Carlos Muñoz Ferrada y su planeta cometa

Carlos Muñoz Ferrada y su planeta cometa

Carlos Muñoz Ferrada 1909 – 2001

Un personaje peculiar y nunca reconocido en Chile

Por la vida pasan personas de todo tipo, algunos geniales y otros que no dejan ningún tipo de huellas, pero el personaje que tratamos en estas líneas es una de estas personas que de una forma u otra siempre estuvo presente en los medios de comunicación, pero no por sus escándalos ni motivos faranduleros, sino por sus predicciones y estudios referentes a sus observaciones de astronomía.

LA TRAYECTORIA

Carlos Muñoz Ferrada nació en enero de 1909.

Entre 1926 y 1929 estudió en la Escuela Náutica de Pilotines de la Marina de Chile. En ese entonces los buques y el Mar marcaron su vida.

En 1956 recibió el título de primer piloto de la Marina Mercante de Chile.

En 1970 pasó a ser miembro y profesor del Colegio de capitanes y Pilotos de la Marina Mercante.

También realizó estudios de meteorología y astronomía en la Universidad de Chile.

En Ferrocarriles de Chile estudio Ingeniería y Física.

En Francia cursó estudios en la Sociedad Astronómica de París y en la Sociedad Geográfica de París. También perteneció a la Sociedad Astronómica de Dijón .

En Italia perteneció a la Sociedad Astronómica de Milán.

Fue director del Observatorio Astronómico de Panamá, durante cinco años.

Casado con la Sra. María Dolores Rivera Lino, tuvo tres hijos (un primogénito falleció)

 

Los medios oficialidad de Chile, no trataron en su justa medida a este inquieto investigador de fenómenos atmosféricos extremos. La prensa nacional la mayoría de las veces lo hacía aparecer como dando anuncios espectaculares y nunca destacaban donde basaba sus estudios de sus prevenciones que anunciaba. Curiosamente, para algunos, tenía una alto índice de “aciertos” en sus prevenciones y se convirtió en un personaje recurrente en la prensa del país.

Su teoría más conocida fue la “geodinámica”. En ella estudia la atracción que ejercen los cuerpos celestes entre ellos y en fenómenos espaciales como las grandes explosiones solares que, según el astrónomo, tienen consecuencias en la dinámica de la tierra, incluyendo cambios en el clima, terremotos y erupciones volcánicas.

Para trabajar en estas teorías se instaló en 1948 en un lugar al que llamó Villa Alemana. Se trataba de un lugar de trabajo donde vivía y trabajaba con instrumentos de medición artesanales que fueron elaborados por él mismo. A sus investigaciones sumaba los conocimientos adquiridos en sus viajes a China y Japón y su tesis de los volcanes submarinos.

“Aquí…desde su observatorio en Villa Alemana, a 104 kilómetros de Santiago de Chile, informa el astrónomo Carlos Muñoz Ferrada; anote, y por favor, no me cambie nada porque yo soy el astrónomo y el responsable de lo que digo…”

Con esa frase, encabezaba sus esperados despachos informativos para diarios, revistas y radios regionales, nacionales y extranjeras.

Su fama trascendió cuando, en Concepción, en una conferencia en diciembre de 1938, anunció un gran terremoto en el país que ocurriría el 24 de enero de 1939 a las 23,20 horas. Como suele ocurrir, pocos le creyeron, pero el terremoto tuvo lugar ese día en Chillán a las 23:32 horas, dejando miles de muertos. De la misma manera predijo otros fenómenos similares y descubrió nuevos cometas solo con sus cálculos.

Otro tema, que Muñoz Ferrada abordó fue el planeta Hercóbulus (planeta cometa), al respecto empezó a hablar de Hercólubus en 1940, es decir, 43 años antes del famoso artículo sobre el Planeta X, apareció en el diario estadounidense “The Washington Post” en el año 1983. Es muy notable que Muñoz Ferrada habla de un gigantesco planeta-cometa, ya que tiene la masa de un planeta y Cometa, ya que tiene la cola de un cometa, y porque tiene la órbita elíptica de un cometa. Carlos Muñoz ha afirmado que este “Planeta-Cometa”:

  1. Tiene una órbita elíptica como un cometa y una masa grande como un planeta, es decir, un planeta con una cola.
  2. Se aproxima a la Tierra cargado de energía cósmica.
  3. No cumple con las leyes celestes establecidas.
  4. Viaja entre nuestro Sol y el Sol Negro se encuentra 32 mil millones kilómetros.
  5. Esta aumentarán a 14 millones de kilómetros de la Tierra.
  6. Eventualmente entrara en nuestro sistema solar y se verá visible en simple vista y fotografiada.
  7. Su llegada causará un cambio geofísico y humano, trayendo el cambio y la destrucción.

Libro: El planeta Nibiru existe
 http://www.amazon.es/planeta-Nibiru-existe-descubrimiento-constelaci%C3%B3n-ebook/dp/B00S33XKLM

A continuación los lectores pueden consultar una interesante entrevista con Carlos Muñoz Ferrada sobre este “Planeta-Cometa”, y las últimas declaraciones en vida de este astrónomo chileno:
http://profeciasyrevelaciones.blogspot.com/2013/11/astronomo-carlos-munoz-ferrada.html

MUÑOZ FERRADA HABLA DE LOS OVNIS

Señaló, que antes de ver Ovnis reales tenía de ellos un concepto distinto: “Son algo que no tiene explicación, que no se pueden negar ni aceptar con los conocimientos que se poseen: hay platillistas, antiplatillistas e indiferentes, pero así nada se resuelve. La expectación que hay sobre los Ovnis es normal, pues son la iniciación de lo que la humanidad verá, y no son de allá ni de acá. Materializándose a voluntad, fuera de los establecidos y sin pertenecer ni a lo tridimensional ni tetradimensional”, dijo.

El astrónomo avistó Objetos volantes no Identificados en tres ocasiones. El 11 de Septiembre de 1965, 11 de Octubre de 1981 y el 30 de Octubre de 1981. Sobre ellos, opina, “Este fenómeno no pertenece a la ciencia que sabe el Hombre, no cumple con nada. Puede que sean fotones en acción, más veloces que la luz, que al bajar su velocidad se materializarían a voluntad; tal vez sean la iniciación de los transparentes, los mutantes, los invisibles, los gigantes, ya que no hay una sola ciencia positivista exacta.”

La revista española “Más Allá” (Edición IV de 1994), al referirse al investigador expresa: “Predijo cambios en el clima, erupciones volcánicas, un diluvio en la India, una “aventura amarilla” que fracasará, la decadencia de Estados Unidos y el 18 de mayo del 200 el cataclismo final.

También anunció que se acercaba al planeta Tierra el “Barnard I”, un gran cuerpo celeste: “aparecerá el 11 de agosto de 1999, en la constelación de la Osa Mayor, cerca del Polo Norte. Esa es la fecha de un eclipse total del sol más grade que habrá en el siglo”.

El 11 de agosto de ese año hubo efectivamente un eclipse, pero no pasó nada. ¿En qué se apoyan estas predicciones?, se pregunta la publicación.

Agrega que los terremotos anunciados por Muñoz Ferrada se basan en cálculos astronómicos usados en el Oriente, aprendidos de los chinos y japoneses que conoció en sus viajes por Oriente. Pero, agrega el comentario, su teoría no es aceptada por los científicos chilenos, negando también la afirmación de la existencia de dos volcanes submarinos frente a Valparaíso, el Oroya y el Layod, a 20 kilómetros de Papudo, hecho que la Armada en su oportunidad desmintió.

Sin embargo su fama trascendió el país cuando, en Concepción, en una conferencia, al investigador y astrónomo Muñoz Ferrada en diciembre de 1938, anunció el gran sismo, con características de terremoto, del 24 de enero de 1939, a las 23,20 horas. Todos se miraban incrédulos o sonreían sarcásticamente: El fenómeno del 30, en Chillán, dejó un saldo doloroso de 40 mil muertos.

Polémico, controvertido, al final, el astrónomo fue genio hasta su sepultura.

EL SIN SENTIDO DE PREDECIR

Claudio Sola López, alias “Profesor Nostradamus”, era periodista y constituía la dupla de Muñoz Ferrada. Uno en la prensa y el otro desde su laboratorio hechizo, anunciaban desde sismos hasta fenómenos climáticos, que se cumplían con cierta regularidad y con mayor o menor puntería.

El mismo Profesor Nostradamus, que falleció en 2010, creía fervientemente en diferentes formas de predecir catástrofes. Sin embargo, en un artículo del Mercurio de Valparaíso, contaba una anécdota que avala el sinsentido de la predicción.

Una vez anuncié, guiándome por la teoría de Muñoz Ferrada, un temblor fuerte para un 8 de julio. Un auditor de la Radio Portales me vino a decir que, por favor, no anunciara más calamidades porque su señora no dormía esperando el temblor. El temblor ocurrió, pero yo tuve que jurarle a la señora que no iba a ocurrir...”, escribía el Profesor.

¿Para qué sirve anunciar los temblores, mi amigo? Para nada. ¿Qué precauciones tomar? Al revés, la población se asusta”, es la conclusión de un maestro cuyo apodo es nada menos que Nostradamus.

Muñoz Ferrada, no cabe duda que fue un personaje controvertido desde niño, donde más de una vez fue expulsado de clases pues sus preguntas descolocaban a sus profesores. Su biografía menciona que con esas ideas en mente armó en 1948 su hogar-laboratorio en Villa Alemana. Se trataba de un despacho con instrumentos de medición artesanales, elaborados por él mismo. A ello sumaba los conocimientos adquiridos en sus viajes a China y Japón y su tesis de los volcanes submarinos.

Se trataría del “Oroya” y el “Layod”, ubicados a 20 kilómetros de Papudo. La existencia de estos no ha sido registrada ni confirmada por la armada. Sin embargo, basta recordar que el último sismo, que dejó a todos los habitantes de la zona central tuvo su epicentro, justamente, cerca de este sitio. Todo calza ¿O no?

Los libres pensadores en Chile, tienen poca apertura en los medios de comunicación, excepto los anuncios espectaculares, catastróficos y demás; más de algún crítico ha tratado de instalar a Carlos Muñoz Ferrada como un personaje pintoresco y casi al borde del delirio, sus aciertos y estudios poco conocidos lo avalan y es que la excepción salva la regla, y creemos que este chileno fue bastante incomprendido en su labor.

Reportaje publicado en el Noticiero ufológico autónomo (NOUFA) nº33, págs 6, 7 y 8

Web: http://noufa2.blogspot.com.es/

 

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