Los últimos cazadores de vampiros

Los últimos cazadores de vampiros

Los últimos cazadores de vampiros

Vampiro

Los cuentos de vampiros y parientes suyos se han incrustado tanto en nuestra cultura, sobre todo en los últimos tiempos, que en ocasiones puede llegar a ser difícil separar la realidad de la fantasía. No hay duda de que el vampiro se ha convertido en algo mucho más que un enigmático “mutante” con asociaciones demoníacas, en cambio, este aterrador bebedor de sangre inmortal se ha convertido en el vademécum de la sofisticación absoluta y lo “cool”. En este artículo el sub-editor de la edición británica de Phenomena Magazine, Brian Allan, lanza una mirada sobre los vampiros y los que los cazaban…

Los cuentos de vampiros y parientes suyos se han incrustado en tanto en nuestra cultura, sobre todo en los últimos tiempos, que en ocasiones puede llegar a ser difícil separar la realidad de la fantasía. No hay duda de que el vampiro se ha convertido en algo mucho más que un enigmático “mutante” con asociaciones demoníacas, en cambio, este aterrador bebedor de sangre inmortal se ha convertido en el vademécum de la sofisticación absoluta y lo “cool”.

El estilo de vida sibarita del vampiro ha derivado en sinónimo de todo lo que es sensual, hedonista e incluso romántico. La única desventaja de ello es que con el fin de lograr un estado del nirvana, uno tiene, por desgracia, que estar muerto… o no-muerto para ser totalmente correctos y, en los relatos tradicionales el proceso de transformación no resulta precisamente agradable. Todo esto se encuentra en oposición directa a la imagen de ese otro “mutante” también icónico y enemigo tradicional del vampiro: el hombre lobo, pero eso es otra historia que dejaremos para otro día.

Aunque dichos mutantes o cambiadores de forma tienen una larga (milenaria) historia en el folclore, sobre todo en las tradiciones chamánicas, la imagen moderna del vampiro apareció por primera vez en el siglo XIX a partir de un cuento escrito por el Dr. John Polidori titulado “El Vampiro”. La historia se centra alrededor de un demonio aristocrático sobrenatural que, para sobrevivir, consume la sangre de sus compañeros. Esto tocó una fibra sensible en la psique del público en general y se metamorfoseó en otras criaturas similares, empezando por la creación de larga vida de Bram Stoker, el muy imitado, pero nunca igualado “Drácula”, y también en ramas genéricas como el Conde Orlok en otro clásico de la obra Nosferatu.

Sin embargo, el único que en realidad ha mantenido el rumbo y disparó la imaginación fue el aristocrático (y como un gobierno dictatorial y autoritario) Conde Drácula. Y bueno, el porqué de este fenómeno social, no parece demasiado difícil de resolver, sobre todo ahora. Tal vez tenga mucho que ver con el deseo de emular a los estilos de vida de los ricos y famosos, con el plus adicional de la magia negra, además de una pizca de sexo, inmortalidad, una fuerza increíble y… travesuras. Una versión de dichos ingredientes se puede apreciar en dos películas independientes pero conectadas temáticamente; las franquicias “Crepúsculo” y por supuesto “Underworld”. Mientras que ambas historias resaltan eficazmente las diferencias entre vampiros y hombres lobo, Underworld es con mucho más eficiente, atrevida y visceral.

recorte diario vampiros

Con todo y pese a los claros vínculos con la ficción, nada ha impedido la formación de una fina capa de creencia de que dicha criatura realmente existe, cosa que ha terminado echando raíces y no sólo en lugares como Transilvania y Rumanía, dos casas tradicionales de los vampiros. En el caso de los muertos vivientes, criaturas impuras de la noche aquí mencionadas, cada uno tenía su némesis en forma de cazadores de vampiros intentando destruirlos, individuos tan carismáticos como Abraham van Helsing y otros similares personajes de ficción como este que curiosamente encontró un análogo en el mundo real.

La creencia en vampiros reales y criaturas semejantes, llegó a las costas del Reino Unido casi un siglo después de que el “Drácula” de Stoker pusiera los pies en las costas de Whitby, en el norte de Inglaterra. Pero tenemos un ejemplo más concreto y reciente de la creencia en la realidad de los vampiros. Surgió por primera vez en los años 60, cuando un grupo de personas en Londres, una rara especie de cazafantasmas aficionados, comenzó a realizar su dudosa investigación en un lugar con atmósfera más que propicia para tal empresa, el cementerio Highgate situado en la misma capital.

Hay que señalar que esta decadente y quizás demasiado grande “ciudad de los muertos” tiene todos los elementos y credenciales necesarios para ser el perfecto plató para las películas de terror. En 1969, David Farrant que pertenecía a ese grupo, escribió un relato de lo acontecido después de pasar allí una noche y, según él, había divisado una figura gris sobrenatural (que en realidad no tenía por qué ser un vampiro) y la palabra se extendió rápidamente. Poco después de este incidente, varios testigos sacaron a relucir historias similares de figuras fantasmales a la deriva alrededor del cementerio: y aquí es claro, como se suele decir, cuando la trama se complica.

Cazadores de vampiros

Sean Manchester

Después del anuncio de Farrant un segundo buscador apareció en la escena, un hombre local llamado Reverendo Sean Manchester, que estaba decidido a perseguir y eliminar esa presencia fantasmal. Aseguraba el reverendo Manchester que no se trataba de un fantasma común, sino que era todo un “Rey Vampiro de los muertos vivientes”. Según él, la entidad era un practicante menor de la magia negra medieval, miembro de la nobleza rumana, que había sido traído a Inglaterra en un ataúd por algunos seguidores durante el 1700.

Sean Manchester

Sean Manchester

Éste habría sido enterrado en el lugar que se convertiría en el Cementerio Highgate. Manchester insistió en el hecho de que las actividades de los satanistas modernos habían despertado a la citada criatura y, lo único que se podía hacer con el vampiro era localizarlo, clavarle una estaca de madera a través de su corazón, decapitarlo y quemar el cuerpo posteriormente. Esto era espléndido para un instinto periodístico sensacionalista que se relamía los labios; cosas sangrientas y… los periódicos locales y nacionales se pusieron a toda máquina. Poco tiempo después los dos hombres declararon que habían visto los restos de varios zorros en el cementerio, todos ellos con la garganta arrancada y completamente drenados de sangre.

Farrant y Manchester ya habían anunciado una especie de “guerra de ofertas”, con cada uno de ellos tratando de superar al otro con reclamaciones sobre cómo pretendían eliminar de forma permanente la amenaza percibida. Manchester, ex presidente de la Sociedad Británica de Ocultismo, finalmente anunció que llevaría a cabo un exorcismo el viernes 13 de marzo 1970 y, en la tarde de esa fecha, el lugar fue inundado con hordas de amantes de la adrenalina. Sin embargo lo que realmente ocurrió después no está del todo claro, ni se puede verificar de manera independiente.

Las únicas pruebas que hay proceden de propio relato de Manchester que figura en su libro del affaire, “El vampiro de Highgate”, publicado en 1991, y su relato de lo acaecido puede resumirse en lo siguiente.

Para evitar un cordón policial que se colocó alrededor del cementerio principal con el objetivo de frustrar a las multitudes que se habían reunido, Manchester y algunos socios entraron en el cementerio de incógnito a través de un cementerio contiguo. Una vez en el interior y usando el talento de una psíquica, encuentran una bóveda que, según la medium, era la guarida del vampiro. Una y otra vez trataron de forzar la puerta de la pesada bóveda (hecha de hierro) para abrirla, pero no lo consiguieron. Sin embargo, al final subieron al techo de la tumba y pudieron adentrarse en su interior, mediante el uso de cuerdas, a través de un agujero que había en el techo. Una vez dentro descubrieron varios ataúdes vacíos.

Suponiendo que los ocupantes de los ataúdes estaban ausentes y realizando cosas horribles, optaron por utilizar una de las técnicas anti-vampiros tradicionales, la colocación de dientes de ajo en los ataúdes acompañados por una generosa rociada de agua bendita. Después de aquello volvieron a subir por las cuerdas (debían estar muy bien preparados técnica y fisicamente), y al amparo de las sombras abandonaron el cementerio por el mismo punto de entrada utilizado. De acuerdo con su libro “El vampiro de Highgate”, al parecer, el autor y director de la trama regresó unos meses más tarde, esta vez durante el día, y logró obtener el acceso a la tumba. Después obligó a que le abrieran la puerta principal, pero no hubo testigos independientes del evento.

Ya sea que sus esfuerzos resultaran o no fructíferos, porque no está nada claro, el caso es que unos meses más tarde los restos carbonizados de un cadáver femenino fueron descubiertos a poca distancia de la bóveda. Se supone que era la obra de alguno de los grupos satánicos que, hasta el día de hoy, supuestamente, continúan utilizando el lugar para sus ceremonias. Sucedió también en la misma época que, David Farrant, la competencia principal de Manchester, fue descubierto en el cementerio blandiendo un crucifijo y la estaca de madera. Entonces fue detenido, pero cuando compareció ante el tribunal no se levantaron cargos contra él. No obstante Farrant perseveró en sus intentos de caza de vampiros en el cementerio de Highgate, y finalmente lo encarcelaron por profanar tumbas y ultrajar a los muertos. Los medios para disuadir a las personas de desenterrar restos son ligeramente diferentes en mi país, Escocia, donde hay un fallo judicial denominado “Derecho de Sepulcro”, que lo prohíbe específicamente. Esta prohibición legal incluso se ha utilizado en lugares de gran interés, como la Capilla Rosslyn, para evitar que las investigaciones arqueológicas legítimas tengan lugar.

davis farrant

Davis Farrant

Con el tiempo la rivalidad creciente e intensa entre los dos hombres culminó con los rumores de un muy esperado “duelo de magos” que supuestamente iba a tener lugar en Parliament Hill, pero, para disgusto de muchos, no llegó a materializarse. El “duelo de magos” debiera incluir y aclarar las motivaciones y perspectivas de ambos contrincantes. Dicho desafío (similar a uno que realmente tuvo lugar entre el mago Aleister Crowley, icono ritual y líder de la Golden Dawn, y Samuel Liddell MacGregor Mathers) implica necesariamente el que ambos hombres tuvieran (o deberían haber tenido) un conocimiento considerable del tema. Sin embargo, dada su relativa juventud, es poco probable que cualquiera de ellos estuviera suficientemente formado en ese peligroso arte para emprender este tipo de batalla. Con lo cual resulta más probable que aquel anuncio fuera más una maniobra de búsqueda de atención y sobrealimentación de egos que cualquier otra cosa.

Tal vez antes de abandonar las acciones de Sean Manchester debiéramos mirar un poco más de cerca al hombre. Manchester, además de sus afirmaciones sobre los vampiros reales, también tiene el rango de obispo y primado de la Iglesia Apostólica de Jesucristo en Gran Bretaña. Esta iglesia, cuyo primer obispo fue al parecer el tío de Cristo, José de Arimatea, afirma haber sido consagrada por nada más y nada menos que Jesucristo mismo y llegó a Gran Bretaña en torno al año 36. Sin embargo, la iglesia también se conoce por el nombre de “La Iglesia Católica Antigua”, y es una rama cismática de la Iglesia católica romana tradicional tal como la conocemos hoy en día. Por extraño que parezca tiene una conexión con otro cazador de vampiros y (entre otras cosas) autodenominado exorcista, el ya fallecido, y algunos podrían decir notorio, Montague Summers.

Montague Summers

Mucho se ha dicho acerca de los excesos brutales de los inquisidores medievales y con razón, pero se sabe menos acerca de los que optaron por condenar la magia (y la brujería) en tiempos más recientes y supuestamente iluminados. Sólo el hecho de que ya no vivimos atrapados en un pantano de superstición, ignorancia y miedo (además, por supuesto, con un sistema legal mucho más iluminado) les impidió incitar nuevas cazas de brujas con la misma histeria, miedo y carnicerías. En cambio, algunos de estos fanáticos maliciosos seguían proliferando, una muestra sería la de Augustus Montague Summers. Nació en abril de 1880, el más joven de siete hijos de una próspera familia de banqueros en Bristol, Inglaterra. Sus primeros años de escolaridad pasaron sin complicaciones, pero luego marchó a estudiar teología en el prestigioso Trinity College de Cambridge, con la intención de convertirse en sacerdote de la Iglesia de Inglaterra.

Continuó su formación en Lichfield College y en 1908 alcanzó el rango menor del diácono en la Iglesia Anglicana. No recibió ninguna promoción más en la iglesia, lo que puede haber sido debido a su curiosidad permanente sobre el satanismo. Con todo, una cosa es el interés en el tema y otra practicarlo, pero los rumores de su presunto interés en los varones jóvenes sí parece que resultó determinante. Fue juzgado bajo una acusación de esta naturaleza, aunque finalmente se le declaró inocente y fue absuelto. Hecha la aclaración, cabe señalar que su primera obra publicada en 1907, “Antínoo”, trató la pederastia. Parece extraño que sólo ahora y no antes la legislación resulta efectiva para evitar que personas como Summers tengan ningún contacto con niños. También hay que tener en cuenta que el Dios “Antínoo” también se le conoce como “El Dios Gay” y en la actualidad existe un “Templo de Antínoo”, ubicado en California, EE.UU.

Tal vez refleja los valores hipócritas de su tiempo donde muchas cosas se barrieron debajo de la alfombra para mantener la fachada pública de respetabilidad religiosa y las buenas costumbres. Por desgracia, también es algo que todavía aqueja a la Iglesia católica hasta nuestros días y se ha destacado por, en el momento de la escritura del artículo, la evidencia de un continuo encubrimiento de la Iglesia en Irlanda a finales del siglo 20, cuando es evidente que antepone su propia reputación ante los intereses de los niños que fueron víctimas de abusos por parte de sus sacerdotes en ese país. La gravedad del problema obligó el Papa Benedicto XIV a emitir una carta de disculpa pública.

En 1909 Summers se convirtió al catolicismo y fue adoptando la vestimenta y el modo de un sacerdote de la religión que, dada su formación teológica y la similitud entre las dos religiones, habría sido relativamente fácil. Es aquí donde debemos mirar más de cerca sus acciones, porque puede haber mucho más de lo que parece a simple vista. Sí, se convirtió  a una forma de catolicismo y adoptó el extravagente sobrenombre de Padre Alphonsus Jesus-Mary Augustus Montague Summers, pero la conversión no fue en la Iglesia católica dominante, sino que se tuvo lugar en una escisión llamada “La Iglesia Católica Antigua”.

La Iglesia Católica Antigua fue fundada en la década de 1870 en Alemania como consecuencia del anuncio de la infalibilidad papal por el Concilio Vaticano I en 1869 hasta 1870, y tomó el nombre de “La Unión de Utrecht de Iglesias Católicas Antiguas”. A pesar de que no tiene ninguna conexión formal con la Santa Sede, sí mantiene el contacto con ella y comparten muchas de las ideas de la Comunión Anglicana. Resulta revelador el hecho de que, entre sus diferencias con la Iglesia Católica está la aceptación de la homosexualidad como un estilo de vida, que en ese momento era casi desconocida.

Las creencias de la Iglesia Católica Antigua difieren de la menos liberal y conservadora Iglesia de Roma en sus ya mencionados puntos de vista sobre la homosexualidad, la ordenación de mujeres sacerdotes, que lo ha hecho desde 1996, y su negativa a condenar la anticoncepción artificial, prefiriendo en su lugar dejar el asunto en manos de cada pareja. A partir de esto, no es nada descabellado suponer que Summers se pudiese identificar más fácilmente con la actitud liberal hacia la homosexualidad y por lo tanto se sentiría mejor dispuesto a una iglesia como esta. Sin embargo, también se convirtió en un miembro de una sociedad secreta llamada “La Orden de Queronea”, lo que puede dar una idea más clara de sus motivos en unirse a la Iglesia Católica Antigua y por supuesto a los otros cargos presentados contra él. George Cecil Ives fundó la Orden de Queronea en el año 1897 con la intención de promover la homosexualidad con un carácter distintivo cultural y espiritual, un concepto que en ese momento era un anatema para el público en general, pero que ahora parece resonar con las enseñanzas del Templo de Antínoo entre otras organizaciones.

Ives se dio cuenta de que habían escasas posibilidades de que el estilo de vida homosexual estuviera ni siquiera cerca de ser aceptado en esa época, por lo que decidió cultivar en secreto y de este modo crear un ambiente donde los homosexuales podían mezclarse y socializar con menos temor de ser descubierto y el consiguiente riesgo de ruina y encarcelamiento. Para ello inventó un elaborado conjunto de rituales e iniciaciones de forma similar a la masonería y otras organizaciones casi-secretas que utilizan los signos y apretones de manos. Otra cosa que también toca la fibra sensible de resonancia con la masonería fue el desarrollo de un signo-palabra identificativo, en este caso, “AMRRHMO”, que encuentra un gran paralelismo con la palabra masónica, “HTWSSSTKS”, que a menudo se encuentra estampada en monedas de un centavo masónicos. HTWSSSTKS, el significado original de la cual se supone que se ha perdido, es recordado por el mnemónico “Hiram El Hijo Widows enviado pronto al Rey Salomón” (en inglés: “Hiram The Widows Son Sent Soon To King Solomon”) o variantes de las mismas. El significado de la mnemotécnica, “AMRRHMO”, es desconocido. Dejando el vivo interés que en los veranos aparentemente tenía en la homosexualidad y sus posibles inclinaciones pedófilas a un lado, dos de las cosas que mejor se sabe de él fueron, por aquel entonces, la traducción única del manual de la odiosa bruja Dominicana, el “Malleus Malleficorum”, y la publicación de su obra más conocida, “La historia de la brujería y demonología” (1926, reeditado en 1969). Luego siguió con una serie de obras como “The Geography of Witchcraft”, (1927) “Historia Popular de la Brujería” (1937) y ” Brujería y Magia negra” (1946). Summers estaba absolutamente convencido de que todas las brujas, negras o blancas, estaban irremediablemente aliadas con Satanás y su estrecha definición de brujería proporcionaba sutiles distinciones entre la Wicca, los chamanes, los paganos y los satanistas.

estaca

Por lo que a él se refería una y otra son la misma, y completamente merecido todo lo que les ocurrió y también fue especialmente entusiasta sobre los horrores de la Inquisición. Algunas historias, probablemente apócrifas, han dado a entender que tenía el mandato de una oscura organización dentro de la jerarquía católica para buscar, descubrir y vilipendiar la brujería siempre que le fuese posible, y que por supuesto lo hizo, a pesar de que eso salía únicamente y con total seguridad de su propia voluntad. Summers, escribió que las brujas encarnan cada una de las faltas y perversas pasiones conocidas por el hombre, además de que eran la personificación del mal, envenenadoras, adoradoras de Satanás, blasfemas, violadoras, charlatanas, alcahuetas y abortistas.

Siempre cultivó un aire de misterio sobre sí mismo y su apariencia no era menos llamativa, con frecuencia caminaba por ahí con una capa con su largo pelo plateado que parecía una peluca, mientras sus dedos brillaban con gran cúmulo de anillos enjoyados. Curiosamente no adoptaba la vestimenta clerical de forma regular y cuando lo hacía era, al parecer, puramente para el efecto. A pesar de su corta estatura generó considerable carisma, la gente que se reunía con él se asombraba con cierta frecuencia, algo que utilizó en su propio beneficio. El ex miembro de guerra del servicio de inteligencia británico y autor de muchas novelas sobre la magia negra, Dennis Wheatly, dijo categóricamente que Summers, “le inspiraba miedo”.

Se ha sugerido que Wheatly basó su personaje, el enigmático Canon Copley-Style, en su obra tan influyente como alarmante, “The Devil Rides Out”, en Summers. Además de su papel autodesignado como enemigo implacable de la brujería y otras malas acciones, al igual que el Sean Manchester, Montague Summers, también desarrolló un vivo interés en los vampiros y los hombres lobo, y abrazó una creencia inquebrantable en estas dos criaturas legendarias. Luego se encargó de producir tres libros dedicados a ambos, “El vampiro, sus parientes y amigos” (1928), “El vampiro en Europa” (1929) y “El Hombre Lobo” (1933).

En el curso de sus investigaciones ocultas, resultó inevitable que Summers entrara en contacto con el legendario ocultista Aleister Crowley, que lo hizo, y en contra de todas las expectativas ambos hombres desarrollaron una amistad y respeto mutuo, se reunían regularmente para debatir sus puntos de vista totalmente diferentes. En una segunda mirada tal vez no parece tan sorprendente después de todo, ya que los dos eran igual de capaces de medir el abismo y la profundidad de sus estudios, ambos eran muy entendidos en sus respectivos campos e igualmente tenían extrañas inclinaciones sexuales. Además, es una apuesta segura que los dos hombres habían inflado demasiado sus egos y, esas reuniones probablemente les permitieron acicalarse y demostrar sus conocimientos. Este mismo ego era impulsado por la vanidad también, por eso lo disfrutaban y cultivaban deliberadamente un perfil público elevado. No debería ser ninguna sorpresa saber que Aleister Crowley intentó establecer su propia religión con el título de “Crowleyanidad”.

Justo hasta que murió en agosto de 1948, un año después de Crowley, Summers continuó con su vehemente denuncia de la magia y la brujería mientras promovía las creencias mágicas de su iglesia. Él nunca vaciló en su admiración por la Inquisición y resueltamente defendió su historial de brutalidad, asesinatos y opresiones, que eran, después de todo, llevados a cabo con la mejor de las intenciones y santificados en el nombre de Dios. No cabe duda que de haber nacido Summers unos siglos antes, hubiera igualado e incluso superado los esfuerzos de tales archi-inquisidores, como Domingo de Guzmán y Tomás de Torquemada, en sus esfuerzos por limpiar el planeta de su estrecha interpretación del pecado. Por suerte no nació en esa época. Como último y, posiblemente, algo no demasiado sorprendente sobre Summers, se sugirió que, el 24 de diciembre de 1918 llevó a cabo una misa Negra, asistido por dos jóvenes. Esta afirmación, de ser cierta, muestra al hombre, ya sea como un investigador dedicado a tratar de descubrir si la magia de este tipo en realidad no produce resultados, o por el contrario para dejar ver el hipócrita pederasta que era en realidad.

Así que ahí los tenemos, dos hombres convencidos de su misión de eliminar vampiros reales o no, de la faz de la tierra. Sin embargo es posible que hayan provocado algo. Sin querer ahondar en lo que supone un auténtico nido de víboras, se ha sugerido que, de acuerdo con la lógica de la Magia del Caos, ciertas cosas, deseos si se prefiere, se pueden hacer reales mediante la concentración en ellos. Se les llama ‘Tulpas’ y constituyen una parte de las técnicas y tradiciones del budismo tibetano. ¿Sería posible que, dado el alto perfil de los vampiros de ficción en nuestra sociedad actual, en realidad estuviésemos creando uno a la fuerza con los pensamientos?

El vampiro de Gorbals

Como una nota al pie de página, hay un curioso paralelo que tuvo lugar en la extensa y también atmosférica Necrópolis sur de Glasgow, en septiembre de 1954. Una noche un policía local fue llamado por lugareños afectados por una alteración que se había producido en la Necrópolis. Al llegar se encontró con decenas de niños de escuelas locales que patrullaban las pasarelas en grupos armados con cuchillos, palos puntiagudos y piedras. Cuando se les preguntó qué estaban haciendo, ellos aseguraron a la policía que estaban allí para buscar a un niño vampiro de siete pies de altura, con colmillos de acero, que se había visto en las cercanías. Y que supuestamente había atacado y matado a dos niños.

La alarmante historia parece haberse engrandecido a partir de un rumor que se había ido de las manos, pero dado el carácter sombrío de la necrópolis no resulta difícil ver por qué. ¿Podría ser por este u otro hecho similar, que las historias de vampiros abundaban en Highgate Cemetery? La respuesta es desconocida, pero tal vez deberíamos empezar a mirar de cerca a algunos de los informes de extraños sucesos y avistamientos en las páginas de los periódicos, porque la verdad, como se decía en los Expedientes X, podría estar ahí afuera.

Phenomena Magazine en español número 3 Octubre de 2013 – Número 52 de Phenomena Magazine.

web de la revista http://www.phenomenamagazine.co.uk/

Los ultimos cazadores de vampiros

Por Brian Allan

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