ABDUCCIÓN INMINENTE (Microrelato de terror)

Por Samuel García Barrajón

Hoy de nuevo era otro día de ese amargo despertar en su cama que le venía acompañando en la oscuridad de la noche, sudando profusamente, le temblaba hasta la médula. Sheila ha tenido pesadillas y terrores nocturnos desde hace bastante tiempo, pero lo que más la perturbaba era que nunca tuvo ningún incidente traumático en su vida. Entonces… ¿por qué es acosada noche tras noche por esos horribles extraterrestres que la secuestran en sus sueños? En verdad Sheila tampoco recuerda haber visto películas relacionadas con alienígenas o algo similar. No hay manera de encontrar ninguna explicación lógica a lo que le sucede.

Quizás para alguien que no haya estado presente en sus sueños, podría parecer un poco extraño el tener miedo de esos inofensivos “hombrecillos” grises de metro veinte completamente calvos y que presentan solamente tres dedos en cada mano. Sin embargo a Sheila que noche tras noche sufre el tormento de su secuestro, la experiencia le resulta cuanto menos aterradora.

Y es que dichas criaturas no sólo tienen la piel pálida y grisácea, sino que además parece casi putrefacta en ciertos lugares de su cuerpo. Sus grandes y oscuros ojos, harto carnosos, proyectaban una mortífera mirada con esa forma en que la observaban, tan opaca, tan fría… ella estaba a su merced como cual rata de laboratorio. Sí, había más de uno, iban y venían por aquella especie de “sala de los horrores” donde la trasladaban, aunque ninguno la acompañaba de principio a fin. Es como si resultase tóxica para ellos, no aguantaban su presencia por mucho tiempo, les cargaba de nerviosismo, agresividad y una extraña excitación. Era un espectáculo dantesco.

A veces se pregunta por qué molestarse en absoluto, si cuando vengan a raptarla, lo quiera o no, la llevarán. No importa dónde se esconda, cuánto se resista o a quién llame para pedir ayuda, siempre lograrán secuestrarla. ¿Por qué seguir peleando reiteradamente pues? No iba a conseguir nada con esa actitud. Todavía podía sentir sus propias uñas clavándose en la alfombra mientras era arrastrada a la fuerza, incluso la forma salvaje en la que su mandíbula golpeó el suelo la noche anterior en pleno intento de agarrarse a algo que la permitiese quedarse donde se encontraba. A Sheila la estaba matando la misma esperanza de dejar de ver algún día a estos seres fatales que, para más inri si cabe, usaban unos auriculares rojos más que macabros para no escuchar sus gritos de socorro.

Estaba siendo muy difícil compartir sus experiencias con el mundo que la rodeaba. Sus amistades se habían encogido de hombros frunciendo el ceño, sus padres le habían mirado con preocupación y lo peor eran los doctores y los psiquiatras que se saludaban con una sonrisa de complicidad; todos la tomaban por loca… Únicamente Sheila sabía por el calvario que atravesaba. Hasta su mejor amiga tuvo la amabilidad de quedarse con ella la última noche y tan sólo para asegurarse de que todo estaba bien. No obstante, al final tuvo que ausentarse a mitad de la velada, Jenny salió corriendo hacia su casa porque una emergencia que atender la requería, o al menos eso ponía en la nota que dejó escrita. Así pues Sheila pudo contentarse al menos por un instante, ya que alguien había intentado ayudarla, sin importar si iba a funcionar o no.

Y cayó la noche, otra vez. Tratando de distraerse, Sheila tomó su ordenador portátil y se conectó a su cuenta de Facebook, si bien apenas pudo navegar unos breves minutos. Pues, mientras estaba sentada en la oscuridad, temerosa de irse a dormir por miedo a que las pesadillas volvieran, vio una notificación de su amiga que le hizo entrar en un estado de profunda ansiedad… ¿Por qué en esa reciente publicación había fotos de las vacaciones de Jenny en Malasia? Presa del espanto trató de leer la leyenda que acompañaba las fotografías con más cuidado, aun tratando de ignorar que habían sido subidas apenas cinco horas atrás. Decía: “Contenta, disfrutando del viaje de siete días y a la vez triste porque terminará mañana.” Pero ¿cómo es posible? Sheila volvió a leer el estado unas veinte veces antes de que finalmente se convenciera de que Jenny estaba en realidad en Malasia. Mas si eso era cierto… ¿quién o qué estuvo anoche en su casa? ¿quién escribió aquella nota?

Se levantó angustiada y pavorosa del sillón con el fin de alcanzar su habitación, pero algo cayó de la mesa donde reposaba la pequeña computadora. No alcanzaba a distinguir con la vista de qué se trataba en medio de la oscuridad, pero una vez que lo recogió, deseó no haberlo hecho nunca. Un espeluznante escalofrío sacudió su cuerpo de pies a cabeza porque, a la tenue luz de la pantalla del portátil, completamente estremecida, terminó por vislumbrar un par de ellos, dos de esos sobrecogedores auriculares rojos.


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BUJARALOZ: ENCUENTROS CON LO IMPOSIBLE

Una localidad situada en la comarca aragonesa de los Monegros es el epicentro de multitud de casos de apariciones de humanoides y extraños objetos voladores.
Por Mikel Navarro

A finales de agosto de 2012 regresaba a Pamplona en compañía de mi hijo después de pasar unos días de vacaciones en la provincia de Tarragona. Conducía un Skoda Fabia Combi, fiel «compañero» de aventuras investigando toda clase de asuntos relacionados con el misterio, mientras charlábamos distendidamente al tiempo que escuchábamos música con el volumen moderadamente bajo. Pero en esta ocasión, cuando circulábamos por la localidad aragonesa de Candasnos, muy cerca de Bujaraloz, sucedió algo inesperado. La música comenzó a perder potencia y el cuadro de mandos mostraba una intermitencia de luces nada usual.

Los indicadores parpadeaban en un baile de alertas que presagiaban un fallo eléctrico en toda regla.

Empecé a preocuparme seriamente cuando la dirección asistida del coche dejó de funcionar. Con no pocas dificultades logré girar el volante a mano derecha y entré en una «salvadora» estación de servicio. Cuando por fin conseguí aparcar, quité el contacto e intenté arrancar, pero me fue imposible.

«PARECÍA UN ZOMBI»
Afortunadamente disponía de un seguro de carretera que cubría esta clase de eventualidades, así que hice la pertinente llamada telefónica y no tardó en aparecer una grúa que remolcó el coche hasta un taller. Allí nos quedamos mi hijo y yo con el equipaje en tierra, esperando la llegada de un taxi que hizo acto de presencia en apenas cinco minutos. El trayecto se nos hizo ameno, pues durante un par de horas mantuvimos una entretenida conversación sobre fútbol, actualidad política y misterio. Resulta que el taxista comenzó a interesarse por estos asuntos «fronterizos con la ciencia» precisamente tras convertirse en testigo de un hecho anómalo en el mes de agosto de 2011.

No tuve que insistir para que empezara a narrarme su insólito encuentro: «Recuerdo que una calurosa tarde como la de hoy estaba en mi pueblo, Bujaraloz, paseando a mis perras Yuka y Kova por un camino rural a las afueras de la localidad. Atardecía y llevábamos un rato caminando, cuando a lo lejos vi aparecer a un tipo muy raro. Era muy alto, más que yo, y eso que mido metro noventa. Conforme se iba acercando, me llamó la atención su andar, muy extraño, como mecánico. Iba muy recto, parecía una tabla y se movía como un zombi. Estaba muy flaco y pálido y sus ropas parecían antiguas, de los años 60 o así. A pesar del calor que hacía, vestía una camisa de manga larga, pantalón y zapatos…

…Lo primero que me alarmó fue el comportamiento de las perras. En general son muy buenas y tranquilas, pero empezaron a ladrar y a llorar. Estaban muy asustadas y nerviosas. Como ese hombre se estaba aproximando a donde nos encontrábamos, sujeté a los animales para que no se le acercaran. El tipo pasó a mi lado y dijo algo que no entendí demasiado bien. Creo que me saludó y yo le respondí con un ‘buenas tardes’. Y entonces vi algo que me puso los pelos de punta. Me di cuenta de que sus zapatos eran muy elegantes y relucientes. Parecían de charol, como si se los hubiera limpiado en ese momento con betún. Pero eso era imposible porque al caminar por la zona, es inevitable que se levante mucho polvo. Se trata de un camino de tierra seco, así que siempre acabas con los zapatos manchados.

Siguió en dirección a Bujaraloz y desapareció a lo lejos. En ese pueblo pasan muchas cosas raras…».

El testimonio de Javier Enfedaque, que así se llama el testigo, encendió todas mis alarmas. Nos intercambiamos los números de teléfono y quedamos en vernos a finales de septiembre. En ese mes viajé a Bujaraloz y comencé a buscar más testigos de fenómenos extraños. Visité el lugar donde había sucedido el extraño encuentro y tomé las oportunas notas y fotografías.

Durante días entrevisté a un buen puñado de vecinos que habían protagonizado encuentros con lo desconocido. Algunos quisieron hablar, pero otros prefirieron guardarse para sí sus experiencias.

Una mujer que quiso preservar el anonimato me contó lo que sigue. Circulaba en automóvil acompañada por su marido, cuando al pasar por delante de la ermita de la Virgen de las Nieves, vieron a un señor ataviado con ropas de aspecto antiguo y nada acordes con la época del año. Era pleno julio y vestía demasiado abrigado, con un jersey y un pantalón grises. Les sorprendió enormemente que el hombre, de unos 50 años, iba encorvado y con los brazos hacia adelante, persiguiendo a una esfera de luz que flotaba a un par de palmos del suelo. De pronto, tanto el ser como la bola giraron en semicírculo y desaparecieron delante de los testigos en un abrir y cerrar de ojos, como si se hubieran desmaterializado. El marido de mi informante salió de inmediato del coche para buscar al «intruso», e incluso profirió un grito para llamar su atención. No obtuvo respuesta. Cuando inspeccioné el lugar de los hechos, comprobé que era imposible que alguien pudiera huir sin llamar la atención de los testigos. Sólo localicé un seto de medio metro de altura delante de la iglesia. Alguien podría ocultarse detrás, siempre agachado, pero mi informante y su esposo necesariamente tendrían que haber observado el desplazamiento del extraño ser y la esfera luminosa.

HUMANOIDES FRENTE A UNOS CAZADORES
Durante mis pesquisas en Bujaraloz me encontré con más testigos de encuentros con extrañas entidades. Me alojaba en un hostal-restaurante llamado La Parrilla, situado junto a la Nacional II, precisamente en una zona por la que circulan abundantes camiones y vehículos pesados y donde tienen lugar muchos accidentes.

De hecho, es considerado un punto negro en las carreteras españolas. Eduardo Martínez, propietario del restaurante, había escuchado infinidad de relatos de camioneros que se habían topado con lo insólito a su paso por el desierto de los Monegros –Bujaraloz pertenece a la comarca del mismo nombre–. Se acordaba especialmente de uno que le había contado cómo una luz de muchos colores lo había perseguido unos cuantos kilómetros.

Pero Eduardo también vivió un hecho extraño: «Vi en el cielo una luz blanca del tamaño de un balón de baloncesto. Se quedó quieta, luego subió y se fue muy deprisa por detrás del bar. Se empezó a mover muy despacio, así que me dio tiempo a avisar a mi hermano que también la pudo observar».

Otro vecino comentó que una noche vio una esfera luminosa que se posó en la piscina del pueblo y luego ascendió muy deprisa hasta desaparecer. También recogí el caso de unos cazadores que contemplaron un resplandor en el bosque cuando quedaba poco para amanecer. Al acercarse, sorprendieron a dos figuras humanoides de gran tamaño y que se encontraban estáticas en torno a una gran bola de luz que estaba en el suelo. Se llevaron tal susto que echaron a correr y uno de ellos perdió su escopeta. Regresó por el arma bastante tiempo después. La pudo recuperar, pero no halló ni rastro de aquellos dos seres ni de la gran esfera. También me narraron el caso de un todoterreno que fue perseguido por lo que los testigos describieron como un «helicóptero silencioso».

Se trataba de un extraño artefacto que emitía luz.

Lee el reportaje completo en el nº296 de la revista AÑO CERO

LOS FANTASMAS DE PABLO ESCOBAR

Muy pocos personajes poseen un pasado tan turbulento como Pablo Escobar, el narcotraficante colombiano más célebre de la historia de ese sufriente pero maravilloso país. Todo en la vida de escobar fue polémico y excesivo. También la lujosa prisión en la que permaneció encarcelado. Hoy reconvertido en monasterio, el edificio parece estar revelando secretos a voces… sobrenaturales.
Texto: Mado Martínez – Fotos: Franck Charton

El Patrón del Mal, el Zar de la Cocaína, el Duro, el Capo… Son sólo alguno de los alias que llegó a tener, pero todos hacían referencia a una única persona: Pablo Escobar, un narcotraficante con más de 10.000 muertos a sus espaldas. Yo no sabía nada de él… Hasta que fui a Colombia. Casi puedes contar las horas que tardas en saber quién fue desde el momento que pisas suelo colombiano por primera vez, porque en este país, Pablo Escobar resulta un tema de conversación tan cotidiano como hablar del tiempo.

Pablo Escobar logró amasar una inmensa fortuna a costa de secuestrar, asesinar, extorsionar y satisfacer la demanda de consumo de cocaína, el ansiado oro blanco que la sociedad occidental no deja de esnifar. La ley de la oferta y la demanda no tiene escrúpulos, ni conoce morales, y aunque habitualmente solemos ponerle una sola cara al fenómeno del narcotráfico, una cara colombiana, también debemos mostrar la cruz de quienes sostienen el negocio: EE UU y Europa.  Fueron varios los colombianos que me hicieron este mismo reproche: «Aquí el narcotraficante siempre es el colombiano, pero los que se meten la droga son otros, no nosotros. Los gringos son los que la compran, señorita. Eso también es narcotráfico. En la balanza hay dos platos, pero la culpa siempre la inclinan contra nosotros. La cara de los europeos como usted, o de los americanos, siempre es anónima, nunca sale en los periódicos», me decía un taxista.

INMENSA FORTUNA
Pablo Escobar controlaba el 80% de negocio del tráfico de cocaína del mundo, manejaba quince toneladas al día, y dejaba a su paso un reguero de sangre y asesinatos que llevaban su firma. No solo logró levantar un auténtico imperio en torno al negocio de las drogas –se calcula que amasó unos 25.000 millones de dólares y la revista Forbes le consideró en su momento el séptimo hombre más rico del planeta–, sino que además supo esconder sus tejemanejes bajo la alfombra y construirse una prestigiosa imagen pública, llegando a codearse con las máximas autoridades políticas de ámbito nacional e internacional. Muestra de ello fue su elección como suplente del senado por el movimiento Alternativa Liberal, o su presencia en la toma de posesión de Felipe González en 1982.

IMPERIO DEL TERROR
Lejos del perfil bajo que suelen mantener los mafiosos, Escobar llevó una vida ostentosa y llena de lujos. Amante de los coches de carreras –tenía una impresionante colección de deportivos–, participó en la Copa Marlboro y la Copa Renault 3. Su inmensa fortuna brillaba por doquier. Tenía cientos de edificios, viviendas y haciendas, siendo la más famosa de todas ellas, la Hacienda Nápoles, donde el narcotraficante poseía más de 200 especies de animales exóticos que había logrado traer al país sobornando a las autoridades aduaneras. Sus delirios de grandeza no tenían límites.

Un día, su hija Manuela, la niña de sus ojos, le pidió un unicornio. Escobar dio órdenes a sus hombres para que consiguieran uno, fuera como fuese, y todavía no había nacido el valiente que se atreviera a llevarle la contraria. Así que cogieron un caballo blanco y le graparon un cuerno. Remataron la faena pegándole unas alas de papel a las lomos. Como era de temer, el animal murió a consecuencia de una infección.

El imperio del terror empezó a derrumbarse en 1983, cuando el periódico El Espectador denunció públicamente a Pablo Escobar, sacando a la luz todos sus trapos sucios y aireando a qué se dedicaba realmente. Se abría oficialmente la veda de caza al capo del Cartel de Medellín, en el contexto del narcoterrorismo, el conflicto armado, la lucha por el poder del Cártel de Medellín contra el de Cali, y una imparable carrera de secuetros, asesinatos, bombas, etc.

En los años 90 empezó a estrecharse el cerco a su persona y Pablo Escobar liberó a los secuestrados como gesto de «buena fe», accediendo a rendirse e ingresar en una cárcel construida especialmente para él y conocida como La Catedral. Como condición, pidió a las autoridades que detuviesen su extradición a EE UU. Escobar siempre había dicho que prefería una tumba en Colombia que vivir en una cárcel yanqui. Este era el lema del llamado grupo de los Extraditables. Pero lo cierto es que el mafioso también exigió que le construyeran una cárcel exclusiva, bajo el pretexto de que si ingresaba en un presidio normal y corriente, corría el riesgo de morir asesinado a manos de sus enemigos. El Gobierno accedió y construyó el complejo, una mansión de lujo desde donde el capo siguió dirigiendo sus negocios, torturando a gente, celebrando fiestas y orgías, y asesinando impunemente. Fue una de las mayores vergüenzas del Gobierno colombiano.

A los innumerables lujos de la mal llamada «prisión», se sumaba el hecho de que las supuestas autoridades encargadas de vigilarle eran sus propios sicarios con el uniforme de la guardia carcelaria colombiana. La impostura le sirvió para relajarse y vivir mejor que nunca. Ya no tenía que exportar cocaína, tan solo cobrar impuestos a los demás narco traficantes. Pero como todo agente del mal, sospechaba hasta de su sombra. El día que se le metió en la cabeza que sus aliados Galeano y Moncada le estaban ocultando unos cuantos millones, ordenó ejecutarlos sin más. Este hecho desencadenó un reguero de asesinatos entre los capos y familiares de ambos bandos. La cosa se puso fea. En 1992, Escobar le pegó una patada a uno de los muros traseros de la «cárcel» especialmente preparado para servir de vía de escape en caso de necesidad, y se fugó, burlando a toda la nación colombiana. Pero un año más tarde, las fuerzas armadas le arrinconaron. Dicen que murió de un disparo, mientras huía, aunque las polémicas sobre la causa concreta de su muerte todavía encienden el debate.

Fue sólo a partir de su huida de La Catedral cuando la opinión pública se enteró de las excentricidades que se habían llevado a cabo en el interior de aquel edificio, que de «prisión de máxima seguridad» pasó a ser conocido como «cárcel de Máxima Comodidad»…

El complejo de La Catedral está rodeado de bosques donde se han captado extrañas luminarias.

Lujosas habitaciones, salas de billar, jacuzzi, bar, laboratorio de cocaína, cancha de fútbol, gimnasio, cascada natural, vistas panorámicas, búnker antiaéreo, muebles importados de Europa… El complejo de La Catedral, una vez cumplida su función «carcelaria», cayó en desuso, pero los monjes de la comunidad benedictina de la Fraternidad Santa Gertrudis «La Magna», que recibieron este predio en comodato por parte del municipio de Envigado, trabajaron mucho para convertirlo en una residencia de ancianos, aunque al parecer no era nada fácil, pues las malas energías campan a sus anchas.

SUCESOS PARANORMALES
El hermano Elkin Ramiro Vélez García era uno de los cuatro monjes benedictinos que se trasladaron a vivir a La Catedral en el año 2007. Fue él quien afirmó en diversas ocasiones que en el recinto se veían sombras y se oían sonidos sobrenaturales. «Son espíritus que deambulan, una especie que no ha cumplido su ciclo; no se han ido. Se ven esferas luminosas».

Pasé casi un año intentando hablar con Elkin, pero cada vez que llamaba a la fundación, nunca estaba  o me saltaban los contestadores automáticos. Hace poco me enteré de que el susodicho monje ya no se encontraba allí, aunque por motivos de discreción, no puedo decirles por qué acabó yéndose.

Cuantas más cosas averiguaba sobre La Catedral de Pablo Escobar, más quería saber, así que cada vez que surcaba la tierra antioqueña, aprovechaba para preguntar a todo el que pudiera contarme algo o ayudarme a saber más. Los testimonios que me llegaban aseguraban que en la antigua prisión se concentraban energías muy pesadas, las puertas se abrían y cerraban solas, se veían siluetas y figuras extrañas, sombras acechantes; se escuchaban ruidos sobrenaturales, lamentos del más allá. Por lo visto, fue necesario hacer un exorcismo para tratar de expulsar a las fuerzas del mal que dominaban La Catedral, ya que, según los nuevos dueños, «se nos movían las cosas».  Algunos envigadeños llegaron a confirmarme que, efectivamente, era de lo más habitual escuchar llantos y lamentos en la noche. Otros colegas del mundo del periodismo recogieron testimonios igualmente inquietantes. Óscar Botero, quien trabajaba allí, declaró a Telemundo: «Aquí se sienten y se oyen cosas». Jesús Montoya, residente de la zona, aseguraba que allí te agarraban manos invisibles: «Aquí a uno lo jalan de la camiseta, oye voces, se le eriza a uno hasta lo que no tiene».  Por su parte, una joven amiga de Sabaneta me confesó: «Yo he ido a La Catedral y hay espantos, gritos… Hablé con el cura y, por lo visto, al caer la noche el sitio es miedoso… Cuando Escobar se voló de allí, encontraron huesos de muchos muertos. Jugaban al fútbol con la cabeza de los muertos».

DESAPARICIONES INEXPLICABLES
En los alrededores podía oírse de todo. Ante mi incredulidad sobre la posibilidad de que Pablo Escobar hubiera podido perpetrar toda suerte de torturas y asesinatos en su «cárcel» o, más bien, su «club privado», mis interlocutores me proporcionaban abundante información. En una hacienda de Guarne, me dijeron: «Todo eso es verdad. Allí llegaban a ajustar cuentas. La gente entraba y no salía. Al novio de una amiga nuestra lo llevaron a La Catedral, lo mataron y lo incineraron allí. ¿Por qué? Porque este muchacho, que tampoco era un santo, y que al principio fue socio de Pablo Escobar, quiso aprovechar su estancia en la cárcel para sacar ventaja y quedarse con sus negocios. Lo pagó caro». En otra hacienda de Llanogrande me contaron que La Catedral estaba infestada de malas energías, debido a todas las barbaridades y ejecuciones que Pablo Escobar escenificó en ese sitio, en el que, al parecer, incluso asesinaban a las prostitutas que contrataban.

Cierto día, se puso en contacto conmigo un hombre llamado Andrés García Ávila. Se dedicaba a la fotografía aérea y había tenido la oportunidad de fotografiar algunas esferas luminosas extrañas en el área de Sabaneta y alrededores próximos a La Catedral. Me contó que toda aquella zona estaba encantada. La gente veía humanoides y esferas luminosas, y algunas personas se perdían y desaparecían sin dejar rastro. «Siempre que he ido, siento que debo bajar rápido –me relataba Andrés–. Pablo Escobar utilizó esa reserva natural a la que suelo ir a fotografiar aves para esconder su dinero y construir un túnel conectado a La Catedral. Una vez conocí a un extrabajador de Pablo Escobar. Hablé con él. Me dijo que ese bosque no era normal y me contó sobre una casa abandonada donde Pablo ocultó su dinero. Y hasta me dijo que él estuvo presente en lugares donde escondieron dinero que, luego de la muerte de Pablo, obviamente, desapareció. Todavía hay gente que va por allá en busca de caletas de dólares. Estoy seguro de que en esos lugares hay caletas que nadie conoce».

Le dije a Andrés que me llamaba mucho la atención todo aquello de las esferas luminosas que se veían en La Catedral y sus alrededores, porque era un fenómeno muy vinculado con las historias de tesoros escondidos. Los fuegos fatuos, las bolas de fuego y otras luminiscencias extrañas solían indicar, según la tradición, la presencia de un tesoro oculto.

Algunas leyendas atribuyen a estas luces un papel guardián, encargadas de proteger las riquezas del expolio de los cazatesoros, quienes pueden resultar duramente castigados si osan acercarse. En estos mismos lugares, a menudo selvas laberínticas, suelen perderse aventureros, exploradores y cazatesoros que, movidos por su ambición, cometen el error de emprender expediciones que acaban en tragedia.

Sabemos que uno de los motivos por los que La Catedral de Pablo Escobar se encuentra hoy tan deteriorada, es por el expolio que ha sufrido a manos de saqueadores que han asaltado las instalaciones para robar los objetos de valor y lujo que poseía el capo, así como para buscar el tesoro del Patrón del Mal: caletas llenas de dinero. De vez en cuando, las leyendas son ciertas, aunque, hasta el momento, las noticias de granjeros que se han encontrado cientos de millones de dólares han resultado ser falsas. ¿Será verdad lo que dicen los rumores, que el dinero de Pablo Escobar todavía permanece enterrado en los lugares donde los escondió? “

DE DEMONIO A NARCOSANTO
Los restos de Pablo Escobar yacen en el cementerio Jardines Montesacro de Medellín. Se encuentra ubicado en el sector 15, el segundo más caro de este camposanto privado. Su lugar de eterno descanso luce siempre espléndido, mullido por la capa de hierba que cubre su losa. Miles de colombianos y extranjeros la visitan cada año para dejarle flores, prenderle una vela, ofrendarle una estampita, un vasito de agua, una medallita, un papelito con unas palabras escritas… Algunos jóvenes incluso acuden a esnifarse unas rayas de cocaína sobre la lápida. Una amiga me aseguró que allí, a pie de muerto, acudían algunos a celebrar fiestas, tomar tragos y escuchar música. Para muchos, Pablo Escobar es un santo, un ánima a la que piden toda suerte de favores y deseos. «Pablo era muy buena persona, no como el Chapo Guzmán, que no hizo nunca nada por los demás. Yo le tengo mucha fe y le pido siempre que me proteja», me decía una señora de mirada servil.

Existen figuritas a imagen y semejanza del Patrón del Mal, algunas de ellas emulando a Robin Hood, famosas por propiciar fortuna en toda clase de negocios. Los fieles devotos de Pablo Escobar encumbran su estatuilla en altares dispuestos con esmero, y en los que siempre parpadea la llama de una velita.

HÉROE DE LOS POBRES
Colombia vive con división los asuntos que más duelen y que últimamente se han venido reduciendo a dos nombres que desatan auténtica pasión: Pablo Escobar y Álvaro Uribe. Con el tiempo, he aprendido que hay que ser cauto a la hora de pronunciar ciertos nombres y apellidos, porque de ello podría depender nuestra propia vida. En ciertos barrios le pueden «levantar» a uno el alma por desgranar un tema desde el punto de vista equivocado.

Para las gentes de los barrios pobres de Medellín, Escobar era un ángel, una especie de Robin Hood del narcotráfico que hizo el bien, y es que el capo edificó viviendas para los habitantes de Moravia, una de las áreas más pobres de Medellín, levantando el Barrio Pablo Escobar. Asimismo, construyó 50 campos de fútbol para los niños de los suburbios. Regalaba sándwiches, cerdos y aguardiente a los pobres. Fue de este modo como se ganó el apoyo de las clases populares.

Luz Mary Arias, una mujer de unos 60 años, guardaba una estatuilla de yeso de Pablo Escobar vestido de Robin Hood. Pablo Escobar le dio la casa en la que ahora vive. Antes de eso, lo hacía en la calle, junto a un basurero. «Lo admiro como un Robin Hood», afirmó esta colombiana que aprendió a leer y escribir gracias a la ayudas del mafioso, según recogían los tabloides colombianos, los cuales también hacían hincapié en el hecho de que esta misma mujer había perdido dos hermanos a manos de los secuaces de Escobar, en el marco de la violencia asociada al narcotráfico, cosa que no parecía importarle, pues a pesar de todo, seguía siendo fiel devota del famoso narco.

Los habitantes del Barrio Pablo Escobar lo tienen claro: el capo era un hombre humanitario, un alma caritativa siempre dispuesta a ayudar a los más necesitados. Nahuel Gallota escribió una crónica para The Clinic en la que daba cuenta de una conversación mantenida con uno de los acólitos de Escobar, Elkin de Jesús Morales. Las palabras de su interlocutor revelaban la pleitesía casi mística que las clases humildes rinden a su santo particular: «Yo lo escuché nombrar por primera vez cuando estaba en su apogeo, pero a mí no me hizo ningún mal. Yo tengo mucho que agradecerle por el ranchito que tengo, gloria al Señor. Si no fuera por los Escobar, no tendría dónde meter la cabeza con los cinco hijos y dos nietos que tengo en la casita».

Y es que el dinero lo compra todo, hasta la devoción. Dicen que un día, mientras Escobar paseaba con el capo de la mafia Demetrio Chávez Peña-Herrera, alias El Vaticano, le dijo: «Hay que hacer que la gente pobre te ame. Sin su apoyo, no se puede lograr nada. Y la única manera de conseguir este tipo de apoyo es a través de las obras públicas. Comienza a construir carreteras, parques, escuelas, campos deportivos… y verás».

NARCOSATANISMO Y SACRIFICIOS HUMANOS

El diablo al servicio del crimen organizado: terroristas y traficantes de drogas que adoran al príncipe del mal.
Manuel Carballal

Algún lugar de Trinidad (Cuba). Después de varios viajes a la isla, mi «madrina», Rosa Sánchez, por fin me permitió tomar fotografías en uno de los rituales de Palo Mayombe, la temida Regla Conga, que ella oficiaría como palera veterana. La única condición, me dijo, es que participase en la celebración como el resto de sus «ahijados». Anteriormente, ya había tenido la oportunidad de examinar las temibles Ngangas o calderos rituales: unos recipientes en los que se recrea el universo energético en el que se mueven los paleros, a través de elementos como vegetales, minerales, restos animales… y en muchos casos humanos, puesto que las Ngangas más poderosas contienen también cráneos humanos previamente robados en los cementerios locales.

A diferencia de las ceremonias oficiadas por otros personajes del mundo mágico afrocubano, como babalaos y santeros, los rituales de Palo Mayombe o Palo Monte son mucho más duros, puesto que incluyen el «rayado» de los aspirantes, rajando con un cuchillo sobre su piel las «marcas» del santo, y los sacrificios de animales para «dar de comer a los santos».

Tras horas de danza y música al ritmo de los tambores sagrados, los orishas (dioses) hacen su aparición, «cabalgando» (poseyendo) a varios de los presentes, que comienzan a moverse frenéticamente. Uno toma una tortuga y le arranca la cabeza de un mordisco para beber su sangre.

Otro agarra una cabra y la decapita de un certero golpe con un machete. Alguien derrama su líquido vital sobre un cuenco de madera y mi «madrina» lo acerca a mis labios. «Bebe, es la sangre del sacrificio», me dice… Su sabor es dulce.

El Palo Mayombe pierde sus raíces en la noche de los tiempos y en lo más profundo de África, el continente en el que nació la humanidad. Es una religión ancestral, dura, telúrica y primitiva, pero también vital y alegre. Sin embargo, el componente sanguinario de sus ceremonias inspira a criminales, psicópatas y charlatanes, que disfrazan su sadismo con las vestiduras del Palo Monte, en muchos casos sustituyendo las tortugas, chivos o gallinas por seres humanos. Y expulsando a los milenarios dioses del panteón Yoruba para ocuparlo con el mismo Diablo…

RITUALES CONTRA LAS BALAS
Siete de enero de 2016. Efectivos de la Policía Metropolitana de Cúcuta (Colombia) rodean una casa. Revisan sus chalecos antibalas, montan las armas y, tras una patada en la puerta, entran en el recinto gritando: «¡Policía!». Tumultos, empujones, más gritos… Los agentes han conseguido sorprender a los delincuentes, que no pueden evitar las detenciones.

Los demonios, espíritus y fuerzas sobrenaturales que, según creen, protegen su guarida, han sucumbido a los fusiles de asalto policiales. Según el agente Jaime Barrera, comandante de la MECUC (Policía Metropolitana de Cúcuta), los sospechosos pertenecían a la banda de La Machorra (Los Paisas), una organización dedicada al narcotráfico y al sicariato (asesinatos por encargo), responsable de las ejecuciones de Daisy Marcela Pineda Romero, Maritza Vera, Nelson de Jesús Chávez y muchos otros. Agentes de la MECUC apresaron a Erick Heller Rojas, alias «Tito», de 24 años, y a Jefferson Andrade, conocido como «Cocoy », de 18, a quienes consideraban los líderes de la organización, así como a varios integrantes de la misma.

En el registro se encontraron armas, drogas y lo que resultó más sorprendente: un altar de brujería.

Los presuntos asesinos a sueldo y narcotraficantes acudían a la magia para protegerse de la ley. Obviamente no les funcionó. En estos momentos, según una nota oficial publicada en la web de la Fiscalía, todos han sido trasladados al Centro Penitenciario de Cúcuta, en Santander, acusados de narcotráfico y asesinato.

A la mañana siguiente, la opinión pública colombiana se desayunaba con el siguiente titular: «Sicarios usaban la brujería para evitar a la Justicia». En las imágenes del altar que la MECUC nos filtró a los medios, distingo a «viejos conocidos»: santos y orishas como María Lionza, el Dr. J. Gregorio Hernández o el negro Felipe, entre otros. Hasta Buda había sido incorporado al altar sincrético de los sicarios. Algo que antes sólo había contemplado en mis viajes por Cuba y Haití. No era la primera vez que el crimen organizado utilizaba la brujería en Cúcuta. En esa misma ciudad y justo un año antes, en enero de 2015, varias jóvenes menores de edad fueron liberadas de una red de trata de blancas que reclutaba a niñas por todo el país, para después obligarlas a prostituirse en la frontera entre Colombia y Venezuela. También en esta ocasión los criminales utilizaban la brujería, tanto para aterrorizar a las menores –fidelizándolas con sus proxenetas– como para protegerse de la policía.

De nuevo no existió tal protección cuando las Fuerzas de Seguridad detuvieron a Fredy Fonseca, alias «el Gordo», y a Luis Sierra, alias «Pipe», líderes de la organización…

TERRORISTAS Y BRUJOS
El 25 de agosto de 2013 caía el jefe del Frente 57 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en la frontera entre Panamá y Colombia. Virgilio Antonio Vidal Mora, alias «Sílver», fallecía durante un bombardeo del Ejército de este último país al campamento del Frente 57. Silver había ingresado en las FARC 30 años antes. Su lucha, que empezó motivada por ideales bienintencionados, evolucionó hacia el narcotráfico, excusándose, como muchos comandantes de las guerrillas colombianas, en que la guerra revolucionaria requiere grandes cantidades de dinero para pagar armas, municiones y explosivos. Así, poco a poco, la ideología marxista del pasado fue desdibujándose, devorada por el verde de la selva, transformando a las FARC en una organización criminal, como las que se proponía combatir cuando nació.

Para los servicios de inteligencia colombianos, Silver terminó por convertirse en uno de los principales responsables del tráfico de armas y drogas de las FARC, vinculado directamente con el cártel mexicano de Sinaloa, con cuyos responsables compartía también una arraigada creencia: quela brujería podía protegerle de las balas. Solo tres meses antes, un grupo de once guerrilleros del Frente 57 de las FARC, encabezados por Alfredo Úsuga, alias «Marlon», abandonaron la lucha armada. Uno de ellos, Breiner, hombre de confianza de Sílver, relató al espionaje colombiano cómo había acompañado a su comandante a la consulta de Maritza Cerdeño, una conocida santera de Aparadó, pueblo natal del dirigente de las FARC, a quien habría introducido en las artes mágicas. Maritza Cerdeño ya había iniciado anteriormente a otros guerrilleros históricos, comoNoel Matta Matta (Efraín Gúzmán «el viejo»), uno de los fundadores de las FARC junto con «Tirofijo» y Miguel Pascuas. Según la confesión de Breiner, Silver «decía que las balas del enemigo no le entraban cuando estaba en combate. Andaba embambado con cadenas de las que le cuelgan unos amuletos. En las noches se retira a su cambuche, en el que nadie entra, hace unas invocaciones y se baña con unas pócimas de hierbas que carga en el morral. No entra ni siquiera Mery, su compañera sentimental (a la que reclutó para las FARC con 12 años). El que lo moleste lo manda fusilar».

Más aún, el arrepentido relató algunas de las historias que circulan entre los guerrilleros y que pretenden certificar los poderes mágicos del comandante Silver, como aquella ocasión en que echó un mal de ojo a «Rigo», otro guerrillero perteneciente al Bloque Iván Ríos de las FARC, con quien había discutido y al que auguró una muerte inminente en presencia de varios camaradas: «Rigo se enfermó; tenía fiebre y alucinaciones, decía que una sombra lo perseguía en las noches. Cierta mañana, unos compañeros lo encontraron muerto dentro de la tienda. Decían que Sílver le dijo a la bruja que se lo llevara».

HABLAN ANTIGUAS GUERRILLERAS
Erika Gabriel, reportera del programa colombiano Testigo Directo, consiguió entrevistar a dos guerrilleras desmovilizadas que vivieron en primera persona los rituales de brujería en los grupos armados de Colombia. Lliliana combatió durante 12 años en la Compañía Guerreros de Sindagua del Ejército de Liberación Nacional (ELN), y Nataly en el Frente 1º de las FARC. Ambas dieron testimonio de cómo algunos mandos de las guerrillas utilizaban a payés, brujos locales de la selva colombiana, para realizar rituales con diferentes objetivos: protegerse del Ejército en los enfrentamientos armados, solucionar problemas de salud que surgen en la selva o incluso obtener los favores sexuales de las camaradas de sus compañías.

El antropólogo Néstor Alejandro Pardo, de la Universidad Nacional de Colombia, ha estudiado a fondo el tema. Autor de varios trabajos sobre la brujería contemporánea en las guerrillas colombianas, recogió el caso de una combatiente que se había incrustado un crucifijo en el hombro y que supuestamente habría recibido treinta balazos antes de caer abatida. Según las investigaciones de Pardo, algunos guerrilleros «rezan al armamento para que sea más efectivo» y acuden a los payés para «hacerse invisibles o invulnerables a las balas de la policía y el ejército».

Antes de entrar en combate, acuden a un brujo local que realiza los rituales de protección, cuando no les enseña a los terroristas cómo hacerlos ellos mismos.

Y así, confiados en la brujería, en una tutela sobrenatural que los hace invulnerables, se lanzan con mayor aplomo y confianza a la lucha. Por ello, cuando sobreviven al combate –en el que sólo la confianza en sí mismos contribuye a su éxito–, refuerzan erróneamente la idea de que el poder de la magia los ha protegido. El problema es que con frecuencia sus asesores mágicos no son más que estafadores que intentan lucrarse de su ignorancia, aumentando el precio de los rituales y argumentando que los dioses requieren sacrificios más costosos. Más animales –algunos exóticos– e incluso seres humanos. Solo así los rituales serán más potentes y los éxitos estarán asegurados. El siguiente paso era predecible. Más allá de religiones lícitas y ancestrales, como la santería o la wicca, los criminales buscan el favor de dioses más poderosos o del mismo Satán.

El artículo completo fue publicado en el nº310 de la revista AÑO CERO

El Necronomicón: ¿El Libro más peligroso de la humanidad?

El Necronomicón es considerado uno de los libros más peligrosos del mundo. Una creación literaria que viaja entre los límites de la ficción y la realidad brutal; se cuenta que las personas que han osado leerlo y estudiar las profecías, hechizos, encantamientos y juicios contenidos en él, a menudo han caído en la locura o la muerte. (Publicado en Código Oculto)

El gran escritor Howard Phillips Lovecraft, a través de diferentes novelas descubrió un libro que contenía un relato de fórmulas mágicas para invocar lo sobrenatural, además de insinuar un conocimiento particular de la relación espacio-tiempo.

Muchos lectores de todo el mundo han tratado de localizar una copia impresa de este libro misterioso, pero los resultados no tuvieron éxito, este libro es considerado por los expertos como uno de los libros más peligrosos de la humanidad. Las ideas horribles y oscuras verdades que narra este libro, puede llevar a sus lectores a la locura y la muerte.

El escritor estadounidense H.P. Lovecraft supuestamente creó el libro conocido como «El Necronomicón». En el mundo gótico de horror de Lovecraft «El Necronomicón» es un libro que según afirman algunos contiene la realidad terrorífica de la historia oculta del mundo además de oscuros rituales con el poder de destruir toda vida en la tierra. Lovecraft a través de sus novelas despertó el interés sobre el Necronomicón tanto en sus seguidores más acérrimos, lectores curiosos y estudiosos del ocultismo. Con el paso del tiempo se ha discutido sobre la veracidad del Necronomicón y su existencia. ¿Cuál es la oscura verdad oculta detrás de grimorio de ficción de H.P. Lovecraft?

A través de los años los expertos en ocultismo han teorizado sobre este macabro libro y con el paso del tiempo también han aparecido muchas copias falsas del Necronomicón. Pero las mejores pistas sobre la verdadera historia detrás del mítico Necronomicón las podemos encontrar en los propios trabajos de Lovecraft. Es cierto que Lovecraft admitió que su Necronomicón era una obra de ficción, pero en su propia biografía sobre el Necronomicón en 1927, hace muchos errores deliberados que dan pistas sobre la verdad detrás de la ficción de Lovecraft.

Según afirman muchos expertos, Lovecraft probablemente era consciente de que no era oportuno revelar la verdad a través de sus cuentos y novelas. Lovecraft dijo que su Necronomicón fue escrito en el 700 d.C. por un árabe loco llamado Abdul Al-Hazred en Damasco. Pero, ¿quién fue el verdadero autor de este notable libro? El astrólogo y escritor Abu «Ali al-Hasan fue señalado por muchos como el verdadero autor aunque el místico judío Alhazen ben Joseph también fue propuesto. La mayoría, sin embargo, sugiere que el verdadero nombre del loco árabe Abdul Al-Hazred era Abu «Ali al-Husayn, conocido como Ibn al-Rawandi o Rhazes.

La historia del Necronomicón

Rhazes nació en el año 827 d.C. en Marwarrudh actual norte de Afganistán. Al principio de su vida se unió al Islam ganando el reconocimiento entre ellos. También estudió la Cábala, el Sufismo, el árabe y el gnosticismo cristiano. Él escribo varios libros, tanto en la teología y la filosofía de los cuales sólo quedan algunos fragmentos. Después de algunos años estudiando el ocultismo Rhazes comenzó a realizar peregrinaciones y expediciones a lugares remotos y salvajes. Pasó varios meses con un desconocido maestro en el desierto de ad-Dahna antes de desaparecer por más de 10 años sin dejar ni rastro en el desierto rojo de Rub’ al Khali. Según su propia escritura, vivió durante este tiempo en la mítica ciudad perdida de Iram donde estudió enseñanzas antiguas y secretas. Cuando se fue de Iram viajó a Alejandría, El Cairo, y luego a la necrópolis de Saqqara, en Menfis. Rhazes dedicó el resto de su vida al estudio de las ciencias ocultas y la escritura de su libro, «Al Azif».

El Al Azif fue editado a unos pocos ejemplares entre los místicos árabes y teólogos. El libro se prohibió por su contenido y todas las copias conocidas fueron destruidas. A principios del año 1100 d.C., Al Azif fue traducido al griego probablemente en el monasterio de San Pablo, el anacoreta en Egipto, y al parecer le dio el título de «Νεκρονομικòν (Necronomicón)». En 1211 d.C. la traducción griega estaba prohibida y todas las copias conocidas fueron quemadas por orden del Patriarca de Constantinopla Miguel IV.

A principios del siglo XIV el Al Azif se tradujo por primera vez al latín por Arnaldus de Villa Nova (1235-1311), probablemente basado en el libro original perdido del Al Azif. En 1389, el Papa Bonifacio IX prohibió todos los libros relacionados con el Al Azif, tanto la traducción de Arnaldus como la versión griega. Las órdenes de Bonifacio IX era quemar todas las copias que se pudieran encontrar. Algunas fuentes afirmaron que una de las traducciones griegas del Necronomicón llegó a Rusia en la caída de Constantinopla en 1453.

El libro se mantuvo al parecer en la en la biblioteca privada del zar hasta la caída del imperio zarista. Hay rumores sobre copias que se imprimieron durante el año 1500. Rasputín decía poseer uno de estos libros, que supuestamente era un regalo de la tercera esposa de Tsar Nicholas. No se conoce ninguna de estas copias hoy en día. La única copia conocida del texto árabe original «Al Azif» y la traducción prohibida griega fue destruida o robada cuando los beduinos saquearon el monasterio de San Pablo y quemaron su biblioteca en el año 1448 d.C.

En 1541, el alquimista y místico alemán Theophrastus Paracelsus imprimó su propia traducción alemana de la versión al latín de Arnaldus. Una copia del libro de Paracelsus se dice que fue tomado como botín por los suecos en Praga en 1648, pero fue probablemente destruido en el gran incendio en el Palacio Real de Estocolmo en 1697. Durante el año 1600, el inglés místico John Dee terminó su propia traducción al inglés del Necronomicón. El texto no se publicó hasta después de la muerte de Dee. Meric Casaubon imprimó la traducción al Inglés de Dee en una edición muy limitada en 1651. En 1652 el médico danés Olaus Wormius realizó una nueva impresión de Arnaldus en Alemania.

El Necronomicón de Simon

Otra de las versiones más conocidas es el llamado Necronomicón de Simon. Avon Books fue fundada en 1941 por la Corporación de Noticias de América (ANC) para crear un rival para la edición de libros de bolsillo. Avon publicaba novelas baratas, así como colecciones de cuentos dirigidas al público más joven. Entre los escritores que fueron publicados se encontraba H.P. Lovecraft. Tras cambiar de propiedad un gran número de veces en los años 40, 50 y 60 Avon decidió dar un giro en sus publicaciones a mediados de la década de 1970. Se desconocen los motivos por el cual decidieron crear una versión propia del Necronomicón, pero lo que muchos afirmaron es que se trataba de algo más que del simple objetivo de hacer dinero.

De este modo, en 1977 Avon Books publicó el «Necronomicón de Simón». Se tituló así debido que fue escrito por un hombre identificado sólo como «Simon». El libro pretendía derivar su contenido desde la mitología Sumeria, sin embargo lo que realmente se trataba era más de la mitología Babilónica y su introducción trató de identificar los Grandes Antiguos y otras criaturas introducidas en Mythos de Lovecraft con dioses y demonios Sumerios y Babilónicos. Los cuentos presentados en el libro eran una mezcla de mitos mesopotámicos y una historia desconocida sobre un hombre llamado el «árabe loco». Lo extraño de la publicación era que el Necronomicón de Simon no tenía vinculación directa con los escritos de Lovecraft. De hecho, Lovecraft escribió muy poco acerca del Necronomicón, habiendo sólo unos pocos pasajes de sus historias en las cuales cita al libro. Tal vez el más conocido es:

«Que no está muerto lo que puede yacer eternamente, y con los evos extraños aun la muerte puede morir.»

Este clásico pasaje no está incluido en el Necronomicón de Simon, lo que para algunos es una prueba de que el «Necronomicón» realmente existió.

Más allá de la leyenda

El Necronomicón, en todas sus versiones es considerado por los expertos como uno de los libros más peligrosos de la humanidad. Las ideas horribles y las verdades oscuras que este libro, de una manera terriblemente convincente, da a sus lectores a menudo han llevado a la locura y la muerte. Además de las antiguas verdades y profecías premonitorias, el libro también contiene hechizos y encantamientos que en manos equivocadas puede crear un daño impensable. Todas las copias originales conocidas del Necronomicón se mantienen bajo llave y no están disponibles al público. Varias organizaciones y sociedad por diferentes razones buscan todas las copias del libro que se encuentra aún en manos privadas. Cualquier intento de difundir el contenido del Necronomicón ha acabado en tragedias debido a accidentes que son atribuidos a la maldición que parece acompañar al libro, siendo un gran misterio todo lo que rodea el mundo del Necronomicón.

Microrrelato de terror “La Chaqueta”

Para mí es un gustazo presentar el siguiente microrrelato de terror en honor a Leyenda Cósmica. Además, al más puro estilo “parábola del hijo pródigo”, los siempre traviesos hilos del destino se juntan en este post para presenciar la vuelta a casa de una idea que en verdad nació allí mismo hace unos meses.

microrrelato de terror

Y es que la historia que podéis leer a continuación está inspirada en una leyenda urbana que escuché por primera vez en este programa, en el especial Halloween de la segunda temporada de Leyenda Cósmica, allá por octubre de 2013. Miguel Delgado la relataba instantes después de que Álvaro la anunciara bajo el título de “la chaqueta”.

No sé por qué pero me caló hondo, impresionándome bastante. Los pelos… ¡de punta! Quizás por ello la quise hacer mía más adelante, reescribiéndola o reinventándola, cuando decidí participar en un concurso de microrrelatos que organizó el periódico Micro donde quedó finalista.

Sirva pues como homenaje y una señal de gratitud al programa, por traer la magia de aquella historia a las ondas de la radio. Y espero que la disfrutes tanto como yo.

 

LA CHAQUETA

Llovía tímidamente, aquella triste noche otoñal que conocí a Olvido. Negra azabache melena mecida al viento lucía. Blanca tez, ojos café. De mirada profunda envuelta con bondad.

Allí estaba, como posando bajo la tenue luz de una farola pegada a la parada del autobús. De paseo, me detuve después que saludara, ofreciendo conversación. Su sonrisa aceptó y, complacido, encendí un cigarro. Hablamos largo y tendido de nada en especial, mas resultaba evidente que habíamos conectado.

Ya empapados, la hora de marchar se precipitó. Los hombros desnudos de la recién conocida obligaron a taparlos con mi chaqueta.

Aunque no vi que entrara, la acompañaría hasta su casa. Volvería sobre mis pasos mientras ella se resguardó bajo el porche. Descuidaba así el abrigo, a propósito; perfecta excusa para más adelante reencontrarme con la chica.

Pasados unos días yo regresaba llamando a la puerta. Una mujer mayor abrió. Casi estalla en cólera cuando pregunté por Olvido, pues creía que le gastaba una broma pesada. Luego que descubriera el retrato de la joven encima del mueblecito de la entrada, se apaciguó. Era hija suya; explicaba la señora. Años atrás moría en extrañas circunstancias justo donde me apareció.

Terminamos ambos acudiendo a visitar su tumba. Reconocí esta al instante, sin indicaciones, porque… ¡dios! Arriba la losa de frío mármol que la cubría, yacía. Mi chaqueta.

MAZARRÓN MAS ALLA 2015 II Congreso

MAZARRÓN MAS ALLA 2015 II Congreso

selfie mazarrón más allá
No podía faltar un selfie en Mazarrón más allá

Pues sí, los pasados 7 y 8 de febrero de 2015 el misterio tenía una cita con Mazarrón Más Allá… y bueno, no estaba dispuesto a perdérmelo ni por un momento. Rosa y yo asistimos a este congreso, fuimos dos de los 170 privilegiados que pudieron asistir en directo al evento.

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Como aprendí a amar a los fantasmas

Como aprendí a amar a los fantasmas

Los programas de televisión sobre los fenómenos paranormales tienen una insidiosa influencia en estos días en los que muchas personas asumen que una “investigación” requiere de sus aparatos eléctricos, además del equipo obligatorio de los psíquicos y parapsicólogos. Sin embargo, un “fantasma” sigue siendo una experiencia subjetiva, y cuando nos enfrentamos a un supuesto fantasma (o cualquier otro fenómeno paranormal) algo potencialmente traumático entra en nuestro mundo. Afortunadamente, cuando lo paranormal se vuelve personal, hay otras tecnologías que podemos utilizar. Las extremadamente antiguas. El año pasado, me puse en una posición para ponerlas a prueba y quedé sorprendido por los resultados.

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Historias de fantasmas: ¿me encontré con un fantasma?

Historias de fantasmas: ¿me encontré con un fantasma?

historias de fantasmas

Desde 1965, hace ya 47 años, me he dedicado a estudiar, analizar y entrevistar personas que hayan sido testigos de un avistamiento OVNI u casos relacionados con el fenómeno. Pero a los 13 años, allá por 1954, en Concepción, de donde soy originario, junto a mis ya fallecidas abuela y madre y, a las 16:00 horas de un día despejado de primavera… Continuar leyendo “Historias de fantasmas: ¿me encontré con un fantasma?”

Fantasma en el viento (un precursor de los foo fighter)

Fantasma en el viento (un precursor de los foo fighter)

Por Raul Gajardo Leopold

banco en la plaza

En la plaza de armas de cualquier ciudad o pueblo, es posible conocer gente muy curiosa, extraña, hasta misteriosa, así como a grandes mentirosos y fabuladores, pero que sin embargo con sus historias y anécdotas, adornan cualquier conversación, haciendo la vida más grata y no tan nebulosa. Un buen conversador es el mejor regalo y más aún si carga sobre sus hombros largos y a veces sufridos años desde su infancia. Hay que saberlos apreciar y distinguir de los realmente tediosos y antisociales o aprovechadores; en fin, es cuestión de muerte, nada más. Continuar leyendo “Fantasma en el viento (un precursor de los foo fighter)”