50 pruebas de visitas extraterrestres en la Antigüedad – La Biblia de los antiguos astronautas

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Título del libro: 50 pruebas de visitas extraterrestres en la antigüedad.

En los libros sagrados de las grandes religiones y en textos de civilizaciones como la sumeria, la egipcia o la china encontramos pruebas que aluden al contacto con “dioses” que llegaron de los cielos a bordo de naves voladoras, transmitiendo a los seres humanos toda una serie de conocimientos y revelaciones.

A lo largo y ancho del planeta también existen evidencias de estos visitantes de otros mundos en pinturas rupestres y milenarias tradiciones.

Este libro es un apasionante recorrido por la historia, la religión, las leyendas, la arqueología y la antropología, en busca de esas evidencias de paleocontactos extraterrestres. Samuel García Barrajón comienza su investigación en Sumer y Egipto, para luego dirigirse hacia los cinco continentes y a distintas épocas con el fin de presentar de forma clara esas 50 mejores evidencias de contactos alienígenas en la Antigüedad.

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Índice

Capítulo 1. Dioses extraterrestres ancestrales

  • Los anunnakis y el mito de los siete sabios
  • Beroso, la historia de Babilonia y los dioses sumerios extraterrestres
  • Ahura Mazda y su máquina voladora
  • Shemsu Hor: la estirpe olvidada de los “resplandecientes”
  • Los nommos del país dogón
  • ¿Arca luminosa o nave extraterrestre?
  • Kachinas y el pueblo hopi
  • Buscando a Kukulkán en las alturas
  • Quetzalcóatl, el dios que se convirtió en estrella
  • Bep-Kororoti: el viajero del universo
  • Wiracocha, el dios de las varas que bajó del cielo
  • Batallas celestes en el Mahabhárata

Capítulo 2. Ovnis en la Antigüedad

  • El carro resplandeciente del Ramayana
  • Una “estrella asesina” en el Antiguo Egipto
  • El ovni de Akhenatón
  • Los escudos voladores de Alejandro Magno
  • Naves en el cielo en tiempos romanos
  • Los objetos llameantes de los Annales Laurissenses
  • Una flotilla de ovnis y otros insólitos sucesos entre samurais
  • Llamas flotantes y estrellas voladoras en la Antigua China
  • Una batalla en los cielos de Núremberg
  • El espectáculo celeste de Basilea
  • Nubes de fuego en Tubinga
  • Ruedas llameantes sobre Hamburgo
  • La gran oleada ovni de 1897

Capítulo 3. Ovnis en la Biblia

  • El avistamiento de Ezequiel
  • La abducción de Elías
  • Moisés, el contactado
  • La teleportación de Enoc
  • En busca de los Nefilim
  • ¿Ángeles… o extraterrestres?
  • Apocalipsis ovni en Sodoma y Gomorra
  • Secuestrados por extraterrestres y juzgados por la Iglesia

Capítulo 4. Evidencias ovni en pinturas antiguas

  • Las pinturas ‘wondjina’ de Australia
  • Ovnis y abducciones en el Tassili
  • Los humanoides de Sego Canyon
  • Antiguos astronautas en Val Camonica

Capítulo 5. Artefactos antiguos y contacto extraterrestre

  • La nave de Toprakkale, el primer ovni en piedra
  • El Arca de la Alianza, línea directa con “los de arriba”
  • Los misteriosos objetos de La Maná
  • Las estatuillas dogu de la cultura Jomon

Capítulo 6. El origen de las civilizaciones extraterrestres

  • El enigma de la estrella de los dioses
  • Las “serpientes celestes” que surcaban los cielos
  • Los Textos de las Pirámides: una guía para cruzar el firmamento
  • El mapa estelar de las pirámides de Guiza
  • La auténtica cara alienígena de la esfinge

Capítulo 7. Revelaciones y secretos extraterrestres

  • El sistema quíntuple estelar de los dogones
  • La gran confidencia cósmica: somos de Sirio y la vida viene de Orión
  • Sirio A y Sirio B brillarán por separado
  • El zodíaco de Dendera y el regreso de los
    dioses extraterrestres

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Montserrat se convierte en la capital mundial de la ufología

Ufólogos e investigadores de todo el mundo se reúnen en Montserrat en el primer congreso internacional de ufología

El evento reunirá más de 15 conferenciantes de renombre, de diversos lugares del planeta. En español y también en inglés, pretenden presentar información devanguardia en torno al mundo de los #Ovnis

Sigue leyendo la noticia en http://es.blastingnews.com/ocio-cultura/2017/09/montserrat-se-convierte-en-la-capital-mundial-de-la-ufologia-002002433.html

OVNIS: el histórico avistamiento de Kathleen May

Este es uno de los casos que afianzó la creencia popular de que los OVNI son de procedencia extraterrestre. José Antonio Caravaca.

Una intervención en el programa de radio Nosotros el pueblo mantuvo en vilo a miles de oyentes en los Estados Unidos que, estupefactos, escucharon el sincero testimonio de una mujer que aseguraba haberse tropezado, cara a cara, con un monstruo venido del espacio exterior…

Fueron casos tan divulgados y conocidos como éste los que favorecieron que se afianzara en la creencia popular en que los OVNIs eran de procedencia extraterrestre. La noche del 12 de septiembre de 1952, miles de personas presenciaron el paso de un extraño objeto volador sobre los cielos de Virginia Occidental. En Sutton –condado de Braxton– varios adolescentes que jugaban al fútbol observaron un “platillo volante” de fuerte luminosidad rojiza que, tras detenerse en el aire, pareció descender tras una colina cercana, concretamente en Flatwoods. A la carrera, algunos chicos se dirigieron hacia el lugar donde creían que estaba posado el misterioso artefacto. Neal Nunley, de 14 años, Ronald Shaver, Teddie Neal, y Tommy Hyer, los tres de 10 años de edad, conformaban el grupo de intrépidos exploradores. Por el camino, se les unió la señora Kathleen May, sus dos hijos Eddie y Teddie –de 13 y 14 años respectivamente– y Gene Lemon, de 17 años y  guardia nacional que, junto a su perro fiel, decidieron investigar en compañía de los jóvenes.

Detrás de la colina se adivinaba la presencia de una luminosidad. Con el corazón en un puño, el grupo de exploradores enfiló hacia el montículo. El perro de Lemon pareció “presagiar” lo que iba a ocurrir, y salió despavorido del lugar. Por si este repentino abandono fuera poco para amedrentar la moral del grupo, una misteriosa niebla, salida de la nada, les envolvió rápidamente. Un olor nauseabundo y una repentina sensación de calor precedió al avistamiento de un enorme objeto discoidal, de color rojizo, que resplandecía en pulsaciones. En la oscuridad de la noche aquel artefacto irradiaba fantasmagóricamente entre la bruma. De pronto, Lemon creyó ver algo junto a unos árboles. Tras alumbrar con su linterna, el horror se apoderó de todos. La débil luz de la linterna descubrió, agazapada en la oscuridad, una silueta que les observaba con unos enormes e hipnóticos ojos rojos. Frente a los testigos había un ser de más de tres metros de altura, con el rostro rojo y sudoroso, enfundado en una especie de manto de color verde oscuro con capucha y falda. El “monstruo” se movía con pasmosa agilidad y parecía flotar sobre la hierba. De sus penetrantes ojos rojos surgían rayos de luz azulada. Tras describir un movimiento circular se dirigió hacia el OVNI. Aquello fue demasiado. El terror se apoderó del grupo y, en desbandada, dieron por concluida su exploración.

Esa misma noche la policía intentó rastrear la zona en busca de pruebas, pero ante la nula cooperación de los perros, que se negaban a avanzar en dirección al supuesto lugar del aterrizaje, decidieron postergar sus indagaciones hasta el día siguiente. Con la luz del alba, las autoridades locales hallaron una zona de pasto inexplicablemente aplastada y varios fragmentos de un material parecido al plástico. Por su parte, algunos de los testigos sufrieron diversos malestares físicos, típicos, según los facultativos, de la exposición prolongada a gases lacrimógenos, como hinchazón de garganta y convulsiones.

Algunos investigadores indican que el humanoide, al ser descubierto, vertió sobre los testigos una sustancia oleaginosa que causó sus daños físicos. Finalmente, una afligida Kathleen May dijo a la prensa que el monstruo “tenía un aspecto peor que Frankenstein. No podía ser humano”.

 

Este extracto pertenece al artículo “OVNIS: casos que hicieron historia” de José Antonia Caravaca para la revista ENIGMAS nº 261 de agosto de 2017.

NUEVAS OLEADAS DE OVNIS TRIANGULARES

El último año y medio ha resultado especialmente activo en cuanto al fenómeno OVNI. Se tiene constancia de una nueva oleada de OVNIS triangulares. ¿Qué son o pretenden? Presentamos las experiencias más escalofriantes. Por Miguel Pedrero.
OVNIS triangulares

Tanto 2016 como lo que llevamos de 2017 han sido prolijos en avistamientos de OVNIS con aspecto triangular. Lo sorprendente es que dichas aeronaves –que han sido filmadas y fotografiadas en diversas ocasiones– hacen gala de una tecnología propia de ciencia ficción: aceleraciones imposibles, cambios de forma, apariciones y desapariciones instantáneas e incluso peligrosas aproximaciones a los atónitos testigos.

En 2016 tuvo lugar una intensa oleada de OVNIs triangulares en todo el mundo: Suiza, Holanda, Irán, Nueva Zelanda, Canadá, Gran Bretaña, etc. Pero el país en el que se registraron mayoría de casos fue EE UU. MUFON (Mutual UFO Network), la mayor organización del planeta centrada en la investigación del fenómeno ufológico, dio a conocer decenas de casos en dicho año…Y los avistamientos continúan en 2017. El último tuvo lugar el 19 de marzo, cuando un antiguo militar de la Fuerza Aérea se encontraba en las cercanías de su casa en Alexandria (Virginia) fumándose un cigarrillo. Alrededor de las 20:30 horas observó un enorme objeto volador en forma de bumerán y en el que se distinguían cinco grandes luces. Lo que más llamó su atención es que se desplazaba sin emitir ningún tipo de sonido. «Fue realmente increíble, porque estoy acostumbrado a ver aviones y todos los motores hacen ruido», declaró nuestro protagonista.

Unas semanas antes, el 14 de febrero de 2017, otra persona ya se había topado con un No Identificado triangular. Según publicó MUFON, un hombre conducía por las proximidades de su domicilio en Dauphin (Pensilvania) a las 20:30 horas,  momento en el que avistó un gigantesco OVNI triangular que se estaba acercando a su vehículo. «Volaba muy bajo y tenía un par de luces blancas intermitentes y otra roja –aseguró–. Además, destacaban otras luces blancas parpadeantes que delimitaban su aspecto triangular». En un visto y no visto, la misteriosa aeronave se colocó justo sobre el coche del atónito testigo. «Pude observarla a través del techo solar del automóvil. Su fuselaje parecía metálico. Estuve viendo aquello cerca de un minuto, porque enseguida hizo un rápido cambio de dirección y desapareció a toda velocidad en un segundo». Al igual que en el caso  anterior, el protagonista del que nos ocupa quiso destacar su extrañeza porque el OVNI volaba en completo silencio. ¿Cómo es posible que no emitiera sonido alguno? Ahora bien, lo que carece de toda explicación es que desapareciera con tal rapidez. ¿Qué sistema de propulsión empleaba? Sin duda, uno muy cercano a la ciencia-ficción…

A unos ochenta kilómetros de Dauphin se encuentra la ciudad de Lancaster, donde otro testigo observó un OVNI triangular que también volaba sin hacer ningún ruido. Ocurrió el 22 de febrero de 2017 a las 20 horas. Un hombre estaba dentro de su coche, esperando a que el semáforo cambiara a verde, cuando se fijó en que una línea de luces brillantes destacaban en el firmamento. Dibujaban un triángulo y se encontraban más o menos sobre el conductor, quien concluyó que todas formaban parte de un objeto sólido. Inmediatamente realizó un par de movimientos y se quedó flotando en el aire. Presa del pánico, el conductor arrancó y se alejó del lugar. Sin embargo, no pudo evitar la curiosidad, así que frenó y miró hacia atrás. El OVNI había desaparecido.

 

Puedes conocer más casos en que el OVNI triangular tiene presencia y fuerte impacto sobre los testigos en el número 323 de AÑO/CERO.

OVNIS QUE MATAN

Encuentros cercanos con los no identificados y sus tripulantes que provocan la muerte de los testigos.
Texto Moisés Garrido y Claudia M. Moctezuma

Muchos investigadores pretenden ignorar los aspectos menos agradables del fenómeno OVNI. Pero lo cierto es que existen casos en los que los OVNIs y/o sus tripulantes se muestran hostiles e incluso agresivos con los testigos que los están observando. «La literatura ufológica generalmente mantiene silencio ante tales incidentes porque desafían tanto a los escépticos como a los creyentes de la realidad OVNI», sostiene el investigador francés Jacques Vallée. De hecho, las abducciones (el secuestro de seres humanos por parte de supuestos extraterrestres) implican una clara violencia hacia los individuos que las protagonizan. Tampoco es extraño que los contactados experimenten situaciones muy negativas. Los hay que optan por el suicidio tras tomar conciencia de que han sido manipulados, o que lo hacen guiados por presuntos mensajes mesiánicos. Eso les ocurrió a José Rodríguez Montero y Juan Turú Vallés, que decidieron poner fin a sus vidas colocando sus cabezas sobre las vías férreas de la estación de Torrebonica (Terrassa, Barcelona). De igual modo, los miembros de la secta Heaven´s Gate se suicidaron para huir de la Tierra «en espíritu» a bordo de una nave alienígena. Los delirios mesiánicos y milenaristas pueden provocar serios desequilibrios psicológicos, tal como hemos percibido en muchos contactados. «La gran mayoría de ellos vio cómo su vida se destrozaba: comenzaban a sufrir desagradables fenómenos poltergeist, algunos perdían la razón o morían misteriosamente, mientras que otros simplemente desaparecían y no se volvía a saber de ellos», afirma el ufólogo Max Edwards. ¿En verdad son los aliens «hermanos cósmicos» que vienen a ayudarnos de forma altruista? Nosotros lo dudamos. No todas estas entidades se comportan amistosamente.

Jacques Vallée plasmó en su obra Confrontations: a scientist’s search for alien contact (1990) sus pesquisas en torno a un suceso estremecedor ocurrido el 17 de agosto de 1966 en el Morro do Vintém, en Río de Janeiro (Brasil). Dos amigos, Manuel Pereira da Cruz, de 32 años, y Miguel José Viana, de 34, tras descender de un autobús que les había llevado llevado a Niterói, tomaron un camino que les condujo hasta un cerro (O Morro). Esto ocurrió a las cinco de la tarde. Horas después, los cuerpos de ambos fueron hallados sin vida. Estaban tumbados de espaldas y no presentaban rastros de sangre. Sin embargo, los policías militares que los encontraron, descubrieron en la mano de uno de ellos un papel que contenía un extraño texto: «Reúnanse en el punto designado a las 4.30 de la tarde. A las 6.30 ingieran las cápsulas. Tras haber hecho efecto, protejan la mitad del rostro con las máscaras de plomo. Esperen la señal concertada».

RADIACIONES MORTÍFERAS
Curiosamente, los agentes hallaron una extraña huella en la zona donde encontraron los cadáveres. Además, la piel de los mismos presentaba una tonalidad rosácea y algunas quemaduras. ¿Qué pasó realmente? Se especula con que fueron protagonistas de algún encuentro OVNI previa cita, máxime tras saberse que aquella tarde varios testigos observaron un objeto ovalado de color anaranjado surcar los cielos de la zona, a la vez que emitía una especie de rayo azul hacia el suelo. Según el investigador Pablo Villarrubia, que ha estudiado este incidente, «otro detalle importante es el hecho de que la policía encontrara junto a los cuerpos un pedazo de papel de aluminio azul y blanco aplastado y un poco de papel celofán todavía empapado con una sustancia química, amén de un pañuelo con las iniciales AMS». Más tarde se supo que ambos amigos eran aficionados a ciertas técnicas espiritistas y buscaban el contacto con entidades extrahumanas. Por aquellas fechas tuvieron lugar varios avistamientos de OVNIs en la misma área del incidente. En ocasiones, los testigos de encuentros cercanos con OVNIs sufren graves quemaduras, quizá porque estas aeronaves emiten alguna clase de radiación. Eso le ocurrió a Ángel Germán Morassi, agricultor de Arequito, localidad situada a 80 km de Rosario (Argentina), que vivió en junio de 1980 una experiencia anómala que resultó mortal. Observó una luz cegadora que emitía destellos multicolores y que se situó a escasos metros por encima de él. Asustado, comenzó a correr, pero poco después, el cansancio lo hizo caer al suelo.

Cuando por fin llegó a casa, su esposa comprobó que tenía la camisa quemada y la espalda muy roja, por lo que decidieron acudir al Hospital Belgrano. Los médicos que atendieron a Morassi determinaron que presentaba una lesión eritematosa de diez centímetros en la región dorsal del hemotórax derecho. Se dio la circunstancia de que uno de los perros que lo acompañaban también sufrió lesiones similares.

Igual de grave fue el incidente protagonizado por Arcesio Bermúdez, de 50 años de edad. Estaba con su familia en la parte trasera del jardín de su casa en Anolaima, al suroeste de Bogotá (Colombia), cuando vislumbraron un extraño objeto no identificado con luces destellantes. Arcesio se armó de valor y decidió aproximarse a unos tres metros del aparato, en cuyo interior distinguió a un humanoide. Días después, comenzó a sufrir vómitos y diarreas. El médico que lo atendió diagnosticó gastroenteritis, pero le extrañó mucho de que su temperatura corporal descendiera a 35º C. Finalmente, el hombre acabó falleciendo. Los investigadores que se ocuparon del caso llegaron a la conclusión de que la víctima estuvo expuesta a una fuerte radiación.

VÍCTIMAS OLVIDADAS 
Mejor suerte corrió el explorador Stephen Michalak, a pesar de la gravedad de lo sucedido. El 20 de mayo de 1967 se encontraba junto al lago Falcón, en Canadá, cuando de pronto se percató de que dos enigmáticos objetos voladores se desplazaban sobre su cabeza. Uno de los aparatos, con forma de cigarro puro y que emitía un resplandor rojo, aterrizó muy cerca del testigo. Mediría alrededor de nueve metros. El protagonista, llevado por la curiosidad, se acercó hasta la nave, asomándose a su interior a través de una puerta que se había abierto. Le extrañó un olor a azufre y oyó voces. Sus intentos para comunicarse con los tripulantes fueron inútiles, pese a que lo hizo en varios idiomas. Entonces, su guante de goma se derritió tras apoyar la mano en la nave. La puerta se cerró y él se alejó unos metros, momento en que el OVNI comenzó a girar y a desprender una ráfaga de aire. Nuestro protagonista notó calor y una sensación de ahogo, antes de que el objeto ascendiera y desapareciera a gran velocidad. La tierra quedó calcinada y Michalak descubrió que su pecho presentaba quemaduras, cuyas marcas se correspondían con la rejilla del objeto por la que había salido el aire caliente. Sintió un fuerte dolor de cabeza y rigidez en brazos y piernas. Además, perdió diez kilos en pocos días, sufriendo continuos vómitos y diarreas. Según los médicos que lo atendieron, todo indicaba que había estado expuesto a una alta dosis de rayos X o gamma, que de haber durado más tiempo podían haberle ocasionado la muerte.

El investigador mexicano Rubén Manrique investigó un suceso aterrador ocurrido el 5 de octubre de 1993, durante una oleada de avistamientos OVNI en San Luis Potosí (México). Un agricultor llamado Quirino Enrique Galván, de 45 años, se topó con un extraño artilugio muy brillante de color naranja que descendió cerca del rancho «Los Sabinos», ubicado en San Vicente Tancuayalab. Se quedó muy sorprendido y se paró a observarlo detenidamente. Al instante, del OVNI surgió un resplandor muy luminoso que incidió directamente en el testigo. También lo pudo ver otro compañero suyo, Eladio García, que se hallaba más alejado del objeto. Segundos después, el No Identificado desapareció, pero Quirino comenzó a sentirse muy mal. Tanto que decidió irse a casa. Su esposa, Julia Hernández, contó así lo sucedido: «Recuerdo que se acostó en la cama y ahí se quedó como unas dos horas. Al despertar, me pidió que le consiguiera unas pastillas para el dolor de cabeza y se las tomó. Pero no le hicieron nada porque el dolor le seguía más fuerte». Al fin pudo dormir, pero al día siguiente amaneció mucho peor, con fiebre y escalofríos. «En la tarde se agravó y nos preocupó más cuando me acerqué y me dijo que no me veía», agregó. Al final, fue ingresado en el hospital, pero falleció al día siguiente ante el estupor de familiares y amigos.

El mismo desgraciado fin sufrió otro testigo, Ignácio de Souza, empleado de la finca de Santa Maria, en el Estado de Goiás (Brasil). El 13 de agosto de 1967 regresaba a la parcela junto a su esposa María, cuando presenciaron «un extraño objeto en forma de palangana con la parte ancha hacia abajo». Estaba posado en la pista de aterrizaje de la propiedad. El OVNI medía unos 35 metros de diámetro y cerca del mismo distinguió a tres seres. «Eran personas con nuestra misma apariencia, salvo que parecían calvos –aseguró Ignácio–. Estaban jugando, retozando como niños, pero en silencio. Al vernos, nos señalaron con el dedo y corrieron hacia nosotros. Le grité a mi mujer que se fuese corriendo a casa. Como llevaba una carabina, disparé contra el más cercano. En este instante, salió del aparato una luz verde que me alcanzó en el pecho, en el lado izquierdo. Caí a tierra. Mi mujer corrió hacia mí, recogiendo el arma, pero los hombres ya habían regresado a la nave, que se elevó en vuelo vertical a gran velocidad y haciendo un ruido parecido al de las abejas».

Tras el insólito encuentro comenzó a sentirse mal. Náuseas, hormigueo, entumecimiento, temblor en las manos… El propietario de la finca decidió llevarlo a un hospital en Goiânia. Tras un examen preliminar, el médico detectó una quemadura circular de 15 centímetros de diámetro en la parte derecha del tronco. Días después le practicaron análisis de sangre, orina y heces. Los resultados indicaron que Ignácio tenía leucemia. Las jornadas siguientes se convirtieron en un auténtico calvario para el protagonista: empezó a adelgazar considerablemente y en su piel aparecieron manchas de color amarillo-blancuzco. Los dolores se hicieron insoportables. Finalmente, falleció el 11 de octubre.

BATALLAS EN LOS CIELOS
«A partir del momento en que recibió el haz luminoso verde se quebrantó su salud y empezó a presentar todos los síntomas característicos de la exposición a radiaciones ionizantes mortales», señaló Felipe Machado, presidente del Grupo Gaucho de Investigación de Objetos Aéreos No Identificados (GGIOANI). «La leucemia es muy frecuente en personas que han sido expuestas a radiaciones ionizantes excesivas. Todos los síntomas presentados por Ignacio de Souza eran los de una leucemia causada por una alta dosis de radiaciones», agregó Machado.   En plena oleada OVNI en Australia, el joven piloto Frederick Valentich vivió un encuentro trágico con un OVNI cuando se dirigía en su avioneta a King Island. A las 19:06 horas del 21 de octubre de 1978 se puso en contacto con la base para comunicar que estaba observando un extraño objeto luminoso muy cerca de su posición. Sin embargo, el Servicio de Vuelo no detectó nada. Asustado, el piloto siguió ofreciendo detalles del No Identificado: «Tiene una luz verde y parece metálico». Instantes después, la base perdió todo contacto con Valentich. Desapareció y nunca se han encontrado sus restos ni los de su Cessna.

El mismo fin pudieron sufrir la tripulación y los pasajeros del Boeing 707 de la British Airways que el 6 de enero de 1995 cubría la línea Milán-Mánchester, y que estuvo a punto de colisionar con un objeto triangular que se le echó encima. La investigación llevada a cabo por la Autoridad de la Aviación Civil británica no fue capaz de determinar la naturaleza del OVNI, como leemos en el expediente final: «Tras haber debatido diversas hipótesis por parte del grupo de investigación, en ausencia de cualquier evidencia firme que pudiera explicar o identificar al objeto, no ha sido posible encontrar la causa que provocó el peligro, según los criterios habituales aplicados a los incidentes de air miss (expresión empleada para designar las aproximaciones con riesgo de colisión de dos aparatos en pleno vuelo). Por lo tanto, el incidente queda sin ser resuelto. Causa: imposible de determinar».

No menos sorprendente resultó el encuentro cercano que protagonizaron dos campesinos en un bosque nevado de Imjärvi, al sur de Finlandia. El suceso tuvo lugar el 7 de enero de 1970. Aarno Heinonen y Esko Viljo estaban esquiando cuando escucharon un zumbido y vieron una luz brillante que descendía hacia el lugar donde ellos se encontraban. Se trataba de un objeto circular y metálico de unos tres metros de diámetro. En su parte superior presentaba una cúpula y en la inferior tres esferas. El OVNI no tardó en emitir un haz de luz hacia el suelo, del cual surgió un pequeño ser de unos 90 centímetros de altura, de aspecto pálido, extremidades muy delgadas y una nariz en forma de gancho. Iba ataviado con un mono de color verde oscuro y sobre su cabeza llevaba un casco metálico.

ALIENS AGRESIVOS
El humanoide portaba en sus manos una caja negra de la que salió una luz amarillenta intermitente. Aarno fue alcanzado por dicha luminosidad y sintió que el lado derecho de su cuerpo quedaba paralizado. Se hizo el silencio absoluto y se formó una extraña bruma gris que envolvió a los dos testigos y al ser. Al instante, éste y la nave desaparecieron. Esko tuvo que ayudar a su compañero, puesto que apenas podía caminar. «Me sentía enfermo –contó la víctima–. Me dolían las articulaciones y la espalda. La cabeza empezaba a dolerme y al cabo de un rato vomité. Cuando iba al servicio la orina salía casi negra. Esta situación se prolongó durante un par de meses». Viljo no se libró de los indeseados síntomas, pues su rostro se hinchó y mostró un inusitado enrojecimiento. El doctor que los atendió, Pauli Kajanoja, creyó su relato: «Ambos hombres dicen la verdad, no se lo han inventado. Cuando vinieron a la consulta estaban en estado de shock», declaró. El médico relacionó los síntomas de los dos esquiadores con los habituales tras una exposición a una fuente radiactiva. Esa misma noche otros testigos observaron OVNIs en la zona, lo que avala el testimonio de ambos individuos.

SERES MANIPULADORES
¿Existe alguna razón oculta que justifique la actitud a veces agresiva y otras benévola de los tripulantes de los OVNIs? ¿Forma todo parte de un gran teatro cósmico, como diría el ufólogo Ignacio Darnaude? ¿Y si más que extraterrestres estamos ante entidades pertenecientes a otro nivel de realidad? En el pasado, las hadas también paralizaban a los que se cruzaban en su camino, en ocasiones causándoles la muerte. Sin embargo, otras veces se mostraban amables con los humanos. «Los seres feéricos no sólo infligían daño mediante un toque (…) Tenían sus propios homólogos de las ‘pistolas de rayos’ que lucen a veces los ocupantes de OVNIs», sostiene el escritor Patrick Harpur. También el prestigioso investigador John A. Keel supo captar esa naturaleza daimónica de los ufonautas. No sin razón afirmó: «Han estado jugando con nosotros por siglos. Alguien se está riendo a nuestra costa».

Publicado en Año Cero http://www.xn--revistaaocero-pkb.com/secciones/ovnis-vida-extraterrestre/ovnis-matan

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LAS 10 VERDADES DEL CASO ROSWELL

Del caso roswell se han dicho muchas cosas. De entre toda la maraña de información presentamos 10 verdades contrastadas del caso. José Rafael Gómez.
Las 10 verdades del Caso Roswell

El Caso Roswell no tuvo fama alguna hasta que en 1980 se publicó un trabajo de investigación periodística que marcaría precedentes en el fenómeno OVNI: The Roswell Incident. Desde ese momento se desató la locura. Todos querían aportar datos, todos querían dar testimonios. Con ello el caso fue desmereciendo su verdad. Pero la realidad es que algo sucedió en Roswell, el equipo de Enigmas ha sacado a la luz 10 verdades que, en tanto que hechos, sucedieron realmente.

 

1.- La base aérea de Roswell emitió el día 8 de julio de 1947 una nota de prensa en la que afirmaba haber encontrado los restos accidentados de un “platillo volante”.

 

2Al día siguiente, en Fort Worth, Texas, sede de la Octava Fuerza Aérea, su general en jefe Roger Ramey, acompañado por el coronel Thomas J. DuBose, y del mayor Jesse Marcel, convoca a la prensa para mostrar el material supuestamente recuperado e informar de que la nota de prensa del día anterior había sido un error. La nueva versión dice que, en realidad, los materiales encontrados pertenecían a un globo aerostático de meteorología. La prensa fotografió los restos y la opinión pública olvidó el caso.

 

3También es una verdad objetiva que el militar encargado de recuperar los restos, Jesse Marcel, siendo ya un teniente coronel retirado, declaró en varias entrevistas hechas entre 1978 y 1980 –año en que falleció– que lo que se mostró a la prensa no fue lo que él recuperó en el rancho de Roswell. Asimismo, afirmó que recibió órdenes directas del general Ramey para mantener cerrada la boca.

 

4Existen varias entrevistas en vídeo en las que Marcel explica que entre los restos encontrados había trozos de mayor tamaño de algo parecido al metal, que “eran tan finos como el envoltorio de un paquete de cigarrillos”, y que cuando los levantaron, “nos pareció como si no hubiese nada en nuestras manos” de tan livianos que se sentían. Afirma que, aunque eran muy finos, no se partían. Tomó uno de ellos e intentó hacerle una muesca, pero no pudo doblarlo ni marcarlo, así que lo puso en el suelo y lo golpeó con un martillo, pero… ¡el martillo rebotó sin afectar al metal! También había trozos de una especie de vigas pequeñas y ligeras que tenían dibujados extraños símbolos que a Marcel le recordaron a jeroglíficos. Asimismo, cuenta que había algo similar a papel grueso que también era de una extraordinaria fortaleza y ligereza: “Conozco bien la aeronáutica y de una cosa estoy seguro: no se trataba de un globo sonda, de un avión, ni de un misil. Estoy completamente seguro de que aquello no era de este mundo porque, como oficial de los Servicios de Información, estaba familiarizado con todos los materiales que se usaban en los aviones y en los viajes aéreos”.

 

5Nunca habló de que encontraran restos biológicos de ningún tipo.

 

6El ranchero Willian Mac Brazel murió en 1963, pero otros testigos que vieron directamente los restos, como Bill Brazel, hijo del ranchero Mac Brazel, o el hijo del Teniente Coronel retirado Jesse Marcel, el Comandante y médico de vuelo Jessel Marcel Jr., hicieron declaraciones grabadas en vídeo que apoyan lo dicho por Marcel.

 

7 Desde que las declaraciones de Marcel se hacen públicas, otros militares directamente involucrados en los hechos, como el general retirado Thomas J. DuBose, que aparece en las fotos del 9 de julio de 1947, no desmienten las declaraciones de Marcel sino que apoyan y corroboran una importante parte de ellas. Por ejemplo, existe una entrevista en vídeo en la que DuBose afirma que la versión del globo fue una tapadera usada para “persuadir la curiosidad de la prensa”. Asimismo, en una declaración jurada ante notario –firmada el 09/16/91 ante Linda R. Split, Notario Público del Estado de Florida–, DuBose, además de lo anterior, refiere que el mayor general Clements McMullen, segundo jefe del Comando Aéreo Estratégico en Washington DC, ordenó que se le enviasen los restos y le dijo que los iba a reenviar en su avión personal al comandante general Benjamin Chidlaw, del Comando de Material Aéreo en Wright Field. Afirmó que toda la operación se llevó a cabo bajo el más estricto secreto.

 

8En 2012, Chase Brandon, un agente jubilado de la CIA con más de 35 años de servicio activo, declaró que durante la última etapa de su carrera en la agencia, tuvo acceso a una sección especial en la sede de la CIA en Langley, Virginia, donde vio una caja que contenía documentos que dejaban claro que lo que se estrelló en Roswell en 1947 fue una nave de procedencia extraterrestre. Brandon señaló que por su compromiso de confidencialidad, no puede especificar más.

 

9A lo largo de la década de los 90, las Fuerzas Aéreas elaboraron dos extensos informes tratando de dar explicación al incidente Roswell. El primero de ellos sostenía que el globo recuperado pertenecía a un proyecto secreto llamado MOGUL y el segundo que los cuerpos que algunos testigos afirmaron ver eran muñecos de pruebas aeronáuticas.

 

10Ambas conclusiones han sido rebatidas, en el primer caso explicando que lo que era secreto en el proyecto MOGUL era el propósito de los globos y no los materiales con que estaban hechos; y en el segundo caso, demostrando que los muñecos de pruebas fueron usados a partir de 1953.

 

Éste es un fragmento de un artículo publicado en la Revista Enigmas de julio de 2017 (Nº 260).

El insólito caso del extraterrestre que visitó una escuela en Zimbawe

Hace veintitrés años, 62 alumnos de la Escuela Ariel en Zimbawe, dijeron haber visto una nave espacial extraterrestre. Todavía está considerado como uno de los eventos más atractivos de la historia OVNI.

El hecho ocurrió el 16 de septiembre de 1994 en la escuela Ariel de la localidad de Ruwa en Zimbabwe, aproximadamente a las 10 de la mañana. En ese momento, sesenta y dos niños (de entre 6 y 12 años) se encontraban en el patio de su escuela debido a que era la hora del recreo. Fue entonces cuando divisaron tres esferas plateadas que estaban sobrevolando la escuela. Las esferas desaparecieron de un momento a otro para aparecer luego en otro lugar del cielo. Sin embargo, uno de esos objetos, comenzó a descender detrás de un grupo de árboles ubicados a cien metros del lugar donde se encontraban los niños.

Algunos escolares decidieron acercarse más para ver mejor a aquel extraño objeto llegando a estar a solo 50 metros de aquella supuesta nave. Entonces, los testigos vieron además de la nave, un hombre pequeño, de aproximadamente un metro de estatura. Según las descripciones de los niños, aquellos hombres tenían el físico clásico de los hombrecillos grises (cuerpos delgados, ojos enormes y negros, y piel gris) aunque con la diferencia que este ser tenía un cabello largo que le llegaba a los hombros.

Cuentan los niños que al ver al ser decidieron acercarse más y fue allí cuando algunos se percataron de la presencia de otro ser.

Al ver esto, muchos de ellos regresaron asustados a la escuela para llamar a sus profesores porque pensaron, evidentemente, que se trataba de una especie de monstruo o demonio que querían hacerles daño. Otros sin embargo, se quedaron allí, según indicaron porque ellos les dijeron (de forma telepática aparentemente) que se quedaran. Es más, una de las niñas, llamada Elsa, señaló que recibió un mensaje por uno de los seres, que le advertía que el mundo estaría próximo a acabarse por la manera cómo los seres humanos maltrataban a la naturaleza. Todo el episodio no duró más de quince minutos.

El problema de este caso es que pese al griterío de los niños, e incluso a que algunos fueron corriendo a donde se encontraban los adultos para que vieran lo que estaba ocurriendo, estos no les hicieron caso, y no pudieron presenciar el hecho. Por un lado, los maestros consideraron que se trataba de algún tipo de juego que los niños estaban haciendo en el recreo, y por otro lado, por ejemplo, en el caso de una vendedora que se encontraba en su puesto de golosinas, no hizo caso a los niños porque simplemente, no les creyó.

Sea como fuere, los niños regresaron a la escuela y comentaron lo sucedido a sus profesores. El director de la escuela, Colin Mackie, al oír esto, se puso de inmediato en contacto con Cynthia Hind, una investigadora sudafricana en temas ovnis. Ella inmediatamente le sugirió al director, que le entregara a los niños papeles para que pudieran dibujar qué fue exactamente lo que vieron. Y así se hizo, el director y los profesores entregaron papeles a los niños y estos dibujaron lo que habían visto minutos antes. Curiosamente, los testigos dibujaron los mismos elementos: la nave aterrizada y al mismo tipo de humanoide.

Luego de esto, cuatro días después, el 20 de septiembre, llegó a la escuela la investigadora Cynthia Hind, acompañada por el respetado psiquiatra y ex profesor de la Universidad de Harvard, John Mack, quienes entrevistaron a los niños y a los maestros. John Mack determinó luego de sus entrevistas que los niños no estaban mintiendo, sin embargo, no pudo determinar con precisión qué fue lo que vieron y vivieron esa mañana de septiembre.

No obstante, en el 2008, un equipo de documentalistas con el apoyo de la Fundación John Mack, volvió a Zimbabwe y pudo encontrar a algunos de los niños (ahora adultos) que vivieron esa experiencia, y estos confirmaron, pese al tiempo transcurrido, que lo que vieron y el testimonio que contaron, fue absolutamente real.

El caso de la escuela Ariel de Zimbabwe es sin lugar a dudas uno de los casos más increíbles y extraños relacionados con el fenómeno ovni. Algunos dirán por supuesto que el hecho de que los testigos sean niños le quita fuerza a los testimonios, debido a que simplemente, pueden haber “imaginado” ese tipo de cosas o fácilmente confundir algún otro tipo de artefacto o nave, con algo sobrenatural.

Sin embargo el hecho de que los niños hayan sido decenas, y que todos ellos hayan dibujado y testimoniado lo mismo resulta inquietante. Además hay elementos en tomar en cuenta como es el caso de Elsa y el mensaje que recibió. Cierto es que quizá haya recibido aquel mensaje en su propia escuela por parte de algún profesor, sin embargo, ella sostiene que esa idea del “fin del mundo” por el maltrato que el hombre le da a la naturaleza, le surgió momentos después de su experiencia y que se le fue entregado por aquel “hombre” a través de la mirada.

Por otro lado, como hemos dicho, los niños de aquella experiencia, hoy en edad adulta, siguen sosteniendo su versión y señalan que lo que vivieron fue absolutamente real. Quizá, como bien dice el doctor John Mack, se puede decir que es poco probable que estos niños estén mintiendo, sin embargo, falta responder la pregunta de qué es entonces lo que vieron.

 

HABLA EL ÚLTIMO ABDUCIDO

Publicado enrevistaañocero.comUn equipo del programa Cuarto milenio investigó el caso de un joven que protagonizó una experiencia de abducción junto a uno de sus familiares. En el presente reportaje, Pablo Villarrubia, periodista que dirigió el estudio del caso, muestra todos los detalles del sorprendente incidente y da a conocer la desconcertante información que recordó el protagonista durante el proceso de regresión hipnótica.
Texto y Fotos Pablo Villarrubia Mauso

En el verano de 1989, un joven de once años, Juan Ramón Guede, regresaba en compañía de su tío a la localidad gallega de Tuy después de disfrutar de un día en el campo. Eran las seis de la tarde y se encontraban a escasos kilómetros de la ciudad, cuando el conductor detuvo el Seat 127en el que circulaban para contemplar mejor una inquietante visión: una bola de luz de varios metros de diámetro que había surgido del fondo de un valle.

Atraído por la curiosidad, Juan Ramón abrió la puerta del vehículo para descender del mismo, mientras su tío, con la expresión cambiada, intentaba detenerlo sin éxito. El chaval, que estaba encandilado por aquél objeto volador, experimentó una sensación difícil de describir con palabras. «En ese momento, noté como si ‘alguien’ diera al stop de una película y me encontré subiendo por una especie de haz de luz –me decía Juan Ramón, que cuenta con 36 años en la actualidad–. Sólo podía mover un poco la cabeza y los ojos».

Todo se había detenido a su alrededor y, en completo silencio, ascendía por aquel tubo lumínico que se había proyectado sobre él en cuanto salió del vehículo.

«Miré hacia abajo y vi el coche –continuó con su explicación–. Sin embargo, para mi sorpresa, yo estaba parado de pie al lado del Seat 127 rojo y mirando para arriba, ¡hacía mí mismo! Al otro lado del automóvil se encontraba mi tío, que también me estaba observando. Yo ascendía lentamente y, como te digo, tenía la sensación de que la realidad se había detenido y no escuchaba ningún ruido. Era impresionante».

Todavía impactado por contemplarse a sí mismo fuera del vehículo, de súbito apareció dentro de un ambiente luminoso, pero no cegador. Se encontraba tumbado en una especie de camilla metálica, en el interior de una sala circular. La luz emanaba directamente de las paredes. A su alrededor distinguió una serie de arcos y círculos. Dentro de cada uno había una puerta, pero ninguna estaba abierta. «A mi izquierda, vi a tres seres pequeños –rememora ante mi grabadora–. Debían medir 1,30 metros o incluso menos y, a mi derecha, otros tres iguales de color gris. Estaban cubiertos por una especie de malla pegada al cuerpo, también gris. La cabeza era un poco más grande que la nuestra, abombada y completamente pelada».

«¡TRANQUILO! NO PASA NADA»
Otro detalle que sorprendió al niño eran los ojos de las criaturas: estaban dispuestos en forma de «V», es decir, en un ángulo muy abierto. Eran oscuros y aparentemente carecían de iris. Poco después, nuestro protagonista se percató de que delante de él, a los pies de la superficie sobre la que se encontraba tumbado, había otro individuo muy distinto a los demás. Así lo describía: «Semejaba un hombre alto, quizá de dos metros, fuerte y musculoso. Parecía humano y tenía una media melena rubia y rizada. Vestía un traje ajustado con dos bandas. Una le cruzaba todo el pecho y otra la cintura. Además, tenía una especie de logotipo sobre el pecho, un triángulo invertido. Pero lo que más me llamó la atención fue su mirada: me transmitía una enorme sensación de paz interior.

También oía una voz dentro de mi cabeza que me decía: ‘¡Tranquilo! No pasa nada’».

Pasado algún tiempo, no demasiado, observó un instrumento que salió de la camilla. Parecía una especie de «metal líquido» que iba tomando forma a medida que se desplegaba, convirtiéndose en un instrumento con varios brazos o tentáculos que giraban alrededor de un eje principal. De sus extremos se extendieron varias agujas que se acercaron al rostro del chico. En ese momento, nuestro protagonista perdió el conocimiento. Lo siguiente que recuerda es aparecer nuevamente junto a la puerta del coche. Estaba viviendo la misma escena que al principio del incidente OVNI: la esfera luminosa flotaba en el aire casi sobre la vertical del Seat. Juan Ramón y su tío se miraron entre sí, y el primero soltó: «¿Qué pasó?», a lo que su familiar respondió con un rotundo «no vamos a hablar de esto porque no nos van a creer».

Inmediatamente, ambos entraron en el vehículo y reanudaron la marcha. Fue entonces cuando se percataron de que habían perdido unas cuantas horas de su tiempo.

Salieron de regreso a Tuy a las seis y pico de la tarde y en ese momento eran más de las diez de la noche. ¿Cómo es posible que tardaran casi cuatro horas en realizar un trayecto tan corto? ¿Qué había pasado durante ese lapso? Juan Ramón sólo se acordaba de haber permanecido unos minutos en el interior de una sala iluminada, acompañado por siete seres y tumbado en una especie de camilla. Su tío jamás quiso volver a referirse a tan peliagudo asunto, pero a Juan Ramón constantemente le asaltaban las imágenes del incidente. No paraba de preguntarse si esos seres los habían secuestrado y, en ese caso, qué había ocurrido en el interior del OVNI.

INEXPLICABLE PÁNICO
En el transcurso de un reportaje para el programa Cuarto Milenio (Cuatro TV), dirigido y presentado por Iker Jiménez, localizamos a Juan Ramón Guede gracias a un buen amigo y pionero de la investigación ufológica y paranormal en Galicia: Fernando Magdalena, quien tenía contacto Juan Ramón y aseguraba que «el chico no mentía». Experimentado estudioso del fenómeno OVNI, Magdalena estaba convencido de que sería interesante practicar una regresión hipnótica o una relajación profunda al protagonista del caso, para que algunos contenidos reprimidos pudieran asomar a su conciencia.

Con esa intención acudimos al doctor Miguel Ángel Pertierra, autor de La última puerta: experiencias cercanas a la muerte (Oberón, 2014), sobresaliente obra en la que el prestigioso médico cirujano da a conocer un buen puñado de experiencias cercanas a la muerte protagonizadas por pacientes a los que trató a lo largo de su dilatada carrera.

Pertierra, colaborador habitual de AÑO/CERO y Cuarto Milenio y experto en hipnosis, conversó en un primer momento con Juan Ramón por teléfono. Éste se mostraba reticente a someterse a la regresión, pero tras la charla con el médico cambió de opinión y se puso en sus manos, confiando en su larga experiencia como hipnoterapeuta. La regresión no tenía como único objetivo «recuperar» de la mente de Juan Ramón esos recuerdos ocultos de su experiencia OVNI, sino también encontrar el origen de una dolencia que venía sufriendo desde el año 2000 ó 2001: agorafobia, es decir, miedo a los espacios abiertos. Con el tiempo, esta enfermedad supuso un serio revés a su vida: tuvo que abandonar su empleo como técnico de sonido en una radio local de Tuy y, por supuesto, dejó de realizar toda clase de actividades cotidianas.

Sólo podía moverse en un radio de pocos kilómetros alrededor de su domicilio, la «zona de confort» en la que se sentía seguro. Si iba más allá de ese entorno, comenzaba a manifestar síntomas de pánico. ¿Acaso la agorafobia se había desarrollado a causa de la experiencia de abducción que viivó junto a su tío en 1989?

PREPARANDO LA REGRESIÓN
El Dr. Miguel Ángel Pertierra tenía dos objetivos: desbloquear esos «recuerdos perdidos» en la mente de Juan Ramón y devolverle la confianza en sí mismo para que pudiera liberarse de los grilletes de la agorafobia. Casualmente, al llegar a Tuy, nos encontramos a Juan Ramón en la calle, en una de las rápidas «fugas» de su hogar para hacer pequeñas compras. Para llevar a cabo la regresión, concertamos una cita con él en un hostal muy cercano a su casa. Juan Ramón no podía alejarse demasiado de su «zona de confort» sin sufrir los síntomas de la agorafobia.

Antes de someterse a la hipnosis, el joven mantuvo una reunión a puerta cerrada con el Dr. Pertierra y Fernando Magdalena. Cuando este encuentro llegó a su fin, Juan  Ramón se mostró muy relajado, puesto que se había creado una corriente de empatía entre él y los dos investigadores. Se trata de un paso muy importante para proceder a la regresión o relajación hipnótica. El escenario estaba preparado: escasa luz, una música especialmente seleccionada por el Dr. Pertierra para propiciar tranquilidad y una cama en la que se tumbó nuestro protagonista.

«¡ESTOY VOLANDO! ¡TIRAN DE MÍ!»
El médico conectó un contador de pulsaciones o tensiómetro en uno de los dedos del testigo para controlar su ritmo cardíaco durante la regresión. A un lado de la cama se sentaron el Dr. Pertierra y Fernado Magdalena, psicólogo de formación, quien se postuló como ayudante para tranquilizar a Juan Ramón en su recorrido por el inconsciente. Existía el riesgo de que los recuerdos más impactantes pudieran inquietar e incluso provocar pánico al joven, pero los dos especialistas ya estaban preparados para esta eventualidad, puesto que tenían en la «recámara» toda una batería de recursos psicológicos y métodos de relajación.

Lee el artículo completo en el número 299 de la revista AÑO CERO

Te puede interesar: https://goo.gl/z4FJKZ

MILITAR DE EE.UU. DIFUNDE FOTOS REALES DE UN OVNI

El ex militar de la armada de los Estados Unidos, Graham Bethune, ha filtrado las impresionantes fotografías de un ovni obtenidas en 1989 en Tenessee. Al hacer públicas sus revelaciones ha generado gran controversia.
De acuerdo a la información facilitada por un  ex militar de la marina de los Estados Unidos, Graham Bethune, las increíbles imágenes que ves más arriba fueron captadas en los alrededores de Nashville, en una zona próxima a un área campestre mientras el testigo conducía su vehículo.

El OVNI (Objeto volante no identificado) se encontraba entre los árboles y el testigo logró fotografiarlo con una cámara modelo Canon AE-1.

Estas imágenes constituyen una de las mejores evidencias que acreditan y certifican la realidad del fenómeno OVNI

Fueron obtenidas en septiembre del año 1989 en Nashville, Tennessee. La organización NUFORC dedicada a la investigación científica del fenómeno OVNI, certificó que se trataba de imágenes auténticas.

El ex militar Graham Bethune, confirmó que las fotografías le fueron entregadas por uno de sus mejores amigos en el ejército, un comandante de la marina del Ejército de los Estados Unidos, quien le confesó que existían diferentes formas de inteligencia en el universo y que ya han visitado a nuestro planeta en muchas ocasiones.

Graham Bethune, ex militar de la armada y responsable de la filtración se ha sentido comprometido con la divulgación de la verdad ante las restricciones del ejército y han decidido sacar a la luz importantes revelaciones que han generado gran controversia.

EXTRA EL ARCHIVO CÁMARA: ALGO FLOTA SOBRE CÁDIZ

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Fuente: http://www.navedelmisterio.com/extra-el-archivo-camara-algo-flota-sobre-cadiz/

MIGUEL ÁNGEL CABRAL FERNÁNDEZ | Siempre le quedará la duda a nuestro protagonista sobre aquella anómala experiencia. Tanto a él como al resto de los doce miembros que componían la tripulación nº 2 de la que era su comandante. En la actualidad nuestro testigo ostenta el rango de Coronel del Ejército del Aire en situación de reserva activa con más de 5.000 horas de vuelo, la mayoría a bordo del cuatrimotor Lockheed P-3 Orión, una de las aeronaves más polivalentes dentro de la Fuerza Aérea española por las diversas configuraciones que puede adoptar. Sus tareas van desde la patrulla y control del tráfico marítimo hasta la guerra electrónica y lucha antisubmarina, entre otras. Una verdadera estación de detección y rastreo volante atestada de sofisticados equipos, casi sin ventanillas en el exterior de su fuselaje, salvo las de la cabina.

UNA EXPERIENCIA INSÓLITA

cita1cabNos remontamos al año 1991. Estamos en el antiguo Ala 22 perteneciente a la Base Aérea de La Parra, en Jerez de la Frontera (Cádiz), que dos años después sería desactivada y trasladada a las instalaciones de Morón de la Frontera (Sevilla), donde en la actualidad conforma el grupo 22 del Ala 11.

Se trataba de un rutinario vuelo nocturno de instrucción -conocido en el argot como CI o contacto con instrumentos- de ida y vuelta al aeropuerto de Son Sant Joan (Palma de Mallorca), con toma y despegue para luego volver a la base y con una duración prevista de dos horas y veinte minutos entre calzos. Aparentemente, uno más entre los muchos ejercicios donde nuestros pilotos, junto con navegantes, técnicos y mecánicos de vuelo adquieren sus destrezas con los diferentes equipos y procedimientos.

Lockheed P-3 Orion

Fue a los 35 minutos de vuelo, tras iniciar la misión a las 22.00 h. y alcanzar el nivel 230 (23.000 pies), como nos describe el testigo, cuando de repente se produjo la irrupción de un descomunal resplandor que inundó por completo la cabina de vuelo. La luminosidad fue de tal intensidad que dejó cegados momentáneamente tanto a nuestro piloto como a su segundo, y a los dos mecánicos que también se hallaban en sus puestos sentados tras ellos. El fulgor de aquella potente luz llegó incluso a ser percibido en la parte posterior de la aeronave, donde el resto de tripulantes se encontraban frente a sus respectivos equipos, provocando cierto desconcierto.

Una vez recuperada la visión, tras unos segundos que se tornaron eternos, toda la tripulación procedió según las normas a chequear todo el instrumental de vuelo, navegación y comunicaciones, así como los motores, con objeto de verificar si habían sufrido algún tipo de avería eléctrica o mecánica. Todo estaba en orden, sin anomalía alguna.

Las hipótesis de que el origen de la extraña luz fuera un rayo, o el famoso fuego de san Telmo, que en otras ocasiones sí se había apreciado como un tenue brillo en el parabrisas, quedaron descartadas. Las condiciones climatológicas eran idóneas para la navegación aérea, con un cielo absolutamente despejado, y nunca habían presenciado un tipo de luminosidad como aquella.

Había algo desconcertante y a la par inquietante en aquella situación: si la luz avistada procedía de algún tipo de aeronave, ¿cómo era posible que hubiera aparecido de la nada y llegado a pasar tan cerca del avión -máxime cuando éste era militar- sin ser detectada por todo el equipamiento que llevaban a bordo?

Interior de un Lockheed P-3 Orion

En mitad del debate que se daba entre los distintos miembros del equipo, tratando de dar una explicación a lo que acababa de suceder, tuvo lugar el segundo incidente de la noche. Por radio se escuchó una comunicación procedente de un vuelo de una línea escandinava. El comandante de la misma recriminaba a Control de Tráfico Aéreo (ATC) de Sevilla por no haberle avisado de un tráfico que había pasado tan extremadamente cerca de ellos que estuvieron en peligro de colisión.

El controlador de turno les informó que ellos no tenían ningún otro contacto en el radar, salvo el vuelo comercial a nivel 180 y en descenso para Valencia, y el ‘Cisne 22’, que era el indicativo militar del P-3 Orión que pilotaban. De inmediato se informó al controlador, corroborando la transmisión sobre ese enigmático tráfico que al parecer se había cruzado con ambos aviones sin dejar rastro alguno.

cita2cabLas sorpresas no terminaron ahí: Tras proseguir con la misión, ya de vuelta hacia la base de origen y a una altura de 24.000 pies, mientras desde la cabina se divisaban las luces de Jerez, y al fondo, las de Cádiz, se solicitó permiso para iniciar el descenso. En ese momento tuvo lugar el tercer incidente sin explicación de la noche. El piloto advirtió la presencia de una gran luz que permanecía inmóvil sobre el mar, en el centro mismo de la bahía de Cádiz. Se percibía con total claridad la iluminación de la capital, y la ciudad de Rota en el otro extremo. Lo que más llamó la atención a la tripulación fue el tamaño del supuesto objeto, teniendo en cuenta tanto la magnitud del brillo como la distancia a la que se encontraban.

Entre la tripulación se especuló que podría ser una luz procedente de las torres de plataformas de perforación petrolífera, pues no era la primera vez que las divisaban. Sin embargo, pudieron comprobar cómo, si bien una de ellas había sido detectada dos días atrás, ésta debía encontrarse ya cerca de Lisboa. Además, el tipo de luz no se correspondía en modo alguno con las que estaban habituados a ver en sus vuelos de ejercicio.

El comandante propuso acercarse para intentar dilucidar qué era aquello, tras una noche donde la sorpresa había hecho acto de presencia dentro de la rutina a la que estaban habituados. En ese instante, justo antes de tomar la decisión de poner rumbo hacia el punto en cuestión, la luz se desvaneció sin más, de forma repentina, para no volver a aparecer. Aquello desconcertó aún más a todos los presentes en la cabina y al resto de los tripulantes al ser informados. Era evidente que la hipótesis de que se tratase de una luz de posición convencional quedaba descartada. Este último detalle no deja de resultar llamativo, pues los expertos mencionan, dentro de la complejidad de este fenómeno, la existencia de teorías que señalan la presencia de algún tipo de inteligencia tras el fenómeno de los No Identificados que interaccionaría con la psique del observador.

Al no tener más señales de la extraña esfera luminosa, la tripulación se dispuso a seguir con el descenso programado hacia la pista de aterrizaje de la base, tomando tierra alrededor de la 1 de la madrugada.

Nuestro testigo, como comandante de la misión, decidió en aquel entonces no hacer ningún parte de incidencias. El avión no tenía daño alguno, y pensó que sus superiores no le tomarían en serio. Pero el recuerdo de aquel suceso y la incertidumbre sobre lo acontecido -el único de estas características que ha vivido como piloto militar- siguen presentes después de todos estos años.

La aeronave protagonista de este suceso realizó su última misión el 9 de agosto de 2012 tras haber alcanzado nada menos que 20.000 horas de vuelo, y prestado servicio desde 1973. El P-3 pasó entonces a ser utilizado como banco de repuestos para el resto de aviones de su modelo que continúan en activo.

Cabe destacar el valor añadido de este testimonio desde el punto de vista ufológico por la singularidad de la aeronave y la capacitación específica su tripulación. Desde la creación hace más de medio siglo de la Patrulla Marítima dentro del Ejército del Aire, estos aviones junto con otros modelos más recientes que les van relevando han dispuesto, con toda probabilidad, de una de las mejores y más amplias capacidades para la monitorización y localización de todo tipo de señales y blancos debido al tipo de misiones encomendadas. Tal circunstancia hace que este relato, que dio a conocer el Coronel Fernando Cámara en su sección de Cuarto Milenio, sea mucho más significativo.

BAHÍA DE CÁDIZ, PUNTO CALIENTE

La fenomenología OVNI está presente prácticamente a lo largo y ancho de toda nuestra geografía, aunque existen zonas donde ésta se vuelve especialmente prolífica. La zona occidental de Andalucía sería una de ellas. Y tal y como exponíamos en el interesante testimonio confiado por un veterano piloto militar, si nos centramos en el territorio más meridional de nuestra península, la costa gaditana destaca como un foco intermitente de este tipo de avistamientos y sucesos.

La importancia estratégica y militar de la zona, al contar con una de las bases aeronavales más importantes del sur de Europa y de uso conjunto con los Estados Unidos como es la de Rota, sumado al hecho de ser una de las áreas metropolitanas más pobladas de Andalucía, además de una diversidad de condicionantes, hacen de la bahía de Cádiz un escenario propicio para el fenómeno OVNI.

Si nos zambullimos en las hemerotecas -esa suerte de templos que guardan parte de nuestra memoria impresa- nos encontramos con portadas como la que Diario de Cádiz dedicó al fenómeno a primeros de septiembre del año 1979, cuando un extraño objeto luminoso fue avistado por numerosos testigos creando gran expectación.

Años después, titulares como los de octubre de 1989 donde se relataba un encuentro con seres humanoides en la playa de Conil tendrían gran eco mediático. Lo ocurrido en la playa de Los Bateles fue considerado desde entonces uno de los casos más singulares, fascinantes y controvertidos de la ufología, pues al parecer no se trató de un hecho aislado. Aseguran que hubo más avistamientos y encuentros además del que salió en prensa.

Cobertura y presencia del fenómeno OVNI en la prensa local (Archivo Miguel Ángel Cabral Fernández)

¿QUÉ CAYÓ DEL CIELO?

Rescatamos de la hemeroteca un singular incidente que tuvo lugar en los cielos gaditanos ese mismo año 1991, con el que comenzamos estas líneas. Un suceso que si bien podría tener una explicación satisfactoria, ésta quedó finalmente inconclusa. Todo rematado con un mutismo oficial absoluto sobre el asunto por parte de las autoridades.

A nivel nacional, el diario ABC se hizo eco tres días después, en una breve columna, de lo que ellos denominaron como “extraños fenómenos luminosos avistados en el golfo de Cádiz”. En efecto, tal y como recogía con más detalle Diario de Cádiz en una crónica escrita unas semanas después, a las 0.20 horas del domingo 24 de noviembre, un objeto no identificado se precipitó al mar frente a la costa de Rota, a una distancia aproximada de 10 millas naúticas en dirección oeste, dejando tras de sí una ráfaga luminosa de tonos verde azulados tras producirse previamente un enorme resplandor que iluminó totalmente el cielo de la bahía.

cita3cabEntre los miles de testigos repartidos por las distintas localidades que presenciaron el suceso, se encontraba una patrulla de la Guardia Civil que realizaba su habitual ronda nocturna por el paseo marítimo de Chipiona. Se especuló en principio con una posible explosión a bordo de alguno de los barcos que faenan en estas aguas de madrugada, tras lo cual habría lanzado una bengala de auxilio que se habría ido apagando, dejando una estela a su paso.

Tras informar a Protección Civil, y contactar con el Servicio de Rescate Marítimo (Resca) se descartó esta causa, ya que ninguna embarcación sufrió ningún incidente en esa zona y franja horaria. Los testimonios recabados de los pescadores que iban a bordo confirmaban lo que fue visto en el cielo desde tierra.

Se pensó entonces en otras opciones, como un globo sonda en trayectoria de descenso o incluso con una aeronave siniestrada, ya que se encontraban a escasas millas de la base militar de Rota. No obstante, ambas opciones fueron igualmente desestimadas tras realizar las debidas averiguaciones. Los responsables militares señalaron que, tras recibir el aviso, se ordenó de inmediato el regreso de todas sus unidades que se encontraban en vuelo en esa órbita cercana.

Sorprende el hecho de que, tal y como se indicó en su momento, las autoridades militares de la base -que dispone de su propio servicio meteorológico por razones obvias- mostraran su total desconocimiento de lo sucedido, máxime habiendo tantos testimonios (algunos de fuentes policiales) y si tenemos en cuenta que el suceso tuvo lugar en sus inmediaciones. Además, varios testigos, según se cita en prensa, aseguraron que cuando se produjo el resplandor había hasta tres helicópteros de la base sobrevolando la zona.

Igualmente extraña que tanto el entonces Observatorio de la Zona Marítima del Estrecho, sito en San Fernando y dependiente de la Armada, como también el Servicio de Prevención de Meteorología de Sevilla, mostraran no tener información del suceso y declinaran pronunciarse al no haber recibido ninguna notificación oficial al respecto.

Diario de Cádiz, 16 Diciembre 1991 (Archivo Miguel Ángel Cabral Fernández)

Sin embargo, algo cayó del cielo esa noche que sí se pudo confirmar. Unos 10 minutos después de que el extraño objeto se precipitase sobre el mar, se encontraron en las marismas de la localidad onubense de Ayamonte algunos fragmentos que se corresponderían con los restos de un meteorito. El impacto provocó un pequeño cráter y un posterior incendio sobre los restos de algunas embarcaciones que se hallaban en el lugar.

Desde que al dia siguiente se publicara una breve nota sobre la posibilidad de que se tratase de la caída de un meteorito, las hipótesis sobre su naturaleza fueron aumentando de forma paulatina, conforme también se iban descartando las posibles causas. Puede que finalmente se tratase de alguna roca -o incluso chatarra espacial- que se fragmentara en su entrada a la atmósfera pero también, debido al historial ufológico de la zona, se planteó la heterodoxa hipótesis que fuera un nave extraterrestre que se autodestruyó de forma deliberada por alguna razón. Se argumentaba que de ser de algo más convencional -como sostenían desde el Grupo Español de Investigación del Fenómeno Ovni (GEIFO)-, la velocidad de entrada debía haber sido mucho mayor, como ocurre en estos casos. Además, la luminosidad debería haber estado acompañada de algún estruendo sónico producido por la onda de choque, algo que, según todos los testigos del suceso en la bahía de Cádiz, no se produjo tras el gran fogonazo.

ALGO FLOTA SOBRE CÁDIZ

Diario de Cádiz, 13 Diciembre 1992 (Archivo Miguel Ángel Cabral Fernández)

Puede que nunca lleguemos a ser conocedores en su totalidad de todo lo acontecido en aquellas fechas de finales de noviembre del año 1991. Quizá tampoco alcancemos a desvelar la verdadera naturaleza de la realidad que permanece esquiva tras el extraño suceso del que fueron testigos tanto nuestro piloto como su tripulación durante aquel vuelo nocturno de adiestramiento de hace 25 años.

Sea como fuere, es un hecho destacado cómo la costa atlántica andaluza se revela desde hace tiempo como un enclave de especial relevancia dentro de la península ibérica para el acontecer del fenómeno OVNI. Y particularmente la provincia gaditana con su bahía, como un punto caliente a señalar en los mapas de ufólogos y estudiosos de estas temáticas.

Ciertamente, un inherente magnetismo para lo ufológico emana desde la provincia de Cádiz. Y es que, siguiendo con ese juego de casualidades que nunca son tales, resulta pertinente recordar aquí al escritor gaditano Carlos Murciano, el ensayista y poeta que, a finales de la década de los sesenta ejerció como singular corresponsal “enviado al país más impreciso, indeterminado y extenso de la Tierra: el país de los Ovnis”. Así lo anunciaba entonces el diario ABC. Los reportajes que le fueron encomendados acabaron finalmente compilados en un libro con un título que es a la vez una perfecta síntesis del fenómeno: “Algo flota sobre el mundo”.

Sin duda alguna, y desde luego… algo flota también sobre Cádiz.

5 IMPACTANTES CASOS OVNIS REALES

5 IMPACTANTES CASOS OVNIS REALES

Siempre es difícil determinar cuando estamos o no delante de casos de ovnis reales, la verdad. No obstante hay algunos casos que han impactado más que otros en nuestra sociedad, a veces por la calidad del testigo, otras por la espectacularidad de los hechos, etc. Hoy quiero presentar 5 casos de ovnis impactantes que no te van a dejar indiferente.

Para ello traigo un video de un buen amigo de you tube. Su canal es el de GoldTubeX y recién ha editado este repor que puedes visualizar a continuación. Se trata de un interesante repaso a la historia de estos curiosos encuentros con ovnis que, han causado profundas secuelas cuanto no muerte a más de uno.

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Documental Ovnis : “I know the truth”

Documental Ovnis : “I know the truth”

documental ovnis 01
Definido como el gran misterio por muchos investigadores de lo paranormal, el fenómeno ovni sigue siendo algo inexplicado, aunque no por ello menos real. En este post, titulado documental ovnis, se presentan varias perspectivas o puntos de vista sobre el tema a partir de diferentes individuos, y que se han recogido en el documental I know the truth.

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Así son los verdaderos hombres de negro

Así son los verdaderos hombres de negro

hombres de negro

A lo mejor piensas que eres un privilegiado si has avistado un ovni o has tenido algún encuentro cercano pero, puede que te encuentres además, con algún otro contratiempo sin comerlo ni beberlo. Sí, y eso sin tener en cuenta que hayas decidido acudir a la policía. Porque, seamos sinceros, poco pueden hacer los representantes de la ley frente al fenómeno ovni. Lo más probable es que recibas de su parte extrañas miradas o que piensen que estás bajo los efectos del alcohol sino hablando de cosas sin sentido. Quizás atraigas temporalmente la atención de los medios de comunicación ávidos de este tipo de noticias. Mas también puedes recibir la siempre inesperada e inquietante visita de los hombres de negro. Continuar leyendo “Así son los verdaderos hombres de negro”