El Sol no ha podido “robar” el supuesto planeta nueve

Nueve, el misterioso planeta gigante que los astrónomos piensan que puede orbitar nuestro sol más allá de Plutón, puede haber nacido en el sistema solar y no llegado del espacio exterior.

Esta es la conclusión de Richard Parker, de la Universidad de Sheffield en el Reino Unido, que lideró una simulación por ordenador de un grupo teórico de estrellas para indagar si un planeta como el hipotético Nueve fue capturado por la atracción de nuestro Sol a principios de su existencia, o si más bien nació con nuestro sistema y se ha visto expulsado después hacia el exterior.

En este momento, no hay muchas otras estrellas cerca de la nuestra, pero la mayoría de las estrellas – probablemente incluyendo el sol – nacen en aglomeradas regiones de formación de estrellas. Parker y su equipo simularon una región como esta, pero la ajustaron para que fuera lo más fácil posible para cualquier estrella adoptar un planeta.

Incluso en regiones que son perfectas para que las estrellas capturen gravitacionalmente planetas flotantes, donde hay un planeta para cada estrella y todo se mueve a velocidades similares, los investigadores descubrieron que menos del 6% de los planetas son capturados.

En simulaciones de grupos estelares ajustados un poco más para que se parezcan más al tipo de composición química de nuestro sol, sólo tres de 10.000 estrellas fueron capaces de capturar un planeta en una órbita similar a lo que parece la órbita del Planeta Nueve.

“Incluso si el Sol se formó en un ambiente muy hostil, muy dinámico, muy violento, en uno de estos grupos densamente poblados, todavía es poco probable que capturase al planeta Nueve”, dice Parker, cuyo estudio ha sido publicado en arxiv.

En cambio, es posible que el Planeta Nueve fuera expulsado del sistema solar central cuando los gigantes gaseosos reorganizaron sus órbitas.

“Podría haberse formado más cerca, tal vez alrededor de Urano y Neptuno, y luego ser expulsado, pero no totalmente”, dice a New Scientist Matthew Payne, de la Universidad de Harvard. “Pero en general, se espera que sean expulsados totalmente en lugar de simplemente apartados”.

Montserrat se convierte en la capital mundial de la ufología

Ufólogos e investigadores de todo el mundo se reúnen en Montserrat en el primer congreso internacional de ufología

El evento reunirá más de 15 conferenciantes de renombre, de diversos lugares del planeta. En español y también en inglés, pretenden presentar información devanguardia en torno al mundo de los #Ovnis

Sigue leyendo la noticia en http://es.blastingnews.com/ocio-cultura/2017/09/montserrat-se-convierte-en-la-capital-mundial-de-la-ufologia-002002433.html

¿Por qué mataron a Lady Di? debate en Cuarto Milenio

Cuarto Milenio abre la mesa de debate: La investigación de la muerte de Lady Diana dejó demasiadas incógnitas… ¿se ha dicho toda la verdad?

¿Quién mató a Lady Di? - CUARTO MILENIO | Programas TV - Iker Jiménez - CUATRO.COM - cuatro.com
¿Quién mató a Lady Di? – CUARTO MILENIO | Programas TV – Iker Jiménez – CUATRO.COM – cuatro.com

Arranca la nueva temporada de #Cuarto Milenio, y ya van 13, con un especial alrededor de una de las muertes más controvertidas de los últimos años: el fatal “accidente” que acabó con la vida de la princesa Diana de Gales.

Seguir leyendo en: http://es.blastingnews.com/showbiz-y-tv/2017/09/por-que-mataron-a-lady-di-debate-en-cuarto-milenio-001975975.html

SEKHMET Y LA ERA OSCURA DE EGIPTO

El reinado de Amenofis III cubrió casi cuatro décadas de gloria, refinamiento artístico y también oscuridad. Pero existe una laguna de siete años de la que no hay registro de acontecimiento alguno. ¿Fue el azar el causante de este misterioso vacío o quizás estamos ante una de las etapas más sombrías de la historia de Egipto? La proliferación de estatuas de la diosa leona Sekhmet podría tener la clave a tan oscuro secreto.
Nacho Ares

Amenofis III, padre de Amenofis IV –conocido como Akhenatón y llamado el Faraón Hereje por los egiptólogos modernos–, reinó en Egipto entre los años 1386 y 1349 a. C. De esos 38 años de gobierno hay muchos datos de sus campañas militares, relaciones exteriores, construcción de edificios o celebración de festivales religiosos en los que revitalizaba su poder sagrado. Sin embargo, nada sabemos de lo que sucedió entre los años 12 y 19. Ni un solo texto o referencia ayuda a los historiadores a reconstruir lo que ocurrió durante los siete años más oscuros de la historia de Egipto.

Los arqueólogos cuentan con evidencias indirectas que nos hablan de un momento de convulsión generalizada dentro del país, una época desestabilizadora de la que los antiguos sacerdotes no quisieron dejar registro en sus anales para que no quedara constancia de ello en la Historia. ¿En dónde nace el miedo a los siete años perdidos de la historia faraónica?

INVASIONES, TERREMOTOS…
La egiptóloga estadounidense Arielle P. Kozloff (Museo de Arte de Cleveland), reputada experta en la figura de Amenofis III, propone algunas causas para justificar la ausencia total de documentos en este misterioso periodo que, como decimos, abarcó siete años. Debido al carácter mágico de la escritura, gracias al cual lo que se escribía cobraba vida automáticamente, los egipcios nunca dejaban constancia de derrotas militares o de acontecimientos negativos. Nunca encontraremos un texto egipcio que hable de una debacle en el campo de batalla. De ser así, el trasfondo mágico de la escritura haría que ese acontecimiento se repitiera durante toda la eternidad. Así pues, algo terriblemente maléfico debió de suceder en esos años para que no haya llegado hasta nosotros mención alguna a aquellos sucesos.

Kozloff, dejando de lado la existencia de una invasión extranjera, habla en primer lugar de un posible terremoto de consecuencias devastadoras. Sin embargo, los sismólogos han detectado solamente un temblor importante en el año 1211 a. C., es decir, más de un siglo después del reinado de Amenofis III. En aquella ocasión el templo de Karnak sufrió grandes daños provocando seguramente incendios en muchas casas de la ciudad de Tebas.

Descartando esta segunda posibilidad, solamente queda una tercera opción, contrastada por varias fuentes contemporáneas en otros puntos de Oriente Próximo: la peste.

Un texto autobiográfico de Amenhotep Hijo de Hapu, uno de los escribas más destacados de la administración de Amenofis III que tiempo después sería incluso divinizado, nos habla de cómo el faraón le mandó hacer un censo de los sacerdotes que había en el gran templo de Amón, en Karnak, y reponer los cargos que faltaban «después de […] en toda la tierra de Egipto». La laguna del texto es clara. Alguien borró la causa de la desaparición de los sacerdotes, por los motivos mágicos que antes explicábamos. ¿Se está refiriendo Amenhotep Hijo de Hapu a una terrible plaga que, como en la Biblia, consiguió aniquilar a muchos de los sacerdotes del templo de Amón, al igual que en otros centros religiosos de Egipto? Así pudo ser. Una carta enviada por Akhenatón al rey de Babilona, Burna- buriash, menciona la existencia de una terrible epidemia durante el reinado de su padre. Según varios investigadores, ésta podría ser la explicación a la abundancia de estatuas de la diosa Sekhmet durante la segunda mitad del reinado de Amenofis III. La divinidad leonina, transformación belicosa de la dócil Hathor, e hija de Ra y esposa de Ptah, el dios creador de Menfis, era la encarnación de la guerra, pero también la protectora contra las enfermedades y las plagas.

De lo que no cabe duda es de que algo sucedió en Egipto a mediados del siglo XIV antes de nuestra era. De ahí que se fabricaran, casi en serie, de forma muy rápida, cientos de estatuas sedentes de la diosa Sekhmet, al objeto de ser colocadas en diferentes avenidas de templos tanto en la orilla occidental como en la oriental de Tebas.

De casi el doble del tamaño natural, estas estatuas de granito negro de la diosa son superiores en número a todas las estatuas juntas del propio faraón y del resto de divinidades esculpidas durante su reinado. La leona aparece sentada, con más de 2 metros de altura y con un porte severo que nos acerca el misterioso arquetipo divino que se esconde tras la hija de Ra.

Muchas de las esculturas cuentan solamente con el nombre de un pueblo o ciudad que, literalmente, han desaparecido de la faz de la tierra, sin dejar más recuerdo en los anales de la Historia. Sólo los conocemos, precisamente, por esa mención en las estatuas de la diosa Sekhmet.

Si hacemos memoria y buscamos un paralelo igual de dantesco en la historia más reciente, descubrimos algo parecido en la Edad Media, cuando la peste negra arrasó para siempre a miles de poblaciones en toda Europa, casi de la noche a la mañana.

UNA EPIDEMIA TRAS OTRA
Las evidencias son muy escasas, pero aún podemos reconstruir qué es lo que pasó en esos años de la era oscura de Amenofis III. El devastador descenso de la población pudo deberse no sólo a una epidemia, sino a una suma de ellas en el mismo tramo de tiempo. Entre los posibles azotes endémicos que se han propuesto para explicar el vacío, se encuentra, aunque con pocas posibilidades, la malaria. También se ha sugerido la viruela. Tucídides nos habla de la muerte de 1.500 hombres de un ejército de 4.000 soldados en apenas 40 días, en una epidemia de viruela acaecida en el siglo V a. C. en Atenas. Sin embargo, la patología que más posibilidades tiene de ser la causa de la elevadísima mortandad de este periodo es la peste bubónica. Evidencias arqueológicas de su presencia en la ciudad de Akhetatón, la nueva capital levantada por el hijo de Amenofis III en el centro del país, demuestran la presencia de esta enfermedad. Transmitida por las ratas, el bacilo que la genera –Yersinia pestis– se extiende con una inusitada rapidez.

Se calcula que sólo con 20 ratas portadoras de la enfermedad se podría acabar con varios miles de seres humanos.

Precisamente el cambio de capital en el quinto año de reinado de Akhenatón, el abandono de la clásica Tebas, la capital de Amón en favor de una nueva ciudad en medio de la nada en el centro del país, se ha tomado como una de las consecuencias de la peste. De hecho, parece que el Faraón Hereje, además de escapar del todopoderoso clero de Amón, también huía de la enfermedad apostada en el sur del país. Pero hay más datos en favor de esta causa. No deja de ser curioso que Amenofis III trasladara también su vivienda habitual de Tebas de la orilla este, el lugar en donde residían los vivos, a la occidental, el punto en donde estaban las necrópolis y la puerta al más allá. El palacio de Malkata, la nueva residencia de Amenofis III, es todo un unicum en la historia de Egipto. Ningún faraón había levantado un palacio en la orilla de los muertos. ¿En verdad huyó de la peste que avanzaba de forma espeluznante en el lado contrario del Nilo?

Para un buen número de egiptólogos, ésta sería la causa por la que el propio rey levantó junto a su templo funerario enormes avenidas de estatuas de la diosa Sekhmet, a modo de amuletos para proteger los espacios por los que deambulaba el faraón.

Todos estos cambios vienen a confirmarse con un texto de Manetón, un sacerdote egipcio que escribió en el siglo III a. C. una historia de Egipto que ha llegado muy fragmentada hasta nosotros y que nos habla de las plagas sufridas durante el reinado de un rey llamado, sin más, «Amenofis» (Man. Aegyptiaca Fr. 54).

UNIVERSO MÁGICO
Se ha calculado que en las avenidas erigidas por Amenofis III había un total de 730 figuras de la diosa leona. La mitad de ellas estaría dedicada a un día del año y la otra mitad a las correspondientes noches. Como hija de Ra, Sekhmet desempeñó un papel crucial en el mundo mágico-astronómico de los antiguos egipcios. La egiptóloga Betsy Brian (Johns Hopkins University,en Baltimore) ha señalado que la presencia de estas avenidas, al igual que las hay con otras divinidades que podemos encontrar en ambas orillas durante la segunda mitad del reinado de Amenofis III, está reconstruyendo los caminos del cielo reflejados en la Tierra; como si el faraón hubiese querido traer la geografía celeste, con todo su significado mágico, a la Tierra y emplear las avenidas como senderos celestes durante las celebraciones religiosas. En este sentido, el papel de la diosa Sekhmet como divinidad aplacadora de pestes y epidemias era de vital importancia. El clero, identificado con la diosa leona, pasaba por ser una clase elitista de médicos y magos curanderos, a los que se recurría cada vez que un espíritu asolaba las entrañas de una persona. El paso del tiempo y la especulación teológica de los antiguos sacerdotes hizo que Sekhmet adoptara atributos que otras divinidades femeninas habían ostentado antes que ella. El nombre de Gran Maga, un título que siempre había lucido la diosa Isis, pasa en esta época a ser también uno de los atributos más comunes de Sekhmet, con todo lo que ello implicaba.

Para los antiguos egipcios, la magia y fuerza de Sekhmet triunfaron en su lucha contra las adversidades que el destino les había dejado en medio del camino. No registraron nada de lo que sucedió en esos siete años del reinado de Amenofis III y hoy no podemos saber lo que aconteció. La poderosa magia de los sacerdotes de la diosa leona, una vez más, tuvo éxito. No debemos darle más vueltas. Entre los años 12 y 19 del reinado de Amenofis III no hubo nada oscuro; sencillamente, esos años nunca existieron…

LOS FANTASMAS DE PABLO ESCOBAR

Muy pocos personajes poseen un pasado tan turbulento como Pablo Escobar, el narcotraficante colombiano más célebre de la historia de ese sufriente pero maravilloso país. Todo en la vida de escobar fue polémico y excesivo. También la lujosa prisión en la que permaneció encarcelado. Hoy reconvertido en monasterio, el edificio parece estar revelando secretos a voces… sobrenaturales.
Texto: Mado Martínez – Fotos: Franck Charton

El Patrón del Mal, el Zar de la Cocaína, el Duro, el Capo… Son sólo alguno de los alias que llegó a tener, pero todos hacían referencia a una única persona: Pablo Escobar, un narcotraficante con más de 10.000 muertos a sus espaldas. Yo no sabía nada de él… Hasta que fui a Colombia. Casi puedes contar las horas que tardas en saber quién fue desde el momento que pisas suelo colombiano por primera vez, porque en este país, Pablo Escobar resulta un tema de conversación tan cotidiano como hablar del tiempo.

Pablo Escobar logró amasar una inmensa fortuna a costa de secuestrar, asesinar, extorsionar y satisfacer la demanda de consumo de cocaína, el ansiado oro blanco que la sociedad occidental no deja de esnifar. La ley de la oferta y la demanda no tiene escrúpulos, ni conoce morales, y aunque habitualmente solemos ponerle una sola cara al fenómeno del narcotráfico, una cara colombiana, también debemos mostrar la cruz de quienes sostienen el negocio: EE UU y Europa.  Fueron varios los colombianos que me hicieron este mismo reproche: «Aquí el narcotraficante siempre es el colombiano, pero los que se meten la droga son otros, no nosotros. Los gringos son los que la compran, señorita. Eso también es narcotráfico. En la balanza hay dos platos, pero la culpa siempre la inclinan contra nosotros. La cara de los europeos como usted, o de los americanos, siempre es anónima, nunca sale en los periódicos», me decía un taxista.

INMENSA FORTUNA
Pablo Escobar controlaba el 80% de negocio del tráfico de cocaína del mundo, manejaba quince toneladas al día, y dejaba a su paso un reguero de sangre y asesinatos que llevaban su firma. No solo logró levantar un auténtico imperio en torno al negocio de las drogas –se calcula que amasó unos 25.000 millones de dólares y la revista Forbes le consideró en su momento el séptimo hombre más rico del planeta–, sino que además supo esconder sus tejemanejes bajo la alfombra y construirse una prestigiosa imagen pública, llegando a codearse con las máximas autoridades políticas de ámbito nacional e internacional. Muestra de ello fue su elección como suplente del senado por el movimiento Alternativa Liberal, o su presencia en la toma de posesión de Felipe González en 1982.

IMPERIO DEL TERROR
Lejos del perfil bajo que suelen mantener los mafiosos, Escobar llevó una vida ostentosa y llena de lujos. Amante de los coches de carreras –tenía una impresionante colección de deportivos–, participó en la Copa Marlboro y la Copa Renault 3. Su inmensa fortuna brillaba por doquier. Tenía cientos de edificios, viviendas y haciendas, siendo la más famosa de todas ellas, la Hacienda Nápoles, donde el narcotraficante poseía más de 200 especies de animales exóticos que había logrado traer al país sobornando a las autoridades aduaneras. Sus delirios de grandeza no tenían límites.

Un día, su hija Manuela, la niña de sus ojos, le pidió un unicornio. Escobar dio órdenes a sus hombres para que consiguieran uno, fuera como fuese, y todavía no había nacido el valiente que se atreviera a llevarle la contraria. Así que cogieron un caballo blanco y le graparon un cuerno. Remataron la faena pegándole unas alas de papel a las lomos. Como era de temer, el animal murió a consecuencia de una infección.

El imperio del terror empezó a derrumbarse en 1983, cuando el periódico El Espectador denunció públicamente a Pablo Escobar, sacando a la luz todos sus trapos sucios y aireando a qué se dedicaba realmente. Se abría oficialmente la veda de caza al capo del Cartel de Medellín, en el contexto del narcoterrorismo, el conflicto armado, la lucha por el poder del Cártel de Medellín contra el de Cali, y una imparable carrera de secuetros, asesinatos, bombas, etc.

En los años 90 empezó a estrecharse el cerco a su persona y Pablo Escobar liberó a los secuestrados como gesto de «buena fe», accediendo a rendirse e ingresar en una cárcel construida especialmente para él y conocida como La Catedral. Como condición, pidió a las autoridades que detuviesen su extradición a EE UU. Escobar siempre había dicho que prefería una tumba en Colombia que vivir en una cárcel yanqui. Este era el lema del llamado grupo de los Extraditables. Pero lo cierto es que el mafioso también exigió que le construyeran una cárcel exclusiva, bajo el pretexto de que si ingresaba en un presidio normal y corriente, corría el riesgo de morir asesinado a manos de sus enemigos. El Gobierno accedió y construyó el complejo, una mansión de lujo desde donde el capo siguió dirigiendo sus negocios, torturando a gente, celebrando fiestas y orgías, y asesinando impunemente. Fue una de las mayores vergüenzas del Gobierno colombiano.

A los innumerables lujos de la mal llamada «prisión», se sumaba el hecho de que las supuestas autoridades encargadas de vigilarle eran sus propios sicarios con el uniforme de la guardia carcelaria colombiana. La impostura le sirvió para relajarse y vivir mejor que nunca. Ya no tenía que exportar cocaína, tan solo cobrar impuestos a los demás narco traficantes. Pero como todo agente del mal, sospechaba hasta de su sombra. El día que se le metió en la cabeza que sus aliados Galeano y Moncada le estaban ocultando unos cuantos millones, ordenó ejecutarlos sin más. Este hecho desencadenó un reguero de asesinatos entre los capos y familiares de ambos bandos. La cosa se puso fea. En 1992, Escobar le pegó una patada a uno de los muros traseros de la «cárcel» especialmente preparado para servir de vía de escape en caso de necesidad, y se fugó, burlando a toda la nación colombiana. Pero un año más tarde, las fuerzas armadas le arrinconaron. Dicen que murió de un disparo, mientras huía, aunque las polémicas sobre la causa concreta de su muerte todavía encienden el debate.

Fue sólo a partir de su huida de La Catedral cuando la opinión pública se enteró de las excentricidades que se habían llevado a cabo en el interior de aquel edificio, que de «prisión de máxima seguridad» pasó a ser conocido como «cárcel de Máxima Comodidad»…

El complejo de La Catedral está rodeado de bosques donde se han captado extrañas luminarias.

Lujosas habitaciones, salas de billar, jacuzzi, bar, laboratorio de cocaína, cancha de fútbol, gimnasio, cascada natural, vistas panorámicas, búnker antiaéreo, muebles importados de Europa… El complejo de La Catedral, una vez cumplida su función «carcelaria», cayó en desuso, pero los monjes de la comunidad benedictina de la Fraternidad Santa Gertrudis «La Magna», que recibieron este predio en comodato por parte del municipio de Envigado, trabajaron mucho para convertirlo en una residencia de ancianos, aunque al parecer no era nada fácil, pues las malas energías campan a sus anchas.

SUCESOS PARANORMALES
El hermano Elkin Ramiro Vélez García era uno de los cuatro monjes benedictinos que se trasladaron a vivir a La Catedral en el año 2007. Fue él quien afirmó en diversas ocasiones que en el recinto se veían sombras y se oían sonidos sobrenaturales. «Son espíritus que deambulan, una especie que no ha cumplido su ciclo; no se han ido. Se ven esferas luminosas».

Pasé casi un año intentando hablar con Elkin, pero cada vez que llamaba a la fundación, nunca estaba  o me saltaban los contestadores automáticos. Hace poco me enteré de que el susodicho monje ya no se encontraba allí, aunque por motivos de discreción, no puedo decirles por qué acabó yéndose.

Cuantas más cosas averiguaba sobre La Catedral de Pablo Escobar, más quería saber, así que cada vez que surcaba la tierra antioqueña, aprovechaba para preguntar a todo el que pudiera contarme algo o ayudarme a saber más. Los testimonios que me llegaban aseguraban que en la antigua prisión se concentraban energías muy pesadas, las puertas se abrían y cerraban solas, se veían siluetas y figuras extrañas, sombras acechantes; se escuchaban ruidos sobrenaturales, lamentos del más allá. Por lo visto, fue necesario hacer un exorcismo para tratar de expulsar a las fuerzas del mal que dominaban La Catedral, ya que, según los nuevos dueños, «se nos movían las cosas».  Algunos envigadeños llegaron a confirmarme que, efectivamente, era de lo más habitual escuchar llantos y lamentos en la noche. Otros colegas del mundo del periodismo recogieron testimonios igualmente inquietantes. Óscar Botero, quien trabajaba allí, declaró a Telemundo: «Aquí se sienten y se oyen cosas». Jesús Montoya, residente de la zona, aseguraba que allí te agarraban manos invisibles: «Aquí a uno lo jalan de la camiseta, oye voces, se le eriza a uno hasta lo que no tiene».  Por su parte, una joven amiga de Sabaneta me confesó: «Yo he ido a La Catedral y hay espantos, gritos… Hablé con el cura y, por lo visto, al caer la noche el sitio es miedoso… Cuando Escobar se voló de allí, encontraron huesos de muchos muertos. Jugaban al fútbol con la cabeza de los muertos».

DESAPARICIONES INEXPLICABLES
En los alrededores podía oírse de todo. Ante mi incredulidad sobre la posibilidad de que Pablo Escobar hubiera podido perpetrar toda suerte de torturas y asesinatos en su «cárcel» o, más bien, su «club privado», mis interlocutores me proporcionaban abundante información. En una hacienda de Guarne, me dijeron: «Todo eso es verdad. Allí llegaban a ajustar cuentas. La gente entraba y no salía. Al novio de una amiga nuestra lo llevaron a La Catedral, lo mataron y lo incineraron allí. ¿Por qué? Porque este muchacho, que tampoco era un santo, y que al principio fue socio de Pablo Escobar, quiso aprovechar su estancia en la cárcel para sacar ventaja y quedarse con sus negocios. Lo pagó caro». En otra hacienda de Llanogrande me contaron que La Catedral estaba infestada de malas energías, debido a todas las barbaridades y ejecuciones que Pablo Escobar escenificó en ese sitio, en el que, al parecer, incluso asesinaban a las prostitutas que contrataban.

Cierto día, se puso en contacto conmigo un hombre llamado Andrés García Ávila. Se dedicaba a la fotografía aérea y había tenido la oportunidad de fotografiar algunas esferas luminosas extrañas en el área de Sabaneta y alrededores próximos a La Catedral. Me contó que toda aquella zona estaba encantada. La gente veía humanoides y esferas luminosas, y algunas personas se perdían y desaparecían sin dejar rastro. «Siempre que he ido, siento que debo bajar rápido –me relataba Andrés–. Pablo Escobar utilizó esa reserva natural a la que suelo ir a fotografiar aves para esconder su dinero y construir un túnel conectado a La Catedral. Una vez conocí a un extrabajador de Pablo Escobar. Hablé con él. Me dijo que ese bosque no era normal y me contó sobre una casa abandonada donde Pablo ocultó su dinero. Y hasta me dijo que él estuvo presente en lugares donde escondieron dinero que, luego de la muerte de Pablo, obviamente, desapareció. Todavía hay gente que va por allá en busca de caletas de dólares. Estoy seguro de que en esos lugares hay caletas que nadie conoce».

Le dije a Andrés que me llamaba mucho la atención todo aquello de las esferas luminosas que se veían en La Catedral y sus alrededores, porque era un fenómeno muy vinculado con las historias de tesoros escondidos. Los fuegos fatuos, las bolas de fuego y otras luminiscencias extrañas solían indicar, según la tradición, la presencia de un tesoro oculto.

Algunas leyendas atribuyen a estas luces un papel guardián, encargadas de proteger las riquezas del expolio de los cazatesoros, quienes pueden resultar duramente castigados si osan acercarse. En estos mismos lugares, a menudo selvas laberínticas, suelen perderse aventureros, exploradores y cazatesoros que, movidos por su ambición, cometen el error de emprender expediciones que acaban en tragedia.

Sabemos que uno de los motivos por los que La Catedral de Pablo Escobar se encuentra hoy tan deteriorada, es por el expolio que ha sufrido a manos de saqueadores que han asaltado las instalaciones para robar los objetos de valor y lujo que poseía el capo, así como para buscar el tesoro del Patrón del Mal: caletas llenas de dinero. De vez en cuando, las leyendas son ciertas, aunque, hasta el momento, las noticias de granjeros que se han encontrado cientos de millones de dólares han resultado ser falsas. ¿Será verdad lo que dicen los rumores, que el dinero de Pablo Escobar todavía permanece enterrado en los lugares donde los escondió? “

DE DEMONIO A NARCOSANTO
Los restos de Pablo Escobar yacen en el cementerio Jardines Montesacro de Medellín. Se encuentra ubicado en el sector 15, el segundo más caro de este camposanto privado. Su lugar de eterno descanso luce siempre espléndido, mullido por la capa de hierba que cubre su losa. Miles de colombianos y extranjeros la visitan cada año para dejarle flores, prenderle una vela, ofrendarle una estampita, un vasito de agua, una medallita, un papelito con unas palabras escritas… Algunos jóvenes incluso acuden a esnifarse unas rayas de cocaína sobre la lápida. Una amiga me aseguró que allí, a pie de muerto, acudían algunos a celebrar fiestas, tomar tragos y escuchar música. Para muchos, Pablo Escobar es un santo, un ánima a la que piden toda suerte de favores y deseos. «Pablo era muy buena persona, no como el Chapo Guzmán, que no hizo nunca nada por los demás. Yo le tengo mucha fe y le pido siempre que me proteja», me decía una señora de mirada servil.

Existen figuritas a imagen y semejanza del Patrón del Mal, algunas de ellas emulando a Robin Hood, famosas por propiciar fortuna en toda clase de negocios. Los fieles devotos de Pablo Escobar encumbran su estatuilla en altares dispuestos con esmero, y en los que siempre parpadea la llama de una velita.

HÉROE DE LOS POBRES
Colombia vive con división los asuntos que más duelen y que últimamente se han venido reduciendo a dos nombres que desatan auténtica pasión: Pablo Escobar y Álvaro Uribe. Con el tiempo, he aprendido que hay que ser cauto a la hora de pronunciar ciertos nombres y apellidos, porque de ello podría depender nuestra propia vida. En ciertos barrios le pueden «levantar» a uno el alma por desgranar un tema desde el punto de vista equivocado.

Para las gentes de los barrios pobres de Medellín, Escobar era un ángel, una especie de Robin Hood del narcotráfico que hizo el bien, y es que el capo edificó viviendas para los habitantes de Moravia, una de las áreas más pobres de Medellín, levantando el Barrio Pablo Escobar. Asimismo, construyó 50 campos de fútbol para los niños de los suburbios. Regalaba sándwiches, cerdos y aguardiente a los pobres. Fue de este modo como se ganó el apoyo de las clases populares.

Luz Mary Arias, una mujer de unos 60 años, guardaba una estatuilla de yeso de Pablo Escobar vestido de Robin Hood. Pablo Escobar le dio la casa en la que ahora vive. Antes de eso, lo hacía en la calle, junto a un basurero. «Lo admiro como un Robin Hood», afirmó esta colombiana que aprendió a leer y escribir gracias a la ayudas del mafioso, según recogían los tabloides colombianos, los cuales también hacían hincapié en el hecho de que esta misma mujer había perdido dos hermanos a manos de los secuaces de Escobar, en el marco de la violencia asociada al narcotráfico, cosa que no parecía importarle, pues a pesar de todo, seguía siendo fiel devota del famoso narco.

Los habitantes del Barrio Pablo Escobar lo tienen claro: el capo era un hombre humanitario, un alma caritativa siempre dispuesta a ayudar a los más necesitados. Nahuel Gallota escribió una crónica para The Clinic en la que daba cuenta de una conversación mantenida con uno de los acólitos de Escobar, Elkin de Jesús Morales. Las palabras de su interlocutor revelaban la pleitesía casi mística que las clases humildes rinden a su santo particular: «Yo lo escuché nombrar por primera vez cuando estaba en su apogeo, pero a mí no me hizo ningún mal. Yo tengo mucho que agradecerle por el ranchito que tengo, gloria al Señor. Si no fuera por los Escobar, no tendría dónde meter la cabeza con los cinco hijos y dos nietos que tengo en la casita».

Y es que el dinero lo compra todo, hasta la devoción. Dicen que un día, mientras Escobar paseaba con el capo de la mafia Demetrio Chávez Peña-Herrera, alias El Vaticano, le dijo: «Hay que hacer que la gente pobre te ame. Sin su apoyo, no se puede lograr nada. Y la única manera de conseguir este tipo de apoyo es a través de las obras públicas. Comienza a construir carreteras, parques, escuelas, campos deportivos… y verás».

OVNIS: el histórico avistamiento de Kathleen May

Este es uno de los casos que afianzó la creencia popular de que los OVNI son de procedencia extraterrestre. José Antonio Caravaca.

Una intervención en el programa de radio Nosotros el pueblo mantuvo en vilo a miles de oyentes en los Estados Unidos que, estupefactos, escucharon el sincero testimonio de una mujer que aseguraba haberse tropezado, cara a cara, con un monstruo venido del espacio exterior…

Fueron casos tan divulgados y conocidos como éste los que favorecieron que se afianzara en la creencia popular en que los OVNIs eran de procedencia extraterrestre. La noche del 12 de septiembre de 1952, miles de personas presenciaron el paso de un extraño objeto volador sobre los cielos de Virginia Occidental. En Sutton –condado de Braxton– varios adolescentes que jugaban al fútbol observaron un “platillo volante” de fuerte luminosidad rojiza que, tras detenerse en el aire, pareció descender tras una colina cercana, concretamente en Flatwoods. A la carrera, algunos chicos se dirigieron hacia el lugar donde creían que estaba posado el misterioso artefacto. Neal Nunley, de 14 años, Ronald Shaver, Teddie Neal, y Tommy Hyer, los tres de 10 años de edad, conformaban el grupo de intrépidos exploradores. Por el camino, se les unió la señora Kathleen May, sus dos hijos Eddie y Teddie –de 13 y 14 años respectivamente– y Gene Lemon, de 17 años y  guardia nacional que, junto a su perro fiel, decidieron investigar en compañía de los jóvenes.

Detrás de la colina se adivinaba la presencia de una luminosidad. Con el corazón en un puño, el grupo de exploradores enfiló hacia el montículo. El perro de Lemon pareció “presagiar” lo que iba a ocurrir, y salió despavorido del lugar. Por si este repentino abandono fuera poco para amedrentar la moral del grupo, una misteriosa niebla, salida de la nada, les envolvió rápidamente. Un olor nauseabundo y una repentina sensación de calor precedió al avistamiento de un enorme objeto discoidal, de color rojizo, que resplandecía en pulsaciones. En la oscuridad de la noche aquel artefacto irradiaba fantasmagóricamente entre la bruma. De pronto, Lemon creyó ver algo junto a unos árboles. Tras alumbrar con su linterna, el horror se apoderó de todos. La débil luz de la linterna descubrió, agazapada en la oscuridad, una silueta que les observaba con unos enormes e hipnóticos ojos rojos. Frente a los testigos había un ser de más de tres metros de altura, con el rostro rojo y sudoroso, enfundado en una especie de manto de color verde oscuro con capucha y falda. El “monstruo” se movía con pasmosa agilidad y parecía flotar sobre la hierba. De sus penetrantes ojos rojos surgían rayos de luz azulada. Tras describir un movimiento circular se dirigió hacia el OVNI. Aquello fue demasiado. El terror se apoderó del grupo y, en desbandada, dieron por concluida su exploración.

Esa misma noche la policía intentó rastrear la zona en busca de pruebas, pero ante la nula cooperación de los perros, que se negaban a avanzar en dirección al supuesto lugar del aterrizaje, decidieron postergar sus indagaciones hasta el día siguiente. Con la luz del alba, las autoridades locales hallaron una zona de pasto inexplicablemente aplastada y varios fragmentos de un material parecido al plástico. Por su parte, algunos de los testigos sufrieron diversos malestares físicos, típicos, según los facultativos, de la exposición prolongada a gases lacrimógenos, como hinchazón de garganta y convulsiones.

Algunos investigadores indican que el humanoide, al ser descubierto, vertió sobre los testigos una sustancia oleaginosa que causó sus daños físicos. Finalmente, una afligida Kathleen May dijo a la prensa que el monstruo “tenía un aspecto peor que Frankenstein. No podía ser humano”.

 

Este extracto pertenece al artículo “OVNIS: casos que hicieron historia” de José Antonia Caravaca para la revista ENIGMAS nº 261 de agosto de 2017.

LOS CHIPAYA Y LA DROGA SECRETA

A unos 4.000 metros sobre el nivel del mar, en las llanuras salinas de Coipasa y sobre las ruinas dejadas por las anteriores civilizaciones andinas, silenciosos pero sonrientes, los chipaya han logrado imponerse a un entorno hostil como pocos en el planeta, gracias a su inquebrantable fuerza de voluntad y, tal vez, a un secreto que guardan celosamente y que ningún antropólogo ha logrado desentrañar aún.
Texto y fotos Jacques Fletcher

Contemplaba el árido paisaje por la ventanilla cuando me alertó el chirriar de los frenos. El ómnibus se había detenido en un páramo yermo. Descendí y miré, desolado, a mi alrededor. ¿Dónde estaba? ¿Cómo llegaría a mi destino? Por fortuna, no muy lejos de mí observé a una indígena sentada junto al camino y rodeada de utensilios. Me acerqué a ella e inicié una conversación. «Sí, soy chipaya. Yo te llevo. Mi marido viene con su auto», me contestó en un pobre español.

Tras ocho horas de marcha, vi las siluetas de unas chozas. Aterido de frío, bajé del remolque. Un indio se acercó a nosotros y me ofreció un refugio para pasar la noche. A la mañana siguiente, desperté y salí en busca de mis anfitriones, pero en el exterior no había nadie. Seguí caminando hasta abandonar el conjunto de viviendas y corrí la misma suerte. Allí no había ni un alma.

Mis pasos me condujeron hasta el límite del desierto, donde divisé un grupo de putukus, las casas tradicionales con forma de cono. Quise acercarme más a ellas, pero me lo impidió la barrera natural de un río.

¿Qué hacía aquí?, pensé para darme cuenta que me interesaba conocer la sustancia que intervenía en sus rituales y que apenas se ha mencionado en los estudios antropológicos sobre los urus-chipaya.

Un hombre de mediana edad y vestido con el traje tradicional. Se presentó como Eloy Wal Walaqch´qay y me ofreció acompañarle a su casa. En el interior de la choza esperaban la mujer y la hija de Eloy. Me invitaron a sentarme y me ofrecieron un plato de sopa de quinoa.

PROFECÍAS SINIESTRAS
Pasé muchos días con mi anfitrión y su familia y tuve tiempo de hablar con ellos de multitud de  asuntos.  Y uno de ellos era poder preguntar a los ancianos y el putira (encargado de las tradiciones que cuida el templo chipaya). Y así lo hice dos días después. Eloy, intercedió por mí frente a los líderes y viejos. Me presentó ante un nutrido grupo de hombres y mujeres. Me hallaba ante una suerte de comité indígena que quería saber qué era yo y qué buscaba en el poblado.

–He venido a conocer sus medicinas tradicionales y su forma de vida. Vengo de muy lejos y lo que quiero conocer, sobre todo, es esa planta secreta que ustedes toman para conectar con sus muertos– contesté sinceramente, aún a riesgo de que me echaran del pueblo.

Hay otra cosa que nunca se ha escrito ni contado sobre los chipaya. Plantado ante esa junta inquisitiva, me percaté de que a cada pregunta que el putira me hacía, su mirada, y la de los otros hombres, se ladeaba indefectiblemente hacia las mujeres que asentían, o no, según mi respuesta. Me di cuenta en ese momento del alto contenido matriarcal que existía en esta sociedad tribal. Las mujeres mandaban tanto o más que los hombres.

MUERTOS «INQUIETOS»
Los días posteriores fueron muy tranquilos.  Cierto día que vi a un anciano hechicero realizando prácticas adivinatorias arrojando un puñado de hojas de coca a un recipiente, pregunté a mi amigo si existía la posibilidad de que los cotopuchi (hechiceros) me dejaran ver algún ritual de unción a los muertos o cualquier otro que ellos practicaran. Eloy consiguió, finalmente, que accedieran a ello.

Fue con los ancianos con los que entablé una buena conexión. Estos me enseñaron varias técnicas curativas, pero poco de lo que yo deseaba conocer realmente. Con Eloy y el señor Anselmo, un hombre que ya habría cumplido los 90, conseguí finalmente adentrarme en el alma chipaya. «Antiguamente –comenzó a explicarme Anselmo–, los chipaya éramos hombres exclusivos. Practicábamos mucha magia. Con la sukarpaya (un antiguo saber que integra a los miembros del pueblo y les ayuda a mantener la relación de respeto entre hombre y naturaleza), el mundo se mantenía. Ahora, los hombres jóvenes no practican los ritos, se marchan y abandonan nuestro mundo antiguo».

–¿Qué relación tienen ustedes con sus muertos? ¿Qué son los muertos?– pregunté.

–Somos chullpapuchus, los descendientes de la gente más antigua de la tierra andina. Por eso, nuestros muertos conocen el comportamiento de cada hombre y mujer y son sus calaveras las que nos indican cómo vivir y ser. Si alguien ha sufrido un mal, acude a un yatiri (chamán de las calaveras de los antepasados) para que éste les dé indicaciones. Durante tres días, el yatiri cuida y ofrenda de q´oa (mesa ritual) al t´ojlu (calavera) y conversa con él. Nosotros nunca mentimos, porque ellos lo saben todo y podrían castigarnos. Si un chipaya ha robado, el difunto se le aparece y le obliga a devolverlo. Si no lo hace, enferma y muere. Nuestros muertos están vivos y se levantan de sus tumbas cada vez que alguien miente o hace maldad.

Lejos de abandonar la idea de que gran parte de las ideas indianas son mitos sin fundamento real, mis preguntas se encaminaron al lado contrario. Con los años, he sabido distinguir lo que para los indígenas no es más que un mito de algo que podría ser real en un sentido físico.

–¿Dice usted, Anselmo, que sus muertos salen de sus tumbas? ¿Pero salen de verdad?

–Sí. Lo hacen sólo cuando el yatiri los invoca. Sus cuerpos salen del camposanto y van a hablar con el malhechor. Nosotros seremos ellos cuando muramos.

–Pero usted, Anselmo, habla de que salen sus espíritus, sus almas incorpóreas….

–¡No! –me interrumpió– ¡Salen sus cuerpos unidos a su cráneo! Son nuestros tatarabuelos, nuestros abuelos, nuestros padres muertos. Las ánimas los mueven y son los guardianes del pueblo.

Me dejaron visitar el humilde cementerio municipal, de donde supuestamente «salían» estos cuerpos «incorruptos». En un páramo abierto, repleto de tumbas, divisé varios cráneos con las órbitas rellenas de algodón.

DROGAS MISTERIOSAS
Pero mi interés fundamental se centraba en la misteriosa sustancia que les pone en contacto con sus espíritus, y que yo sabía tomaban sólo en ocasiones muy especiales. Al preguntar por ella en la primera reunión que tuve con el comité de bienvenida, todos se sorprendieron mucho cuando la mencioné. Hasta aquel preciso instante, ese ingrediente secreto era una leyenda sin confirmar, un hecho nunca registrado oficialmente que, ahora, se revelaba ante mí gracias a su ingenua reacción.

Pero, si es tan secreta, ¿cómo sé yo eso?, se habrá preguntado el lector tanto como lo hizo el chipaya. Pues merced al escrito de un viejo explorador y aventurero italiano que puso sus pies en estas tierras hacia 1950, y que conoció de primera mano la extraña planta medicinal. Su nombre, Adriano Gatto, y el texto, apenas habla de los uchumataqu, limitándose a hacer un recorrido anodino por los sitios que visitó. Sólo existe un breve pasaje en el que hace mención al misterioso mejunje. Se puede deducir que es alucinógena, ya que el yatiri que le acompañó y tomó el brebaje frente a él, entraba en una especie de trance hipnótico que le puso en contacto directo con los mallku.

Fueron varias las semanas que pasé con los uchumataqu, pero, a este respecto, siempre me encontraba con la misma respuesta: una sonrisa y un encoger de hombros. Los días se me agotaban y debía regresar a Oruro. Sabía que el enteógeno existía, pero realmente no tenía pruebas de ello ni testimonio alguno que lo cimentara. Fue el día de mi marcha, después de una cálida despedida con los miembros de esta admirable etnia, cuando, subido en la moto de un joven indio que vivía en Chile, Eloy se me acercó y me dijo, casi al oído: «Existe eso que buscas. Es como una lampaya, pero más pequeña. Es sagrada. Es raro que tú la conozcas. Ten un buen viaje, amigo mío». Y con estas palabras tuve que salir de aquella misteriosa tierra sin haber conocido los secretos de la planta más oculta de la Tierra, pero que aun así existe.

NUEVAS OLEADAS DE OVNIS TRIANGULARES

El último año y medio ha resultado especialmente activo en cuanto al fenómeno OVNI. Se tiene constancia de una nueva oleada de OVNIS triangulares. ¿Qué son o pretenden? Presentamos las experiencias más escalofriantes. Por Miguel Pedrero.
OVNIS triangulares

Tanto 2016 como lo que llevamos de 2017 han sido prolijos en avistamientos de OVNIS con aspecto triangular. Lo sorprendente es que dichas aeronaves –que han sido filmadas y fotografiadas en diversas ocasiones– hacen gala de una tecnología propia de ciencia ficción: aceleraciones imposibles, cambios de forma, apariciones y desapariciones instantáneas e incluso peligrosas aproximaciones a los atónitos testigos.

En 2016 tuvo lugar una intensa oleada de OVNIs triangulares en todo el mundo: Suiza, Holanda, Irán, Nueva Zelanda, Canadá, Gran Bretaña, etc. Pero el país en el que se registraron mayoría de casos fue EE UU. MUFON (Mutual UFO Network), la mayor organización del planeta centrada en la investigación del fenómeno ufológico, dio a conocer decenas de casos en dicho año…Y los avistamientos continúan en 2017. El último tuvo lugar el 19 de marzo, cuando un antiguo militar de la Fuerza Aérea se encontraba en las cercanías de su casa en Alexandria (Virginia) fumándose un cigarrillo. Alrededor de las 20:30 horas observó un enorme objeto volador en forma de bumerán y en el que se distinguían cinco grandes luces. Lo que más llamó su atención es que se desplazaba sin emitir ningún tipo de sonido. «Fue realmente increíble, porque estoy acostumbrado a ver aviones y todos los motores hacen ruido», declaró nuestro protagonista.

Unas semanas antes, el 14 de febrero de 2017, otra persona ya se había topado con un No Identificado triangular. Según publicó MUFON, un hombre conducía por las proximidades de su domicilio en Dauphin (Pensilvania) a las 20:30 horas,  momento en el que avistó un gigantesco OVNI triangular que se estaba acercando a su vehículo. «Volaba muy bajo y tenía un par de luces blancas intermitentes y otra roja –aseguró–. Además, destacaban otras luces blancas parpadeantes que delimitaban su aspecto triangular». En un visto y no visto, la misteriosa aeronave se colocó justo sobre el coche del atónito testigo. «Pude observarla a través del techo solar del automóvil. Su fuselaje parecía metálico. Estuve viendo aquello cerca de un minuto, porque enseguida hizo un rápido cambio de dirección y desapareció a toda velocidad en un segundo». Al igual que en el caso  anterior, el protagonista del que nos ocupa quiso destacar su extrañeza porque el OVNI volaba en completo silencio. ¿Cómo es posible que no emitiera sonido alguno? Ahora bien, lo que carece de toda explicación es que desapareciera con tal rapidez. ¿Qué sistema de propulsión empleaba? Sin duda, uno muy cercano a la ciencia-ficción…

A unos ochenta kilómetros de Dauphin se encuentra la ciudad de Lancaster, donde otro testigo observó un OVNI triangular que también volaba sin hacer ningún ruido. Ocurrió el 22 de febrero de 2017 a las 20 horas. Un hombre estaba dentro de su coche, esperando a que el semáforo cambiara a verde, cuando se fijó en que una línea de luces brillantes destacaban en el firmamento. Dibujaban un triángulo y se encontraban más o menos sobre el conductor, quien concluyó que todas formaban parte de un objeto sólido. Inmediatamente realizó un par de movimientos y se quedó flotando en el aire. Presa del pánico, el conductor arrancó y se alejó del lugar. Sin embargo, no pudo evitar la curiosidad, así que frenó y miró hacia atrás. El OVNI había desaparecido.

 

Puedes conocer más casos en que el OVNI triangular tiene presencia y fuerte impacto sobre los testigos en el número 323 de AÑO/CERO.

Científico que creció cerca de Toledo puede haber descubierto un planeta

Un científico que creció cerca de Toledo puede haber descubierto un planeta en el extremo más alejado de nuestro sistema solar.

Un científico de la Universidad de Arizona que creció cerca de Toledo tiene el mundo de la astronomía meditando sobre la posibilidad de que exista un planeta más grande que Marte cerca del borde exterior del sistema solar.

Kathyrn Volk en un observatorio en Arizona. Volk, que creció en Ottawa Hills, puede haber descubierto un planeta en el extremo más alejado de nuestro sistema solar.

Kathryn “Kat” Volk, de 32 años, que vivió en Ottawa Hills hasta los 12 años antes de mudarse con su familia a Blissfield, Michigan, está ganando atención en el mundo de la astronomía gracias a su investigación del Cinturón de Kuiper con su mentor Renu Malhotra , Un profesor de ciencias planetarias de la Universidad de Arizona (publicado en toledoblade.com).

¿Qué es el Cinturón de Kuiper? Es básicamente una vasta región más allá de Neptuno, en el extremo más alejado del sistema solar, con miles – posiblemente incluso millones – de rocas relativamente pequeñas y heladas y otros objetos que flotan a través de él. Se cree que casi todas son masas demasiado pequeñas y de forma extraña para ser consideradas planetas. Algunos son tan oblongos y divertidos como huesos de perro.

Plutón está en el Cinturón de Kuiper. A pesar de que perdió su estado como el noveno planeta del sistema solar en 2006, hay dos proyectos separados que podrían llevar al sistema solar hasta 10 planetas, incluso si el estado de Plutón es el de la Tierra. Si existe tal planeta, se cree que es tan grande y tan lejano que necesita de 10.000 a 20.000 años para hacer una órbita completa alrededor del sol.

Este año, la Sra. Volk y la Sra. Malhotra hicieron saltar los titulares cuando llegaron con la evidencia de un planeta más pequeño -aunque todavía increíblemente grande- basado en su teoría de que algo distinto de Planeta Nueve está deformando el plano orbital medio del sistema solar exterior.

Creen que el planeta, si existe, es al menos tan grande como Marte, pero más pequeño que la Tierra. Ellos han calculado sus probabilidades de equivocarse en sólo 1 por ciento a 2 por ciento. Sus hallazgos aparecieron en el último número del Astronomical Journal, una publicación de la American Astronomical Society.

Su hipótesis no descarta la posibilidad de que el Planeta Nueve pueda existir, también, dijo la Sra. Volk.

Las pruebas para ambos proceden de una combinación de datos que los científicos han reunido meticulosamente durante muchos años. Algunos de ellos se basan en fundiciones débiles de luz solar reflejada que han visto con algunos de los telescopios más potentes del mundo y el movimiento incremental que han documentado durante años. Se toman en consideración órbitas deformadas y relaciones gravitatorias con otros objetos, así como muchas otras observaciones físicas y cálculos matemáticos.

Un “objeto de masa planetaria” que aún no se ha descubierto, hace que su existencia sea conocida por el ruido del plano orbital de objetos lejanos del Cinturón de Kuiper, según una investigación de Kat Volk y Renu Malhotra del Laboratorio Lunar y Planetario de la UA.

“Creemos que vemos la influencia gravitacional de algunas cosas que no hemos visto”, dijo Volk, explicando cómo se necesitaría una gran masa para explicar el tipo de deformación que han documentado en las órbitas de otros objetos.

¿Qué tan lejos estamos hablando? En términos de millas, los números son, bueno, astronómicos. Piense en ello de esta manera: La Tierra está a unos 93 millones de millas del Sol – lo que los científicos llaman una unidad astronómica. El objeto celestial que la Sra. Volk y la Sra. Malhotra piensan que está ahí fuera se cree que es por lo menos 50 UA. Eso es 4,65 billones de millas, mínimo. Podría ser hasta 100 AU, o 9.3 billones millas del sol.

El planeta nueve se cree que está a unos 56 millones de millas del sol, aproximadamente 20 veces más lejos que Neptuno, que orbita el sol a una distancia promedio de 2,8 millones de millas, de acuerdo con Caltech.

“Nuestro inventario del sistema solar distante no está completo”, dijo Volk. “Creo que en los próximos 10 años encontraremos [esos dos planetas] o no”.

La complicación de la investigación son unos 2.000 objetos no planetarios que se han visto en el Cinturón de Kuiper – una fracción de los 40.000 a 100.000 objetos que se cree que están por ahí. A medida que la tecnología mejora y se identifican más objetos, los astrónomos tendrán muchas más cosas que mantener en orden.

“Es como la arqueología”, dijo. “Estamos tratando de averiguar qué pasó en el sistema solar”.

La inmensidad de todo esto es difícil de comprender. El Cinturón de Kuiper comienza más allá de Neptuno aproximadamente a 35 UA, aproximadamente 3.300 millones de millas del sol. Nadie sabe exactamente hasta qué punto se extiende el Cinturón de Kuiper, el punto en el que nuestro sistema solar termina y otras partes de la Vía Láctea comienzan. Pero en algún momento, el sol comienza a perder su tirón gravitacional de la guerra con otras partes de la galaxia.

Representación de un artista de lo que la masa planetaria objeto del tamaño de Marte en el distante Kuiper Cinturón podría parecerse.

Entonces, ¿qué es exactamente un planeta? Eso sigue siendo una fuente de debate. Pero los científicos generalmente confieren el estatus de planeta a los objetos cuando son tan grandes que han sido formados en una esfera por su propia gravedad y han despejado sus trayectorias orbitales de objetos helados y otras formas de escombros. (Esto es lo que consiguió degradar a Plutón, aunque ahora hay un movimiento a pie para restaurar el estatus de Plutón como un planeta.)

Al igual que otras personas, la Sra. Volk fue una observadora de estrellas durante su juventud y a menudo se imaginó lo que hay en otras partes de la galaxia. Le encantaba montar a caballo cuandoe era una niña y era buena en ello – ganó numerosos campeonatos por mostrar caballos y competiciones de salto de altura – pero ella fue más picada por el insecto de la ciencia y fascinada por la astrofísica a una edad temprana.

“Siempre me ha gustado la ciencia espacial que yo recuerde”, dijo la Sra. Volk, quien agregó que asistió a campamentos de verano de astronomía en la Universidad Estatal de Michigan y la Universidad de Wittenberg y que una vez hizo el Space Campamento en Huntsville, con su hermana mayor, Amy Hall, que ahora vive en Indianápolis.

“La mayor parte de mi infancia estaba enfocada en los caballos, pero siempre amé la ciencia”, dijo Volk. “Siempre pensé que la escuela era divertida, lo cual no es cierto para todos los estudiantes”.

Su apetito por la astronomía también fue agudizado por un tío que es astrónomo aficionado.

“Otros campos de la astronomía no me interesaron tanto como el sistema solar y la ciencia planetaria”, dijo. “Mi investigación es sobre todo la física. Yo estudio cómo las cosas orbitan el sol. ”

En 2006, la Sra. Volk obtuvo una licenciatura en Física y Estudios del Área de Rusia de Wittenberg, una pequeña escuela privada en Springfield, Ohio, que su hermana y su padre, Tom Volk, asistieron antes que ella. Ella obtuvo su doctorado en ciencias planetarias de la Universidad de Arizona en 2013.
Su padre compitió con coches durante muchos años. Es propietario-presidente de Ohio Belting & Transmission Co. en Toledo y posee Racer Parts Wholesale en Indianapolis. Su hermano, David Volk, es director asistente de Toledo Technology Academy, donde su padre también ha sido director del consejo durante muchos años. Las posibilidades de nuevos descubrimientos inspiran a Kat Volk.

“Es realmente emocionante pensar que podría haber otros objetos de la vida planetaria por ahí”, dijo Volk. “También hay una pequeña posibilidad de que los datos podrían ser una casualidad. Pero creemos que es más probable que esté ahí fuera que no. ”


 

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OVNIS QUE MATAN

Encuentros cercanos con los no identificados y sus tripulantes que provocan la muerte de los testigos.
Texto Moisés Garrido y Claudia M. Moctezuma

Muchos investigadores pretenden ignorar los aspectos menos agradables del fenómeno OVNI. Pero lo cierto es que existen casos en los que los OVNIs y/o sus tripulantes se muestran hostiles e incluso agresivos con los testigos que los están observando. «La literatura ufológica generalmente mantiene silencio ante tales incidentes porque desafían tanto a los escépticos como a los creyentes de la realidad OVNI», sostiene el investigador francés Jacques Vallée. De hecho, las abducciones (el secuestro de seres humanos por parte de supuestos extraterrestres) implican una clara violencia hacia los individuos que las protagonizan. Tampoco es extraño que los contactados experimenten situaciones muy negativas. Los hay que optan por el suicidio tras tomar conciencia de que han sido manipulados, o que lo hacen guiados por presuntos mensajes mesiánicos. Eso les ocurrió a José Rodríguez Montero y Juan Turú Vallés, que decidieron poner fin a sus vidas colocando sus cabezas sobre las vías férreas de la estación de Torrebonica (Terrassa, Barcelona). De igual modo, los miembros de la secta Heaven´s Gate se suicidaron para huir de la Tierra «en espíritu» a bordo de una nave alienígena. Los delirios mesiánicos y milenaristas pueden provocar serios desequilibrios psicológicos, tal como hemos percibido en muchos contactados. «La gran mayoría de ellos vio cómo su vida se destrozaba: comenzaban a sufrir desagradables fenómenos poltergeist, algunos perdían la razón o morían misteriosamente, mientras que otros simplemente desaparecían y no se volvía a saber de ellos», afirma el ufólogo Max Edwards. ¿En verdad son los aliens «hermanos cósmicos» que vienen a ayudarnos de forma altruista? Nosotros lo dudamos. No todas estas entidades se comportan amistosamente.

Jacques Vallée plasmó en su obra Confrontations: a scientist’s search for alien contact (1990) sus pesquisas en torno a un suceso estremecedor ocurrido el 17 de agosto de 1966 en el Morro do Vintém, en Río de Janeiro (Brasil). Dos amigos, Manuel Pereira da Cruz, de 32 años, y Miguel José Viana, de 34, tras descender de un autobús que les había llevado llevado a Niterói, tomaron un camino que les condujo hasta un cerro (O Morro). Esto ocurrió a las cinco de la tarde. Horas después, los cuerpos de ambos fueron hallados sin vida. Estaban tumbados de espaldas y no presentaban rastros de sangre. Sin embargo, los policías militares que los encontraron, descubrieron en la mano de uno de ellos un papel que contenía un extraño texto: «Reúnanse en el punto designado a las 4.30 de la tarde. A las 6.30 ingieran las cápsulas. Tras haber hecho efecto, protejan la mitad del rostro con las máscaras de plomo. Esperen la señal concertada».

RADIACIONES MORTÍFERAS
Curiosamente, los agentes hallaron una extraña huella en la zona donde encontraron los cadáveres. Además, la piel de los mismos presentaba una tonalidad rosácea y algunas quemaduras. ¿Qué pasó realmente? Se especula con que fueron protagonistas de algún encuentro OVNI previa cita, máxime tras saberse que aquella tarde varios testigos observaron un objeto ovalado de color anaranjado surcar los cielos de la zona, a la vez que emitía una especie de rayo azul hacia el suelo. Según el investigador Pablo Villarrubia, que ha estudiado este incidente, «otro detalle importante es el hecho de que la policía encontrara junto a los cuerpos un pedazo de papel de aluminio azul y blanco aplastado y un poco de papel celofán todavía empapado con una sustancia química, amén de un pañuelo con las iniciales AMS». Más tarde se supo que ambos amigos eran aficionados a ciertas técnicas espiritistas y buscaban el contacto con entidades extrahumanas. Por aquellas fechas tuvieron lugar varios avistamientos de OVNIs en la misma área del incidente. En ocasiones, los testigos de encuentros cercanos con OVNIs sufren graves quemaduras, quizá porque estas aeronaves emiten alguna clase de radiación. Eso le ocurrió a Ángel Germán Morassi, agricultor de Arequito, localidad situada a 80 km de Rosario (Argentina), que vivió en junio de 1980 una experiencia anómala que resultó mortal. Observó una luz cegadora que emitía destellos multicolores y que se situó a escasos metros por encima de él. Asustado, comenzó a correr, pero poco después, el cansancio lo hizo caer al suelo.

Cuando por fin llegó a casa, su esposa comprobó que tenía la camisa quemada y la espalda muy roja, por lo que decidieron acudir al Hospital Belgrano. Los médicos que atendieron a Morassi determinaron que presentaba una lesión eritematosa de diez centímetros en la región dorsal del hemotórax derecho. Se dio la circunstancia de que uno de los perros que lo acompañaban también sufrió lesiones similares.

Igual de grave fue el incidente protagonizado por Arcesio Bermúdez, de 50 años de edad. Estaba con su familia en la parte trasera del jardín de su casa en Anolaima, al suroeste de Bogotá (Colombia), cuando vislumbraron un extraño objeto no identificado con luces destellantes. Arcesio se armó de valor y decidió aproximarse a unos tres metros del aparato, en cuyo interior distinguió a un humanoide. Días después, comenzó a sufrir vómitos y diarreas. El médico que lo atendió diagnosticó gastroenteritis, pero le extrañó mucho de que su temperatura corporal descendiera a 35º C. Finalmente, el hombre acabó falleciendo. Los investigadores que se ocuparon del caso llegaron a la conclusión de que la víctima estuvo expuesta a una fuerte radiación.

VÍCTIMAS OLVIDADAS 
Mejor suerte corrió el explorador Stephen Michalak, a pesar de la gravedad de lo sucedido. El 20 de mayo de 1967 se encontraba junto al lago Falcón, en Canadá, cuando de pronto se percató de que dos enigmáticos objetos voladores se desplazaban sobre su cabeza. Uno de los aparatos, con forma de cigarro puro y que emitía un resplandor rojo, aterrizó muy cerca del testigo. Mediría alrededor de nueve metros. El protagonista, llevado por la curiosidad, se acercó hasta la nave, asomándose a su interior a través de una puerta que se había abierto. Le extrañó un olor a azufre y oyó voces. Sus intentos para comunicarse con los tripulantes fueron inútiles, pese a que lo hizo en varios idiomas. Entonces, su guante de goma se derritió tras apoyar la mano en la nave. La puerta se cerró y él se alejó unos metros, momento en que el OVNI comenzó a girar y a desprender una ráfaga de aire. Nuestro protagonista notó calor y una sensación de ahogo, antes de que el objeto ascendiera y desapareciera a gran velocidad. La tierra quedó calcinada y Michalak descubrió que su pecho presentaba quemaduras, cuyas marcas se correspondían con la rejilla del objeto por la que había salido el aire caliente. Sintió un fuerte dolor de cabeza y rigidez en brazos y piernas. Además, perdió diez kilos en pocos días, sufriendo continuos vómitos y diarreas. Según los médicos que lo atendieron, todo indicaba que había estado expuesto a una alta dosis de rayos X o gamma, que de haber durado más tiempo podían haberle ocasionado la muerte.

El investigador mexicano Rubén Manrique investigó un suceso aterrador ocurrido el 5 de octubre de 1993, durante una oleada de avistamientos OVNI en San Luis Potosí (México). Un agricultor llamado Quirino Enrique Galván, de 45 años, se topó con un extraño artilugio muy brillante de color naranja que descendió cerca del rancho «Los Sabinos», ubicado en San Vicente Tancuayalab. Se quedó muy sorprendido y se paró a observarlo detenidamente. Al instante, del OVNI surgió un resplandor muy luminoso que incidió directamente en el testigo. También lo pudo ver otro compañero suyo, Eladio García, que se hallaba más alejado del objeto. Segundos después, el No Identificado desapareció, pero Quirino comenzó a sentirse muy mal. Tanto que decidió irse a casa. Su esposa, Julia Hernández, contó así lo sucedido: «Recuerdo que se acostó en la cama y ahí se quedó como unas dos horas. Al despertar, me pidió que le consiguiera unas pastillas para el dolor de cabeza y se las tomó. Pero no le hicieron nada porque el dolor le seguía más fuerte». Al fin pudo dormir, pero al día siguiente amaneció mucho peor, con fiebre y escalofríos. «En la tarde se agravó y nos preocupó más cuando me acerqué y me dijo que no me veía», agregó. Al final, fue ingresado en el hospital, pero falleció al día siguiente ante el estupor de familiares y amigos.

El mismo desgraciado fin sufrió otro testigo, Ignácio de Souza, empleado de la finca de Santa Maria, en el Estado de Goiás (Brasil). El 13 de agosto de 1967 regresaba a la parcela junto a su esposa María, cuando presenciaron «un extraño objeto en forma de palangana con la parte ancha hacia abajo». Estaba posado en la pista de aterrizaje de la propiedad. El OVNI medía unos 35 metros de diámetro y cerca del mismo distinguió a tres seres. «Eran personas con nuestra misma apariencia, salvo que parecían calvos –aseguró Ignácio–. Estaban jugando, retozando como niños, pero en silencio. Al vernos, nos señalaron con el dedo y corrieron hacia nosotros. Le grité a mi mujer que se fuese corriendo a casa. Como llevaba una carabina, disparé contra el más cercano. En este instante, salió del aparato una luz verde que me alcanzó en el pecho, en el lado izquierdo. Caí a tierra. Mi mujer corrió hacia mí, recogiendo el arma, pero los hombres ya habían regresado a la nave, que se elevó en vuelo vertical a gran velocidad y haciendo un ruido parecido al de las abejas».

Tras el insólito encuentro comenzó a sentirse mal. Náuseas, hormigueo, entumecimiento, temblor en las manos… El propietario de la finca decidió llevarlo a un hospital en Goiânia. Tras un examen preliminar, el médico detectó una quemadura circular de 15 centímetros de diámetro en la parte derecha del tronco. Días después le practicaron análisis de sangre, orina y heces. Los resultados indicaron que Ignácio tenía leucemia. Las jornadas siguientes se convirtieron en un auténtico calvario para el protagonista: empezó a adelgazar considerablemente y en su piel aparecieron manchas de color amarillo-blancuzco. Los dolores se hicieron insoportables. Finalmente, falleció el 11 de octubre.

BATALLAS EN LOS CIELOS
«A partir del momento en que recibió el haz luminoso verde se quebrantó su salud y empezó a presentar todos los síntomas característicos de la exposición a radiaciones ionizantes mortales», señaló Felipe Machado, presidente del Grupo Gaucho de Investigación de Objetos Aéreos No Identificados (GGIOANI). «La leucemia es muy frecuente en personas que han sido expuestas a radiaciones ionizantes excesivas. Todos los síntomas presentados por Ignacio de Souza eran los de una leucemia causada por una alta dosis de radiaciones», agregó Machado.   En plena oleada OVNI en Australia, el joven piloto Frederick Valentich vivió un encuentro trágico con un OVNI cuando se dirigía en su avioneta a King Island. A las 19:06 horas del 21 de octubre de 1978 se puso en contacto con la base para comunicar que estaba observando un extraño objeto luminoso muy cerca de su posición. Sin embargo, el Servicio de Vuelo no detectó nada. Asustado, el piloto siguió ofreciendo detalles del No Identificado: «Tiene una luz verde y parece metálico». Instantes después, la base perdió todo contacto con Valentich. Desapareció y nunca se han encontrado sus restos ni los de su Cessna.

El mismo fin pudieron sufrir la tripulación y los pasajeros del Boeing 707 de la British Airways que el 6 de enero de 1995 cubría la línea Milán-Mánchester, y que estuvo a punto de colisionar con un objeto triangular que se le echó encima. La investigación llevada a cabo por la Autoridad de la Aviación Civil británica no fue capaz de determinar la naturaleza del OVNI, como leemos en el expediente final: «Tras haber debatido diversas hipótesis por parte del grupo de investigación, en ausencia de cualquier evidencia firme que pudiera explicar o identificar al objeto, no ha sido posible encontrar la causa que provocó el peligro, según los criterios habituales aplicados a los incidentes de air miss (expresión empleada para designar las aproximaciones con riesgo de colisión de dos aparatos en pleno vuelo). Por lo tanto, el incidente queda sin ser resuelto. Causa: imposible de determinar».

No menos sorprendente resultó el encuentro cercano que protagonizaron dos campesinos en un bosque nevado de Imjärvi, al sur de Finlandia. El suceso tuvo lugar el 7 de enero de 1970. Aarno Heinonen y Esko Viljo estaban esquiando cuando escucharon un zumbido y vieron una luz brillante que descendía hacia el lugar donde ellos se encontraban. Se trataba de un objeto circular y metálico de unos tres metros de diámetro. En su parte superior presentaba una cúpula y en la inferior tres esferas. El OVNI no tardó en emitir un haz de luz hacia el suelo, del cual surgió un pequeño ser de unos 90 centímetros de altura, de aspecto pálido, extremidades muy delgadas y una nariz en forma de gancho. Iba ataviado con un mono de color verde oscuro y sobre su cabeza llevaba un casco metálico.

ALIENS AGRESIVOS
El humanoide portaba en sus manos una caja negra de la que salió una luz amarillenta intermitente. Aarno fue alcanzado por dicha luminosidad y sintió que el lado derecho de su cuerpo quedaba paralizado. Se hizo el silencio absoluto y se formó una extraña bruma gris que envolvió a los dos testigos y al ser. Al instante, éste y la nave desaparecieron. Esko tuvo que ayudar a su compañero, puesto que apenas podía caminar. «Me sentía enfermo –contó la víctima–. Me dolían las articulaciones y la espalda. La cabeza empezaba a dolerme y al cabo de un rato vomité. Cuando iba al servicio la orina salía casi negra. Esta situación se prolongó durante un par de meses». Viljo no se libró de los indeseados síntomas, pues su rostro se hinchó y mostró un inusitado enrojecimiento. El doctor que los atendió, Pauli Kajanoja, creyó su relato: «Ambos hombres dicen la verdad, no se lo han inventado. Cuando vinieron a la consulta estaban en estado de shock», declaró. El médico relacionó los síntomas de los dos esquiadores con los habituales tras una exposición a una fuente radiactiva. Esa misma noche otros testigos observaron OVNIs en la zona, lo que avala el testimonio de ambos individuos.

SERES MANIPULADORES
¿Existe alguna razón oculta que justifique la actitud a veces agresiva y otras benévola de los tripulantes de los OVNIs? ¿Forma todo parte de un gran teatro cósmico, como diría el ufólogo Ignacio Darnaude? ¿Y si más que extraterrestres estamos ante entidades pertenecientes a otro nivel de realidad? En el pasado, las hadas también paralizaban a los que se cruzaban en su camino, en ocasiones causándoles la muerte. Sin embargo, otras veces se mostraban amables con los humanos. «Los seres feéricos no sólo infligían daño mediante un toque (…) Tenían sus propios homólogos de las ‘pistolas de rayos’ que lucen a veces los ocupantes de OVNIs», sostiene el escritor Patrick Harpur. También el prestigioso investigador John A. Keel supo captar esa naturaleza daimónica de los ufonautas. No sin razón afirmó: «Han estado jugando con nosotros por siglos. Alguien se está riendo a nuestra costa».

Publicado en Año Cero http://www.xn--revistaaocero-pkb.com/secciones/ovnis-vida-extraterrestre/ovnis-matan

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Cusco, ingeniería y astronomía celestial

Una novedosa tesis sostiene la existencia de un “plan maestro” que modeló el paisaje a gran escala –montañas, valles, ciudades y templos– para representar sobre la tierra a los pumas, cóndores y divinidades de Cusco. Por José Gregorio González.
Fortaleza de Sacsayhuaman, Cusco

Hoy por hoy, pocos arqueólogos e investigadores independientes que hayan coqueteado con las revisiones heterodoxas de la historia cuestionarán que la Teoría de la Correlación de Orión, presentada hace décadas por el ingeniero anglo–egipcio Robert Bauval, introdujo una forma innovadora de contemplar el pasado y muchas de las culturas que nos precedieron.

En esencia, Bauval propone que las tres grandes pirámides de la Meseta de Giza, la Esfinge, otros templos cercanos y el propio cauce del Nilo, reproducen sobre el terreno una zona concreta del cielo de enorme significado en la espiritualidad egipcia, con el Cinturón de Orión y la Vía Láctea como protagonistas.

La zona sería una suerte de reflejo del cosmos; pero no sería la única. En función de la disponibilidad de recursos y desarrollo técnico de cada cultura, esa fijación de los antiguos por cristalizar parcelas del Cielo sobre la Tierra la encontramos de manera latente en enclaves megalíticos de todo el planeta –incluyendo el más que probable germen egipcio de Nafta Playa, en la Nubia antigua–, alcanzando regiones tan distantes como la Isla de Pascua y sus moais mirando a las estrellas, la camboyana Angkor, cuyos templos principales imitarían a la constelación del Dragón con una alineación que apuntaría, al igual que en el caso egipcio, al 10.500 a.C., o los desconcertantes santuarios astronó micos de los antiguos canarios con sus precisas orientaciones. La arqueoastronomía y las herramientas que pone a su servicio la tecnología, nos están ayudando a contemplar el pasado de otra manera. Por ello, no es extraño que también se haya mirado hacia la cultura inca en busca de claves similares, de equivalencias en los templos y estructuras de una de las más apasionantes civilizaciones de todos los tiempos, en la que astronomía, mito y religión eran prácticamente indistinguibles.

MODELANDO EL PAISAJE INCA
¿Es posible que los antiguos incas vieran en determinadas rocas y accidentes orográficos una huella o materialización de sus dioses y héroes? ¿Se puede considerar que más allá de la focalización de sus mitos en las caprichosas formas de la naturaleza, llegaran a modelarlas para erigirlas en efigies de sus divinidades? ¿Cabe la posibilidad de que se trazaran ciudades bajo la forma de tales dioses, distribuyendo sus templos, plazas y demás elementos de cara a realzar los rasgos de los mismos?

Las respuestas a estos interrogantes parecen apuntar a un sí rotundo que plantea el diseño sobre el terreno de sus dioses y del espacio celeste que según sus mitos ocupaban. La magnitud de esta reinterpretación de la arquitectura incaica empieza por concebir a su Valle Sagrado como un reflejo de la Vía Láctea o Río Celestial, distribuyendo por su valle terrenal los asterismos visibles y las constelaciones oscuras formadas en combinación con los espacios sin estrellas, que sus astrónomos distinguieron en el cielo.

La tradición cusqueña ofrece ejemplos muy claros, dando a Cusco la forma de un puma sentado en cuclillas, con la fortaleza de Saccsayhuaman como su cabeza, y la actual calle Pumakurko como la espina dorsal del felino.

Juan de Betanzos en 1551 y Sarmiento en 1572 aludirían a este vínculo totémico. La abogada y periodista Alfonsina Barrionuevo amplía los detalles en Cusco Mágico, asegurando que el puma se recostaba sobre el lecho seco del antiquísimo lago Inkill: “Sus colmillos afilados en punta de lanza hacían el aguerrido relieve de la primera muralla de la plaza y sus pupilas fulgurantes eran los torreones recubiertos con planchas de oro que brillaban al sol. Sobre su lomo gigantesco corre hasta hoy el Tullumayu, llamado “río de huesos” porque mojaba las vértebras del dios, cuyas zarpas afelpadas se cerraban sobre otro río milenario, el Saphi ‘raíz de manantiales’. Su cola concluía en una calle que todavía conserva su viejo nombre indio, Pumaq chupan –cola del puma–”.

Historiadores como el recordado Manuel Chávez Bayllón, el antropólogo John Rowe o María Rostworowski refrendarían en el siglo XX esta visión felina de la urbe inca, una lectura que ha sido cuestionada en tiempos recientes por Ana María Gálvez, directora del Museo Histórico Regional del Cusco. Junto a su equipo de colaboradores defienden la hipótesis de que se trata realmente de un Qoa, una especie de gato silvestre también conocido como Titi-Michi, divinidad de la lluvia y el granizo.

Controversia al margen, el caso del puma–qoa cuzqueño no es único y en otros escenarios la conexión entre las creencias, las formas de la naturaleza y los fenómenos celestes con significado cosmológico para los incas, da lugar a combinaciones espectaculares en los que la piedra desempeña un papel protagonista. Tal y como resumen los investigadores Fernando y Edgar Elorrieta Salazar en Cusco y el Valle Sagrado de los Incas, “los ciclos míticos del origen del hombre, de los Incas y la ciudad de Cusco, son ricos en símbolos, gestos rituales, y sucesos sobrenaturales asociados a descripciones de la geografía en la que se desarrolla la gesta. En esta etapa por lo general se representa a los héroes civilizadores y fundadores, como personajes enviados por la divinidad en busca de un lugar previamente singularizado, el cual ha de ser reconocido, en el momento en el que el gesto ritual de sus personajes es aceptado por la madre Naturaleza o los seres que moran en ella, reflejándose el hecho, en manifestaciones suyas –arco iris, haces de luz, lluvias de fuego, etc.–, que serán tomados como señal de buen augurio y donde culmina o se fija un hito –conversión de los personajes en piedra–, en este largo peregrinar”.

UNA CIUDAD PARA EL SOL
La apasionante historia de Cusco viene a ejemplarizar la de otras ciudades que emergieron en la América Precolombina, urbes cuya organización, arquitectura y modernidad hacían palidecer a sus equivalentes europeas. La metrópolis erigida en la cuenca del río Hutanay, al sur de Perú, se convirtió en la capital del Imperio Inca y sus palacios y templos hicieron palidecer a Francisco Pizarro y sus hombres cuando la alcanzaron en 1533. En aquel tiempo, este enclave solo estaba habitado por el Inca, su familia, la nobleza, los sacerdotes y las mujeres reservadas al culto y al concubinato, estableciéndose en los aledaños de la ciudad los gobernadores provinciales y los jefes étnicos o curacas. Pedro Sancho de la Hoz, un soldado español que actuó como secretario del Conquistador, estimó en 100.000 las casas de la ciudad y para cuando Pizarro la contempló se estima que la Qusqu quechua llevaba habitada más de 2.500 años, cuando un nutrido grupo de individuos de la cultura Taypiqala se estableció por vez primera en sus inmediaciones. Las leyendas explican que el nombre quechua de la ciudad, Qusqu o Qosqo, es traducible como centro u ombligo, de tal manera que Cusco equivaldría a “ombligo del mundo” por entender que este enclave situado a 3.350 metros de altitud, es el punto de encuentro entre el inframundo de los muertos, Uku Pacha, con el visible, Kay Pacha, y el mundo superior o Hanan Pacha, donde habitaban las divinidades, entre ellas Inti, Viracocha o Mama Cocha.

Desde Cusco se gestaría la transformación de la cultura Inca en el Tahuantinsuyo, el Imperio de las Cuatro partes del Mundo, un estado cohesionado a través de los largos caminos que llegaron a unir regiones tan distantes como Ecuador, Chile o Argentina.

Esos caminos –que podrían sumar más de 23.000 km– favorecían las comunicaciones, el comercio y la expansión de la cultura en un grado suficiente para recibir los tributos que sostenían el gran estado y mantener la autonomía de cada provincia. Las posadas construidas junto a ellos jugaron un papel esencial, dado que permitían la recogida e intercambio de mercancía, y de alguna manera suponían una presencia física del Inca en los más remotos parajes. La diplomacia hacía posible los pactos y las conquistas ganaban terreno allí donde se encontraba resistencia, siendo gobernadas por los Incas por Privilegio, una casta entrenada para gestionar las nuevas ciudades y a sus respectivas etnias en un enorme territorio. La magnificencia del Imperio de las Cuatro Partes del Mundo quedó patente para los conquistadores españoles cuando contemplaron el Qoricancha, el Templo Dorado, el recinto más venerado por los incas y que aparecía cubierto con láminas de oro. Desde él, originalmente conocido como Inticancha o Templo del Sol, partían 41 líneas imaginarias que conectaban en 10 km a la redonda 300 recintos de culto. Los restos de la edificación descansan hoy bajo el claustro del convento de Santo Domingo del Cusco, pudiendo contemplarse los recintos dedicados al arco iris, el rayo, la luna, el sol y las estrellas. Una hornacina del Templo de las Estrellas presentaba una alineación directa con la salida del Sol en el solsticio de invierno, mientras que un corredor estuvo alienado con las Pléyades, la constelación protectora del maíz.

PIEDRAS Y CIUDADES TOTEM
Al terreno del mito, aunque cobra fuerza la raíz histórica, pertenece la fundación de la ciudad por Manco Cápac, quien, tras ser creado en el lago Titicaca por Viracocha, emergería de una gruta en la tierra junto a sus tres hermanos, esposas y tres clanes que le servían con fidelidad. Inti, su padre y dios sol, les había encomendado que levantaran la ciudad donde pudiera ser clavada en el suelo una varilla de oro haciéndola desaparecer, el Tupayauri, indicio de la riqueza agrícola. La leyenda describe cómo a través de diversas peripecias, los hermanos se van quedando por el camino, erigiéndose Manco Cápac como el soberano fundador junto a Mama Huaco.

Este mito está acompañado de singularidades geológicas y arqueoastronómicas como las registradas en el pueblo de Ollantaytambo, donde la tradición ubica el Pacaritanpo, “Casa del Amanecer” o “Palacio de las Ventanas”, la gruta de la que emergieron.

En el solsticio de invierno, el 21 de junio en el Hemisferio Sur, un único rayo de sol rompe al amanecer la oscuridad de un valle que desde lo alto cobra la forma del Árbol Sagrado, simbolizando con ese hilo de luz una suerte de cordón umbilical que termina iluminando una estructura muy definida. Se trata de una antiquísima pirámide en torno a la que sus constructores rebajaron el terreno creando lo que aparentan ser dos grandes ventanas. La tradición indica que por esas ventanas emergieron al mundo los héroes, y corresponde su ubicación con la que tendría un fruto dentro de ese gigantesco árbol de los orígenes incaicos.

Es llamativo que el cerro Pinkuylluna bajo el que se ubica Ollantaytambo presente un rostro esculpido, el de Wiracochan o Tunupa, el profeta o enviado de Wiracocha, que su templo se ilumine durante el solsticio de verano o que actúe como un marcador arqueoastronómico para seguir los movimientos del Sol y de la constelación asociada al maíz, las Pléyades. Cada vez son más los que llaman la atención sobre las peculiaridades de ese rostro que desafía el vacío, perfilando en la montaña en la que está otras partes de su figura, como la bolsa de carga que coincidiría con los depósitos o almacenes construidos por los habitantes de la zona. En sus inmediaciones se halla, en la grieta de una vertiginosa pared, una roca que recuerda la fuerza de la honda de Ayar Cachi, hermano de Manco Capac, capaz de romper montañas. La leyenda dice que se transformaría en pájaro, en un cóndor que se transmutaría en piedra. Ese cóndor gigante se perfila en otro enclave, en el que numerosos altares delatan su condición sagrada. El juego de luces y sombras hace que su ficticia cabeza proyecte sombras especiales en los solsticios, una vitalizadora en el de invierno, y otra que desciende buscando alimento en el solsticio de verano, el 21 de diciembre. Curiosamente, la sombra cae en el centro de un gnomon donde hay un altar en el que se colocaban las ofrendas.

La fortaleza de Saccsayhuaman, edificada durante medio siglo, merecería un artículo propio por la genialidad arquitectónica de los incas. Entre los sillares trabajados con martillos de bronce y piedra se camuflaron animales que se van manifestando a medida que el sol incide en ellos. Serpientes, aves, pumas… cuya simbología pudo vincularse con la fertilidad y las estrellas. En uno de los francos de la montaña de Tamboqasa se diseñó un área que a determinada altura se descubre como una llama y su cría, conjunto que representa tanto al animal como a la constelación oscura, con alfa y beta centauro como sus ojos. En su macroversión terrenal se ubicó un templo dedicado al Sol en la zona de la cabeza, mientras que otra edificación hace las veces de ojo, que de manera muy llamativa es iluminada por el sol el 21 de junio.

Este reportaje fue publicado en ENIGMAS 248, julio 2016.

La existencia del Planeta Nueve sentenciaría el destino del sistema solar

Un nuevo estudio pone sobre la mesa el efecto del Planeta Nueve sobre los planetas de nuestro sistema solar.

Este lejano planeta, cuyas pruebas sobre su existencia fueron presentadas a principios de este año, podría provocar la eliminación de al menos uno de los planetas gigantes de nuestro sistema solar y la expulsión hacia el espacio interestelar de otros planetas,después de la muerte de nuestra estrella principal, el Sol, a través de una especie de “efecto Pinball”.

Y es que cuando el sol comience su trayecto final, dentro de alrededor de 7.000 millones de años, expulsará la mitad de su propia masa y se hinchará, engulliendo a la Tierra -por su cercanía- antes de convertirse en una masa ardiente. La Tierra será devorada, pero el resto de planetas como Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno serán lanzados a una distancia segura.

Sin embargo, la existencia del Planeta Nueve reescribiría esta historia. Los investigadores determinaron que este misterioso planeta podría no ser empujado de la misma forma, sino comenzar una danza mortal con los demás planetas gigantes como Urano y Neptuno, provocando su expulsión para siempre del sistema solar.

Según las simulaciones informáticas, cuanto más masivo sea el planeta y más lejos esté mayor es la probabilidad de que el sistema solar experimente un futuro violento y un desenlace fatal.

La existencia de un planeta masivo distante podría cambiar radicalmente el destino del sistema solar y de Urano y Neptuno, en particular, que ya no podrían estar a salvo de los estertores del Sol El destino del sistema solar dependerá de las propiedades de la masa y de la órbita del Planeta Nueve, si es que existe”, explica Dimitri Veras, líder del estudio.

Publicado en muyinteresante

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La evidencia de la avanzada tecnología en el antiguo Egipto

Es desconcertante para historiadores las hazañas arquitectónicas de los antiguos egipcios. Incluso hoy en día, las mejores mentes de ingeniería del mundo no pueden comprender cómo monumentos como las pirámides se podrían haber construido teniendo en cuenta la tecnología que se supone que ha sido poseída por el pueblo de esta antigua civilización.

Esto ha llevado a la especulación de que los antiguos egipcios estaban en posesión de una tecnología mucho más avanzada que los historiadores nunca han imaginado. Ahora bien, puede haber pruebas de que esta hipótesis es verdadera.

Una de las cosas más desconcertantes acerca de la proeza arquitectónica de los antiguos egipcios es la profunda aversión de su cultura al hierro.

El material fue introducido adecuadamente a los antiguos egipcios en el siglo VII antes de Cristo por los invasores asirios. Debido a las connotaciones del metal, los egipcios llegaron a creer que era un metal imputado, asociado con Seth, el espíritu del mal. El hecho de que los antiguos egipcios se negaran a usar el hierro en sus artes y herramientas ha desconcertado a los historiadores, ya que es evidente que las pirámides deben haber utilizado herramientas muy sólidas y fuertes en su construcción.

Los jeroglíficos son increíblemente preciso. Era como si hubieran sido cortadas por láser, y según muchos esto no está tan lejos de la verdad. La ciencia sólo es capaz de crear una tecnología láser similar.”

Se ha descubierto que las pirámides están construidas a partir de materiales como basalto, granito, cuarcita y diorita, todos los cuales son excepcionalmente difíciles de tallar incluso cuando se utilizan herramientas de hierro. Según los inventarios, los antiguos egipcios estaban utilizando herramientas de bronce que son considerablemente menos resistentes y resistentes que las herramientas de hierro.

¿Cómo lograron crear tales monumentos con las herramientas disponibles?

Por lo tanto, una cuestión debe surgir en cuanto a cómo se las arregló para crear tales monumentos de piedra increíblemente fuerte con las herramientas que tenían a su disposición.

Con los años, los arqueólogos han descubierto una serie de monumentos de Egipto Antiguo incompletos que dan fuertes indicaciones de cómo se formaron. Lo interesante de estos monumentos incompletos es que parecen haber sido forjados con un material mucho más fuerte que el que se presume haber sido poseído por los antiguos egipcios.

Quiénes eran estas personas y cómo se las arreglaron para poner sus manos en tal tecnología excepcionalmente avanzada la cual sigue siendo un misterio.

Lo mismo puede decirse de la corte de la piedra, la tecnología de fundición de piedra. Egipto, según los documentos históricos, se pudo haber utilizado la energía del sol para permitir amplificar enormes lentes, direccionar la luz del sol a un solo punto para fundir los objetos con el fuerte haz de luz.

Por lo que fueron capaces de fundir algunas piedras y elementos de piedra para permitir que queden adheridas a con una precisión increíble.

También es muy interesante pues hay piedras que poseen grandes agujeros, pero estos son precisamente agujeros cortados como si hubieran creado algún tipo de herramienta.

¿Sería posible que los egipcios poseían tecnología fuera de este mundo, recibiendo igualmente de extraterrestres un vasto conocimiento? ¿En esto se basa la tecnología actual?

Mientras que los defensores de la teoría de los antiguos astronautas dice que sí, y mientras que la corriente principal de la arqueología no quiere saber nada de esto debemos tratar de descubrir por nosotros mismos todo este misterio, para algún día conocer la historia verdadera.

¿Por qué el día se convirtió en noche durante la crucifixión de Jesús?

Lucas 23:44 «Era ya cerca de la hora sexta, y la oscuridad se extendió por toda la Tierra hasta la hora novena. El sol se oscureció y el velo del templo fue derribado por el medio … »

El llamado Eclipse del siglo, que tendrá lugar el 21 de agosto de 2017, será visible desde los Estados Unidos, donde el día se volverá completamente oscuro debido al fenómeno natural.

Uno similar, el eclipse solar total del 8 de junio de 1918, cruzó los Estados Unidos desde el estado de Washington hasta Florida. Esta trayectoria es aproximadamente similar a la que ocurrirá el 21 de agosto de 2017, y era la última vez que una totalidad del eclipse solar cruzó la nación del Pacífico al Atlántico. El camino del eclipse irá desde el estado de los E. de Oregon en el oeste diagonalmente hacia abajo hacia el estado de Carolina del Sur, cruzando ciudades importantes tales como St. Louis, Missouri, y Nashville, Tennessee.

En relación con el Eclipse del siglo, muchos comenzaron a preguntarse si el relato evangélico de la crucifixión, que describe un día que se hizo oscuro, podría haber ocurrido debido a un eclipse total del Sol, como el que se aproxima en agosto de 2017 .

La llamada oscuridad de la Crucifixión es un episodio en tres de los evangelios canónicos en los que el cielo se oscurece durante el día durante la crucifixión de Jesús.

Además, la referencia bíblica más antigua a la oscuridad de la crucifixión se encuentra en el Evangelio de Marcos, escrito alrededor del año 70. En su relato de la crucifixión, en la víspera de la Pascua, dice que después de que Jesús fue crucificado a las nueve de la mañana, La oscuridad cayó sobre toda la tierra, o toda la gran parte del mundo desde alrededor del mediodía («la sexta hora») hasta las 3 en punto («la novena hora»).

Según Lucas 23:44 «era ya cerca de la hora sexta, y la oscuridad se extendió por toda la Tierra hasta la hora novena. El sol se oscureció y el velo del templo fue derribado por el medio … »

Parece que el Evangelio de Lucas originalmente explicó el acontecimiento como un eclipse, pero muchos estudiosos no están de acuerdo. Muchos autores están de acuerdo en que los detalles bíblicos no coinciden con un eclipse: como un eclipse solar no podría haber ocurrido en o cerca de la Pascua cuando Jesús fue crucificado y habría sido demasiado breve para explicar tres horas de oscuridad. La duración máxima posible de un eclipse solar total es de siete minutos y 31,1 segundos.

El único eclipse total visible en Jerusalén en esta era cayó más tarde en el año, el 24 de noviembre 29 EC a las 11:05 AM.

Además, según Mateo 27:45: «Desde la hora sexta hasta la hora novena, toda la Tierra estuvo en oscuridad.»

Aunque las palabras pueden ser muy claras para muchos, hay eruditos que sostienen que no está necesariamente relacionado con un eclipse solar. De hecho, hay traducciones que no mencionan un eclipse, sino que el sol se oscureció completamente.

Curiosamente, varios teólogos afirman que Jesús fue crucificado el 3 de abril del año 33. Según los documentos y cálculos históricos basados ​​en las ecuaciones de Kepler, un eclipse lunar ocurrió ese día, y no un eclipse solar, que pudo haber sido visible desde Jerusalén.

Una recreación digital muestra cómo la luna comenzó a enrojecerse a las 3 de la tarde, en el momento en que Jesús murió.

Ocurre que un eclipse lunar, presumiblemente sucedió el día que Jesús fue crucificado, no justifica las tres horas de oscuridad descritas por el Evangelio durante el evento.

Cabe mencionar que no se han encontrado referencias contemporáneas a esta oscuridad fuera del Nuevo Testamento. Así que el fenómeno que pudo haber generado tal eclipse continúa siendo un misterio para la ciencia.

Este artículo fue publicado anteriormente en Ancient Code y ha sido traducido y publicado nuevamente por CodigoOculto.com con permiso.

 

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